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¿Qué es la ternura?


Definir la ternura con palabras no es fácil, pero si consultamos el diccionario nos viene a decir en primer lugar que es un sentimiento de cariño entrañable que manifestamos ante personas, animales, cosas o situaciones por su dulzura, ingenuidad, debilidad, amabilidad, candidez, delicadeza, inocencia, cariño, afecto o amor.

La segunda lectura que nos proporciona el significado de la ternura es que es un sentimiento puro y espontáneo que demostramos con infinito mimo y una necesidad instintiva y desinteresada de proteger y cuidar a ese ser u objeto.

Pero todavía se podría hacer una tercera lectura sobre lo que significa la ternura y es que se trata de un sentimiento subjetivo. Es decir, no a todos nos despierta el sentimiento de ternura ni las mismas cosas ni las mismas personas.

Para muchas personas el que su pareja, seres queridos o amigos cuenten entre sus rasgos de personalidad con la cualidad de la ternura es un valor añadido muy deseable porque si no pueden ser actos egoístas.

La ternura es un estado de ánimo donde se mezclan la dulzura y el amor incondicional que reconforta a quien lo recibe y a quien lo ofrece. Alivia a los niños, a los enfermos, a los deprimidos...., pero a veces nos cuesta expresar este sentimiento porque puede poner al descubierto nuestra propia vulnerabilidad.

En cualquier caso, cuando ofrecemos ternura nunca se busca la satisfacción personal, sino por el contrario, el alivio del otro.

Psicología de la ternura

Sin embargo, la ternura también es analizada desde el punto de vista científico por la psicología, aunque muy recientemente, que la define como una emoción reconfortante.

Para la psicología, efectivamente, la ternura va más allá de una sensación o un gesto hacia algo o alguien, y se postula también como un tipo de lenguaje que tiene su traducción en nuestras relaciones y cuya puesta en marcha es muy beneficiosa para nuestro bienestar.

O sea, practicar la ternura nos hace sentir bien porque nos conecta con un registro emocional que nos hace experimentar calma, confianza y positividad cuando la llevamos a cabo. Y aunque pueda parecer mentira, por el mundo material en el cual estamos inmersos, hay muchos estudios que demuestran que la ternura sigue triunfando. Por eso, nos hacen disfrutar, por ejemplo, los vídeos con cachorritos de animales. En este caso, estos tienen un alto poder terapéutico generandonos bienestar psicológico.

La psicología también dice en relación a la ternura que aplicar esta proporciona calidad a nuestros vínculos, aunque actualmente en este campo sea un aspecto algo descuidado. La ternura es un acto que se traduce en afecto y empatía dentro de nuestras relaciones sociales porque se lleva a cabo de forma directa a través de la cercanía y hace aflorar en nosotros nuestra parte más dulce y sensible.

De este modo, en la pareja, la ternura da sentido al amor. Sin esos gestos cargados de ternura que regalamos al otro el amor no se entiende, tampoco la sexualidad ni la convivencia. Faltaría un elemento importante que transmitimos a través del lenguaje de la ternura y que la otra persona percibe y le hace sentirse amada, respetada, valiosa y segura.

En el mundo infantil y de los animales el poder de la ternura es casi mágico. No sólo favorece el instinto de proteger y cuidar en quien la practica, sino que quien la necesita la registra como un toque de atención.

La ternura es además, según la psicología, una garantía de supervivencia porque se otorga normalmente a quien más lo necesita, niños, mascotas, ancianos, etc, y lo manifestamos mediante caricias, abrazos y afecto, algo por otra parte que confiere a que recibe un sentimiento de seguridad, felicidad y sentirse querido.

Otra propiedad positiva de la ternura es que alivia el estrés cotidiano solo por el hecho de rodearnos de personas, cosas o animales que nos inspiren ese sentimiento, algo que saben muy bien los que tienen mascotas en casa, una decoración o un entorno agradable y placentero en su hogar o a los que les esperan sus seres más queridos con una sonrisa, besos y abrazos después de la jornada laboral.

La ternura es la expresión auténtica de los afectos, por eso, invertir en ternura, dicen los psicólogos, es apostar por la calidad de nuestro vínculos y nuestra salud mental.

Ternura

El valor de la ternura

Ternura es cuando alguien te cuida y te acaricia sintiéndote protegido y tranquilo, pero sin posesión.

Cuando sientes ternura hacia tu pareja, otra persona o tu mascota no sólo te encuentras bien sino que notas que el tiempo pasa volando.

La ternura no sólo no hace más vulnerable al mundo sino que el mundo sería otro con más ternura.

