Neuropsicología

Ecopraxia


La ecopraxia, ecocinesis o síndrome de irritación es un tic complejo caracterizado por la imitación o repetición involuntaria y automática de los movimientos de otra persona. Su nombre se debe a que la persona reproduce como un eco los movimientos que se hacen frente a él; pueden ser gestos, parpadeos o inhalaciones.

Se diferencia de la ecolalia en que en esta última hay una reproducción de las palabras o frases. La palabra “ecopraxia” proviene del griego antiguo “ἠχώ” o “Ekho” que significa sonido; y “πρᾶξις” o “praksis”, que se refiere a acción o práctica.

La ecopraxia es muy típica de condiciones como el síndrome de Tourette, la afasia (déficits del lenguaje), el autismo, la esquizofrenia, la catatonía, o la epilepsia, entre otras. Más bien se considera un síntoma de alguna patología más que una enfermedad aislada. Por tanto, el tratamiento suele estar enfocado a tratar las patologías subyacentes.

Actualmente se piensa que las neuronas espejo, aquellas que se asocian a la empatía, pueden tener un importante papel en la ecopraxia.

Tipos

Dentro de la ecopraxia, existen algunas distinciones según el tipo de repetición. Por ejemplo, la ecomimia, cuando se imitan las expresiones faciales, o la ecografía, si lo que se reproduce es la escritura.

Otro tipo es la ecopraxia estresante, en la que el paciente repite acciones de programas de ficción que ve en la televisión, pudiendo hacerse daño a sí mismo.

Históricamente ha habido numerosas clasificaciones de los fenómenos imitativos. Según Ganos, Ogrzal, Schnitzler & Münchau (2012) dentro de la imitación existen diferentes tipos que es necesario distinguir:

Aprendizaje imitativo

En este caso, el observador adquiere nuevos comportamientos a través de la imitación. Los niños pequeños suelen imitar a sus padres y hermanos, esto constituye una forma de aprender conductas nuevas.

Mimesis o imitación automática

Se produce cuando el comportamiento que se repite está basado en patrones motores o vocales que ya hemos aprendido. Un ejemplo de esto se observa cuando adoptamos la misma postura de la persona que tenemos al lado sin darnos cuenta, o se nos “contagia” un bostezo inevitablemente, algo muy habitual en las personas sanas.

Una subcategoría dentro de este tipo son los denominados ecofenómenos, que incluyen la ecopraxia y la ecolalia. Éstas implican acciones imitativas que se llevan a cabo sin consciencia explícita, y que se consideran patológicas.

¿Por qué ocurre la ecopraxia? Trastornos asociados

La ecopraxia es un síntoma de una afectación mayor. Existen diversas patologías que pueden causar ecopraxia, aunque hoy en día no se sabe exactamente el mecanismo que la induce.

A continuación, veremos algunas condiciones que pueden cursar con la ecopraxia.

– Síndrome de Tourette: es un trastorno neurológico en el que los pacientes tienen diversos tics, repiten movimientos y sonidos involuntaria e incontroladamente.

– Trastornos del Espectro Autista: como el síndrome de Asperger o el autismo, pueden mostrar ecopraxia.

– Esquizofrenia y catatonia: se estima que más del 30% de pacientes con esquizofrenia catatónica sufrían de eco-reacciones (ecopraxia y ecolalia).

– Síndrome de Ganser: esta condición pertenece a los trastornos disociativos, donde el paciente puede sufrir amnesia, fugarse, y alteraciones en el estado de conciencia; así como ecolalia y ecopraxia.

– Enfermedad de Alzheimer: es un tipo de demencia en la que se da una degeneración neuronal paulatina. En las fases avanzadas de la enfermedad se puede observar la ecopraxia y la ecolalia.

– Afasia: una minoría de pacientes con problemas para producir o comprender el lenguaje (debido a alteraciones cerebrales), presenta conductas involuntarias de imitación de palabras, sonidos y movimientos.

– Lesiones cerebrales, tumores o accidentes cerebrovasculares: principalmente aquellos que afectan ciertas partes del lóbulo frontal, en los ganglios basales se han vinculado con la ecopraxia. Se han encontrado algunos pacientes con este síntoma y daños focales en el área tegmental ventral.

Esta última zona de nuestro cerebro contiene la mayoría de neuronas dopaminérgicas, y éstas proyectan a los ganglios basales y al córtex cerebral. Un daño en este sistema puede inducir ecopraxia compulsiva, además de otros síntomas, como dificultades en el habla.

– Retraso mental leve.

– Depresión mayor: esta condición puede presentarse acompañada de catatonía y ecopraxia.

Neuronas espejo y ecopraxia

Actualmente se debate el papel de las neuronas espejo en la ecopraxia. Las neuronas espejo son aquellas que nos permiten conocer cómo se están sintiendo los demás, es decir, parecen estar relacionadas con la empatía y con la imitación.

Este grupo de neuronas se sitúa en la circunvolución frontal inferior y se activan cuando observamos detenidamente a otra persona realizar alguna acción. Seguramente surgieron para facilitar el aprendizaje a través de la observación.

En concreto, parece ser que cuando vemos a otra persona hacer algún movimiento (como correr o saltar), en nuestro cerebro se activan las mismas redes neuronales que se podrían estar activando en la persona observada. Es decir, se activarían las áreas del cerebro responsables de controlar nuestros movimientos al correr o saltar, pero en menor medida que si lo hiciéramos realmente.

Así, cuando observamos los movimientos de otra persona, nuestro cerebro los reproduce, pero gracias a los mecanismos de inhibición no se llegan a ejecutar.

Sin embargo, si existe alguna patología donde los mecanismos de inhibición estén dañados, los movimientos observados se van a reproducir (sobre todo si se acompaña de elevada excitación motora). Esto es lo que se piensa que sucede en las personas con ecopraxia.

Referencias

  1. Echopraxia. (s.f.). Recuperado de Wikipedia.
  2. García García, E. (2008). Neuropsicología y Educación. De las neuronas espejo a la teoría de la mente. Revista de psicología y educación, 1(3), 69-89.
  3. Stengel, E. (1947). A clinical and psychological study of echo-reactions. The British Journal of Psychiatry, 93(392), 598-612.