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Bullying físico: características de esta forma de acoso


El bullying físico, abuso y agresión repetido e intencionado hacia una persona produce consecuencias devastadoras en la víctima.

En los últimos años se está observando un incremento en el número de casos de agresión física persistente. Esto genera una preocupación en la sociedad que debe procurar que los individuos sean más conscientes de lo que comporta el bullying.

Por tanto es esencial conocer qué características presenta, cómo lo podemos detectar y cómo prevenir y actuar ante este tipo de acoso. No podemos mostrarnos indiferentes y tenemos que estar atentos para poder actuar y tratar tanto a las víctimas como a los agresores.

En este artículo conoceremos mejor qué se entiende por bullying físico, que causas y consecuencias se relacionan con él y cómo debemos actuar para poder prevenirlo y acabar con él.

¿Qué es el bullying físico?

El bullying físico es un tipo de abuso, acoso o intimidación que se presenta de manera repetida y donde hay un contacto físico entre la víctima y el agresor. Se puede manifestar de distintas formas, desde golpes, empujones, patadas, escupitajos o incluso destruir o robar las pertenencias, como por ejemplo el material escolar del agredido.

El agresor suele ser una figura con autoridad o más fuerte que la víctima, alguien de quien resulta difícil defenderse o escapar, dada esta situación la víctima se encontrará en un estado de indefensión en el que ve y cree que nada de lo que haga puede evitar o para la agresión, no puede hacer nada para ponerse a salvo.

El bullying físico es uno de los tipos de bullying más comunes, se puede encontrar en las escuelas, pero también puede estar presente en el ámbito laboral entre personas adultas. Dado que los hombres, el sexo masculino, tiende, se relaciona con más frecuencia, a conductas agresividas físicas respecto a las mujeres, esta forma de bullying será más propensa a generarse y presentarse entre los niños, varones.

Se cree y apunta como el tipo de acoso más peligrosa, ya que en los otros tipos de bullying como serían el psicológico o el verbal, sólo se produce afectación o consecuencia psicológicas en la víctima; en cambio, en el caso del abuso físico aparte de las alteraciones psicológicas que también se producen, aparecerá un daño o afectaciones físicas en el agredido, pudiendo llegar a peligrar su integridad física.

Características del bullying físico

En la actualidad esta forma de acoso se ha visto incrementado, han aumentado el número de sujetos afectados por el acoso físico. Esto ha generado una gran preocupación a nivel social, dadas las consecuencias fatales que provoca este tipo de bullying. Como en toda conducta, normalmente se empieza con patrones o ataques menos graves, es decir, es habitual que el agresor o agresores empiecen realizando acoso verbal para posteriormente pasar a introducir el abuso físico.

Hay diferentes variables o características que pueden predisponer o relacionarse con la presencia de bullying, algunas de estas variables serían: la raza de la víctima y del agresor, el género, el estatus socioeconómico o la clase social y el aspecto físico o personalidad del agredido.

La única característica o hecho “beneficioso”, es que al ser un tipo de bullying muy agresivo, deja señales y marcas en el físico, y es más sencillo y más fácil que sea detectado por los sujetos que forman parte del ambiente del agredido, como podrían ser sus padres o los profesores.

Características del bullying físico

Una característica necesaria para que la agresión se pueda considerar bullying es que se produzca de forma repetida, en más de una ocasión, y no como un hecho único y aislado. Este tipo de bullying se podrá encontrar en diferentes espacios donde la víctima y el agresor coinciden; por ejemplo, en las aulas de la escuela o instituto, en el patio, en las universidades o incluso como ya hemos apuntado antes en el trabajo, en este caso en particular el acoso recibe el nombre de mobbing.

Otro hecho fundamental para poder considerar una agresión como bullying físico, es que esta se produzca de forma intencional por parte del agresor, es decir, que realice la acción con la finalidad de hacer daño y agredir a la otra persona, y no se produzca por accidente.

En el acoso también se observa una desigualdad de poderes. El agresor sobrepasa a la víctima en alguna característica, por ejemplo físicamente, es más grande y tiene más fuerza; psicológicamente, es más listo; o socialmente, tiene una posición favorable, presentando el apoyo de otros compañeros. Es importante considerar el grado de agresividad, ya que con esta se intenta producir un control y poder sobre el agredido.

Se ha considerado que el agresor en muchas ocasiones no es solo un individuo, sino que es un grupo de sujetos que se respaldan y se encubren unos a otros.

Las formas de agredir físicamente pueden ser múltiples, desde dar golpes o pegar hasta romper o robar objetos, pertenencias de la víctima. Aparte del daño o pérdida física que suponen estas agresiones, como ya hemos mencionado también producirán afectación psicológicas, generando disminución de la autoestima del agredido, así como provocando una sensación de inseguridad que no le permitirá estar tranquilo en muchos de los ambientes donde pasa gran parte del día como puede ser el colegio.