Tal es la fuerza de la ternura que es una fuente de armonía y de perdón interminable sin necesidad de utilizar palabras, sólo una mirada o un gesto valen. La ternura se escucha con el corazón.

La generosidad sin límites y sin esperar compensación alguna es el resultado de la explosión de la ternura.

Los que más arriesgan en el amor son los más valientes, generosos, compasivos y tiernos a la vez.

La ternura te hace grande y fortalece el corazón, saca lo mejor de la esencia humana y la comparte con los demás.

La ternura también es paciencia y sabiduría, quien ama tiene tiempo y aprende a ser compasivo, comprensivo y tolerante. La vida suele devolverte lo que das.

La ternura inspira afecto, confianza y entrega sin medida porque es un sentimiento compartido.

La ternura debería ser la columna vertebral del ser humano y su libro de cabecera para andar por la vida con una piel dura y un corazón tierno.

El sentimiento más profundo y sereno que podemos llegar a tener no es la pasión sino la ternura. El amor sin ternura es un sentimiento vacío.

El primer contacto con la ternura es el contacto con el pecho materno, que a veces conservamos en el recuerdo para toda la vida. La ternura de una madre es la más desinteresada de todas.

Si hemos utilizado la ternura como motor de nuestra vida, cuando nos llegue la muerte jamás nos arrepentiremos de ella, es una compañera perfecta.

Cuando se nos acaba el recurso de las palabras sólo tenemos que dejar expresarse a la ternura. Ese sentimiento nos mece.

Si a alguien le ahoga la angustia o quieres conectar con ella ofrécele ternura, será suficiente para penetrar en un remanso de paz, lo más precioso que existe.

Si has descubierto, te has adentrado y has navegado por la ternura, el gran regalo de la vida, será difícil que abandones ese camino, será parte de tu existencia.

La ternura es algo que se desea siempre porque alimenta el alma, pero no siempre se obtiene porque es un rasgo de las personas sensibles.

Es más fácil atrapar y conquistar con ternura que con dureza, fuerza y agresividad. La ternura es lo que da fuerza.

La ternura es humilde, se amolda a cualquier circunstancia, experiencia y situación de la vida.

Los niños son la personificación de la ternura porque la llevan a flor de piel y en sus sentimientos más profundos. El mejor camino para educarlos es con ternura.

Quien posee ternura muestra más fácilmente sus sentimientos más genuinos de simpatía, afecto y dulzura.

Cómo potenciar la ternura

La ternura es un sentimiento básico, junto con la tristeza, la alegría, el miedo o la rabia, que nos capacita para mostrar empatía y afecto hacia otras personas, animales o cosas. Para vivir con armonía todos tenemos y sentimos la necesidad y recibir cariño y ternura. Nada más fácil y a la vez más difícil si uno uno está acostumbrado a abrir su corazón a los sentimientos más puros.

Pero en realidad, la ternura se manifiesta mediante gestos tan sencillos como palabras dulces, caricias, cuidados, amabilidad, cercanía, una sonrisa o un abrazo, por ejemplo. Unos gestos tan sencillos que a la vez pueden abrir todo un mundo de posibilidades para la afectividad y la empatía, además de para ayudar a otros a sentirse bien.

También hay otras formas de expresar el cariño y la ternura, como por ejemplo una mirada cariñosa como reconocimiento, una llamada telefónica a alguien que sabemos que la está esperando, un pequeño regalo como símbolo de que hemos recordado algo importante para alguien, cediendo el asiento en un lugar público a una persona que lo necesita, dando conversación a alguien que está solo o triste, en fin, hay mil maneras de ser amable a través de la ternura.

Es evidente que hay muchas formas de manifestar ternura. A veces, estas están sujetas a modas, tradiciones, cultura o situaciones personales, pero sin duda es una buena práctica escuchar sin prisas y pedir perdón y dar las gracias.

La ternura es un sentimiento de cariño altruista que ofrecemos sin esperar nada a cambio y que podemos expresar con pequeños gestos, pero cuyas consecuencias van a contribuir a agrandar el respeto, la comprensión y la atención hacia los que se lo ofrecemos, pero también hacia nosotros mismos.

Lo normal, por otra parte, es que quien recibe esas muestras de ternura corresponda con cariño, amabilidad, casi siempre con una sonrisa, y en cualquier caso con gratitud y calidez, por lo que se transforma en un acto mutuo muy gratificante para ambas partes.

Los expertos aseguran que la ternura es tal vez el único sentimiento relacionado con el amor que no se puede fingir porque amar con ternura es cuidar, por eso, nunca es tarde para la ternura.