Lengua y literatura

Ignacio Rodríguez Galván: biografía, estilo, obras


Ignacio Rodríguez Galván (1816-1842) fue un escritor, poeta, dramaturgo y político mexicano; también se desempeñó como periodista. Su obra literaria estuvo enmarcada dentro de la corriente del romanticismo, y se le ha considerado como uno de los intelectuales más sobresalientes del siglo XIX.

El escritor abarcó varios géneros de la literatura, entre ellos: la narrativa, la poesía y el teatro. Su obra se caracterizó por poseer un lenguaje sencillo y expresivo. Muchos de sus textos tuvieron como ambiente el siglo XVI, época en que los españoles colonizaron a América.

A pesar de su corta existencia, Rodríguez Galván pudo publicar varias de sus obras, entre las que destacaron: La gota de hiel, La hija del oidor, La procesión, El privado del Virrey y Tras un mal nos vienen ciento. Estos libros gozan de un contenido profundo y demuestran un excelente manejo de las letras y el idioma.

Índice del artículo

Biografía

Nacimiento y familia

Ignacio Rodríguez Galván nació el 12 de marzo de 1816 en la localidad de Tizayuca en el estado de Hidalgo. Aunque los datos sobre su núcleo familiar son escasos, se sabe que provino de una familia de escoso recursos económicos; sus padres se dedicaron a las labores del campo.

Educación de Rodríguez Galván

El escritor fue en buena parte autodidacta, es decir, los conocimientos que adquirió en su niñez y adolescencia fueron por esfuerzo propio, quizá porque sus padres carecían de las posibilidades de brindarle estudios. Ignacio Rodríguez Galván logró aprender idiomas como: italiano, francés y latín.

Desde joven debió trabajar para ayudar a su familia, así que consiguió un empleo en una librería como vendedor. Posteriormente pudo estudiar en la reconocida Academia de San Juan de Letrán, donde hizo amistad con varios intelectuales, tales como: Guillermo Prieto y Fernando Calderón.

Primeros pasos literarios

Rodríguez Galván comenzó a materializar su pasión por la escritura aún antes de llegar a los veinte años de edad. En 1836 publicó su primera novela titulada: La hija del oidor, por ese tiempo también creó el diario Año Nuevo y pasó a ser jefe en el Calendario de las Señoritas Mexicanas.

Luego el escritor comenzó a trabajar como articulista en el segmento de literatura del Diario del Gobierno. Su segunda obra narrativa, Manolito el pisaverde, salió a la luz en 1837, tiempo en el que comenzó a consolidar su carrera. El escritor también se hizo merecedor de la buena crítica con sus obras de teatro.

Fallecimiento

La vida del dramaturgo mexicano fue corta, estaba en plenos años de juventud cuando su existencia llegó a su fin. Ignacio Rodríguez Galván falleció el 25 de julio de 1842 en La Habana, Cuba, a causa de la fiebre amarilla, cuando apenas tenía veintiséis años de edad.

Estilo

Los escritos de Ignacio Rodríguez Galván se caracterizaron por tener un lenguaje sencillo, preciso y bien estructurado, con el uso constante de expresiones exclamativas e interrogativas. Hubo en muchas de sus poesías sentimientos de soledad, de desesperanza, religión, amor y pasión.

En el caso de las novelas, el escritor desarrolló una narrativa breve, cuyo contenido tuvo ciertos rasgos sociales y políticos del México de su época. Además en su teatro fue común la presencia de acontecimientos relacionados con la llegada y conquista de los españoles al Nuevo Mundo.

Obras

Poesía

– La profecía de Guatimoc.

– A la muerte de un amigo.

– Al baile del señor presidente.

– Adiós, oh patria mía.

– La gota de hiel.

– La inocencia.

– Un crimen.

– El buitre.

Novela

– La hija del oidor (1836).

– Manolito el pisaverde (1837).

– El visitador (1838).

– La procesión (1838).

– El secreto (1840).

Teatro

– La capilla.

– Muñoz, visitador de México.

– El privado del Virrey.

– Tras un mal nos vienen ciento (1840).

Fragmentos de algunas de sus obras

Adiós, oh patria mía

“Alegre el marinero

en voz pausada canta,

y el ancla ya levanta

con extraño rumor.

De la cadena al ruido

me agita pena impía.

Adiós, oh patria mía,

adiós tierra de amor.

… Sentado yo en la popa

contemplo el mar inmenso,

y en mi desdicha pienso

y en mi tenaz dolor.

… Pienso que en tu recinto

hay quien por mí suspire,

quien al oriente mire

buscando a su amador.

Mi pecho hondos gemidos

a la brisa confía.

Adiós, oh patria mía,

adiós, tierra de amor”.

La gota de hiel

“¡Jehovah!, ¡Jehovah, tu cólera me agobia!

¿Por qué la copa del martirio llenas?

Cansado está mi corazón de penas.

Basta, basta, Señor.

Hierve incendiada por el sol de Cuba

mi sangre toda y de cansancio expiro,

busco la noche, y en el lecho aspiro

fuego devorador.

… Yo sé, Señor, que existes, que eres justo,

que está a tu vista el libro del destino,

y que vigilas el triunfal camino

del hombre pecador.

Era tu voz la que en el mar tronaba

al ocultarse el sol en occidente,

cuando una ola rodaba tristemente

con extraño fragor…”.

Al baile del señor presidente

“Bailad mientras que llora

el pueblo dolorido,

bailad hasta la aurora

al compás del gemido

que a vuestra puerta el huérfano

hambriento lanzará.

¡Bailad! ¡Bailad!

Desnudez, ignorancia

a nuestra prole afrenta,

orgullo y arrogancia

con altivez ostenta,

y embrutece su espíritu

torpe inmoralidad.

¡Bailad! ¡Bailad!

Las escuelas inunda

turba ignorante y fútil

que a su grandeza funda

en vedarnos lo útil,

y nos conduce hipócrita

por la senda del mal

¡Bailad! ¡Bailad!

… Vuestro cantor en tanto

de miedo henchido el pecho

se vuelve en negro manto

en lágrimas deshecho

y prepara de México

el himno funeral.

¡Bailad! ¡Bailad!”.

La hija del oidor

“… Pero apenas había andado un corto espacio, cuando el infatigable cantarín continuó su bolero:

‘Hay sujetos en México

que son ladrones;

y, libres se pasean…

-si son oidores’.

El oidor sintió un trastorno general en todo su cuerpo; no entendió una sola palabra de lo que el hombre cantaba; pero no podía sufrir la burla que se le hacía desobedeciendo sus órdenes…

–¡Qué miedo papá! –decía la joven–: ¿Por qué no traeríamos el coche?

–Por ti, que quisiste ir a pie. Pero yo tengo la culpa en sacarte: la mujer debe estar siempre encerrada en su casa.

–Pero…”.

Referencias

  1. Ignacio Rodríguez Galván. (S. f.).Cuba: Ecu Red. Recuperado de: ecured.cu.
  2. Muñoz, A. (2017). Ignacio Rodríguez Galván. México: Enciclopedia de la Literatura en México. Recuperado de: elem.mx.
  3. Ignacio Rodríguez Galván. (2019). España: Wikipedia. Recuperado de: es.wikipedia.org.
  4. Ignacio Rodríguez Galván. La gota de hiel. (S. f.). México: Poemas del Alma. Recuperado de: poemas-del-alma.com.
  5. Moreno, V., Ramírez, M. y otros. (2018). Ignacio Rodríguez Galván. (N/a): Busca Biografías. Recuperado de: buscabiografias.com.