Lengua y literatura

15 características de la fábula


Una fábula es un relato breve a través del cual se pretende transmitir una enseñanza o una crítica a la sociedad. Esta enseñanza, que puede aparecer de manera explícita al final de la fábula, se llama moraleja.

Por lo general, los personajes de una fábula son animales que representan una actitud, una virtud o un vicio que en realidad pertenece a los seres humanos. Por ejemplo, en La cigarra y la hormiga, de Esopo, la hormiga representa la previsión y la laboriosidad, mientras que la cigarra es despreocupada y perezosa.

En Occidente, la fábula se origina en la Antigua Grecia, con Esopo. Durante la Edad Media floreció y se popularizó, pero solo en el siglo XVII alcanzó su apogeo con la obra del fabulista francés Jean de La Fontaine. En el siglo XIX se le empezó a considerar como un género de la literatura infantil.

Pero la fábula no solo ha proliferado en Occidente. Prácticamente todas las culturas del mundo la han cultivado desde muy antiguo: en China, Japón, India, la América precolombina, los inuit del ártico, entre muchos otros. Narraciones parecidas a la fábula se pueden hallar en la Biblia y también en el Talmud, un libro sagrado del judaísmo.

Características principales de las fábulas

1. Estructura lineal

Las fábulas presentan una estructura narrativa lineal. Esto quiere decir que los acontecimientos se presentan en orden cronológico, sin saltos temporales hacia el pasado o el futuro.

Casi cualquier fábula puede servirnos como ejemplo, pero mencionemos La liebre y la tortuga, de Esopo.

2. Los protagonistas suelen ser animales

Los personajes de la gran mayoría de las fábulas son animales que se comportan como seres humanos y representan las virtudes y defectos de estos. Esto facilita la reflexión por parte del lector.

Al tratarse de un animal y no de un ser humano, el lector toma distancia, no se involucra emocionalmente, lo que propicia la reflexión serena: ¿en realidad me pareceré yo a esa libre o a esa cigarra? ¿Me comportaré como ellas?

Ejemplos hay muchos: El león y el ratón, La paloma y la hormiga, La rana sorda, El caballo y el asno.

3. Son muy breves

No hay una extensión definida para una fábula, pero son bastante breves. Ocupan entre media página y una página y media aproximadamente.

El texto de El adivino, por ejemplo, una fábula de Esopo, difícilmente alcanza la media cuartilla.

4. Intención didáctica

Aunque las fábulas pueden resultarnos narraciones entretenidas con las cuales llenar nuestro tiempo de ocio, la verdad es que no fueron concebidas con esa finalidad. El objetivo principal de la fábula es transmitirle al lector una enseñanza.

Ejemplos: La zorra y el leñador, El murciélago y las comadrejas, entre muchas otras.

5. Tienen una moraleja

Aunque la enseñanza que una fábula pretende transmitir se puede deducir fácilmente de las acciones del relato, los autores suelen presentarla de manera explícita al final de la narración.

Esa enseñanza explícita es lo que se llama moraleja, y su presencia es una característica distintiva de las fábulas.

6. Narrador omnisciente

En las fábulas el narrador se caracteriza por su omnisciencia, es decir, lo sabe todo acerca de sus personajes: lo que sienten, lo que piensan, lo que se proponen, etc.

Es como el ojo de Dios: todo lo ve y todo nos lo cuenta. No tiene las limitaciones a las que estaría sometido si la fábula fuera relatada desde el punto de vista de uno de sus protagonistas.

El narrador omnisciente se expresa en tercera persona.

La rana que quiso hincharse como un buey, de La Fontaine, comienza de esta forma: “Una rana que se encontraba en una charca, vio un día acercarse a un buey a beber un poco de agua, y le llamó la atención el gran tamaño del animal”.

Observemos el uso de la tercera persona (ella – la rana / él – el buey) y cómo el narrador pareciera acceder a la mente de la rana para saber que el buey “llamó su atención”.

7. Pueden escribirse en verso o en prosa

Las fábulas pueden presentarse tanto escritas en prosa, es decir, en renglones completos, como en verso, o sea, como un poema.

El escritor español Félix María de Samaniego (1745-1801) ganó fama haciendo versiones en verso de las fábulas de Esopo y también escribió muchas originales. Algunas de ellas son: La cigarra y la hormiga (a partir del original de Esopo); El muchacho y la fortuna, El león vencido por el hombre (originales).

8. Tratan temas universales

Los temas que tratan las fábulas son universales, es decir, todas las personas los conocen porque forman parte de la experiencia común de la humanidad. Por ejemplo, la codicia, la envidia, la arrogancia, la ingenuidad, la imprudencia, la ambición, la bondad, el egoísmo, etc.

9. Es un subgénero narrativo

La fábula es esencialmente un texto literario que narra un relato. Por eso podemos contarla entre los subgéneros narrativos, junto a la novela, el cuento, la crónica, etc.

10. Tiene lugar en la naturaleza

El escenario en el que se desenvuelve el relato de la gran mayoría de las fábulas es la naturaleza.

11. Son muy antiguas

En Occidente se considera que la fábula nació con el escritor griego Esopo, quien vivió en la antigüedad, entre los años 620 y 564 antes de nuestra era común.

12. Pudo haberse originado en la India

Algunos estudiosos, sin embargo, opinan que muchas de las fábulas atribuidas a Esopo provienen de la India.

En efecto, en la literatura de este país encontramos el Panchatantra, un libro que reúne numerosas fábulas de las cuales una buena parte guarda profundas similitudes con las de Esopo. Se cree que el Panchatantra se escribió entre el siglo III antes de la era común y el siglo III de nuestra era.

13. Crítica social

Especialmente en los fabulistas modernos (La Fontaine, Samaniego) existe la tendencia a emplear la fábula como vehículo para la crítica social y no tanto para transmitir enseñanzas universales.

En El maestro y el niño, por ejemplo, La Fontaine hace una crítica a la actitud de los maestros y la educación en la Francia de su época. No es una crítica aplicable universalmente.

14. Aún se cultiva en la actualidad

Aunque las fábulas más populares tienen un origen antiguo, esto no significa que actualmente no se sigan escribiendo fábulas. La prueba está en la obra del escritor centroamericano Augusto Monterroso (1921-2003), quien ha dado a luz varios libros de fábulas, como son La oveja negra y Viaje al centro de la fábula.

15. No solo está dirigida a los niños

En sus inicios la fábula no estaba dirigida especialmente al público infantil. Pretendía despertar la reflexión en adultos y jóvenes por igual. Solo en el siglo XIX se comenzó a identificar a la fábula como un género propio de la literatura infantil.

Referencias

  • (2010). Britannica Student Encyclopedia.
  • Fábula. (2010). Britannica Enciclopedia Moderna.
  • (s. f.). Tomado de encyclopedia.com.
  • (s. f.). Tomado de everipedia.org
  • Tabuenca, Elia. (s. f.). Partes de una fábula. Tomado de unprofesor.com.