Este abuso físico produce afectaciones también en el ámbito social de la víctima, ya que una de las finalidades o consecuencias del bullying físico será el aislamiento o exclusión del agredido, tanto por parte de sus agresores, que como es de esperar no lo quiere como amigo, como también por parte de otros compañeros que no quieren estar cerca, que se les relacionen con la víctima, ya qué tienen miedo que este hecho produzca que ellos sean del mismo modo agredidos.

En muchas ocasiones para evitar que la víctima informe del acoso o pida socorro los agresores evitan que el agredido se pueda comunicar libremente, coaccionando o obligando a la víctima a hacer acciones y realizar un comportamiento que ella no quiera o no tiene voluntad de hacer.

Causas del bullying físico

Son diversas las causas que pueden derivar en acoso físico, por lo tanto a veces es difícil señalar claramente cuáles han sido las causas que han comportado la agresión.

Algunos de los rasgos de personalidad típicos que se presentan de forma habitual en los agresores podrían ser algunos de los siguientes: mostrar tendencia o facilidad a actuar de forma agresiva o impulsiva, necesidad de dominar o ejercer poder sobre otros...

No es raro que los agresores presenten una baja autoestima y mediante la agresión intenten solventar y compensar las carencias afectivas que tiene. Del mismo modo, también son individuos con inseguridades que intentan aumentar esta, dañando a otras personas y haciéndoles sentir menos seguros, por último también se puede observar rasgos narcisistas, dando la sensación o creyéndose superiores a la víctima.

También tiene un papel importante en la presencia de bullying la frustración que siente el agresor ante aspectos de su vida. La imposibilidad o dificultad de controlar la situación, produce en él frustración, irritabilidad e ira que no puede controlar y necesitará descargarla.

Aunque parezca contradictorio se ha comprobado que en muchas ocasiones los agresores también han sido o son víctimas de agresión. Esta afectación les genera la necesidad de restaurar su poder u orgullo y creen erróneamente que actuando del mismo modo que han hecho con ellos se sentirán mejor.

Del mismo modo, se ha visto que es habitual que el agresor no muestre empatía hacia la víctima, no colocándose en su lugar y comprender el daño que le está produciendo. Esta falta de empatía se puede dar porque el individuo aún sea demasiado pequeño y no haya desarrollado esta habilidad, o sencillamente porque no tenga las capacidades y habilidades sociales y emocionales necesarias.

Es frecuente también que el agresor sienta cierta envidia hacia la víctima, se sienta inferior en algún aspecto comparado con ella. En el caso del bullying físico, donde normalmente el agresor es más grande o fuerte que el agredido, es habitual que las diferencias y el sentimiento de inferioridad se relacione más con la inteligencia. El atacante agrede a la víctima intentando esconder esta inseguridad e inferioridad.

Otras características o variables ambientales que pueden presentarse como causa del acoso físico es el ambiente estresante en el que vive el agresor, incluso como ya hemos dicho puede ser víctima de otro tipo de abuso; y la falta de atención que el agresor recibe de sus padres y amigos, una falta de cuidado y apoyo.

Consecuencias del bullying físico

Como ya apuntábamos con anterioridad, este tipo de acoso produce afectaciones y daño físico en la víctima que en algunas ocasiones pueden ser permanentes, haciendo necesario que el agredido se adapte a estas nuevas circunstancias.

Por otro lado, como cualquier otro tipo de bullying también generan alteraciones psicológicas, pudiendo comportar la aparición de trastornos depresivos o de ansiedad, entre otros. Incluso el vivir una situación de acoso puede derivar a la tendencia suicida y a querer acabar con la propia vida para evitar más sufrimiento.

¿Cómo detectar, prevenir y actuar ante este tipo de acoso?

Es importante que las personas que rodean a la posible víctima estén pendientes de si se producen: cambios en el comportamiento, por ejemplo ya no se divierte con nada; cambios en el humor, la mayor parte del tiempo está triste; le cuesta dormir o por el contrario duerme mucho más que antes; come menos o se niega a comer; són habituales las heridas o moretones en su cuerpo.

Dada la gravedad de las consecuencias que genera el bullying será imprescindible que se implementen y utilicen protocolos anti bullying o de prevención del acoso. Es muy importante que el ambiente que rodea a las posibles víctimas sepan y estén informados de los posibles tipos de bullying, cómo detectarlos y cómo actuar. En especial es de gran relevancia dado el creciente número de casos de acoso en las aulas que los profesores y personal académico esté formado y capacitado.

Tal es la severidad del asunto que en los casos donde los implicados son mayores de 14 años, es recomendable denunciar el abuso y exigir responsabilidad penal. Del mismo modo se recomienda que se solicite ayuda a expertos, ya sea en el ámbito legal o sanitario.