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Me quiere, no me quiere...


Las relaciones de pareja son un mundo aparte. En los vínculos con nuestros compañeros de estudio, de trabajo, y con nuestros amigos estamos más relajados, pero cuando de amor de pareja se trata tenemos tantas expectativas puestas en el otro y tantas más que nos impone la sociedad, que nos estresamos.

Cuando nos contraemos perdemos nuestra brújula interna, dejamos de estar presentes, nuestra claridad se va a pique y nos ponemos en modo supervivencia: lucha, huida, o inmovilidad. Ninguna de las tres reacciones es saludable para nuestra mente y corazón.

Las preguntas frecuentes

¿Qué hacer cuándo esperamos del otro/a algo que no llega? ¿Qué hacer cuando dudamos de nuestro amor por la otra persona? ¿Qué hacer cuando descubrimos que estamos viviendo la historia de amor que nos dictó la familia o la cultura? ¿Qué hacer cuando no nos sentimos valorados por nuestra pareja?

Cuando mis clientes me comparten estas preguntas lo primero que les pido es que dejen de mirar con un microscopio a quien tienen al lado y que empiecen a mirarse a ellos mismos. ¿De dónde surge esa inseguridad? ¿Dónde nacen esos mandatos? ¿Qué están dispuestos a hacer? ¿De qué tienen que hacerse responsables?

Tal vez tú descubras que cuando eras pequeño, tus padres no pudieron estar tan cerca de ti como lo necesitabas y ahora tus demandas reflejan las necesidades del niño que fuiste y no de tu Yo adulto. Tal vez cuando eras más joven te traicionaron o se burlaron de ti y ahora te cuesta confiar en la otra persona. Tal vez descubras que estás en tu relación porque en la sociedad donde te desenvuelves, eso se ve con buenos ojos pero... ¿Quieres actuar el guión de otro o ser protagonista de tu propia vida? Tal vez sientas que le falta algo a tu relación porque tienes una historia de uniones con más dramatismo. Tal vez te educaron para esconder todo bajo la alfombra y ahora no sepas cómo expresar lo que necesitas. Tal vez le estés reclamando al otro que te haga feliz simplemente porque tú no estás haciendo lo suficiente para serlo más allá de él o ella.

Estas son algunas de las causas raíz de la inseguridad en la pareja. El trabajo con un profesional te ayudará a descubrir la tuya.

Ahondando en las vulnerabilidades

Estoy trabajando este tema con un cliente que está todo el tiempo observando y disecando a su pareja. El otro día sorprendido de sí mismo me compartió lo ilusionado que se sentía porque había empezado un hobby nuevo y que le hacía súper bien. Más allá de su nuevo pasatiempo, se siente más liberado, tranquilo, y enfocado en su crecimiento personal. En vez de enmarañarte con preguntas sobre lo que el otro siente, hace, o deja de hacer, empieza por ti.

Dudas en la pareja

Fortalécete y enamórate de ti ante todo. Prioriza tus valores y tus necesidades y haz todo lo necesario para vivir alineado/a con éstos.

Si valoras tu tranquilidad, realiza todo lo que sabes que te sosiega y no te enganches con nada que te quite tu paz. Si necesitas reconocimiento, recuérdate lo mucho que vales y todo lo que has logrado. Si para ti es importante llevar una vida saludable, cuida tu cuerpo y tu mente. Recuerda que la salida siempre está dentro de ti. Una vez que te seas radicalmente fiel, se empezarán a caer velos y desplegarás tu confianza interior.

Ten en cuenta también que si tú te esfuerzas por dar lo mejor de ti, pero eso no es bien recibido, tal vez sea hora de replantearte si quieres gastar tu energía así. En las parejas suele pasar que uno es el que busca y el otro es el buscado. El que busca siempre está pendiente, atento, y hasta preocupado en mayor o menor medida. El que es perseguido se suele acomodar en su pedestal hasta que llega un día que se aburre. Si estás en esa frecuencia, pregúntate si quieres estar todo el tiempo persiguiendo al otro o si prefieres encontrar a tu “Yo” olvidado. Y si estás en el podio de los admirados, piensa si no te apetece bajarte y convertirte en un ser real con tus fortalezas y flaquezas.

Las características de la relación de pareja saludable

En una relación de pareja saludable, ambas personas podréis:

  • Expresar vuestras emociones, por incómodas que os resulten, a sabiendas de que vuestro mensaje será recibido con empatía y curiosidad.
  • Comunicar vuestras necesidades con claridad y respeto. No deis por sentado que el otro leerá vuestra mente o vuestro corazón.
  • Tener vuestros espacios propios y separados, teniendo confianza cuando no estáis juntos.
  • Jugar y divertirse. Muchas veces quedamos atrapados en los proyectos y metas de pareja a desmedro de reírnos y gozar conjuntamente.
  • Contribuir al bienestar del otro/a ante todo. Ser feliz con la dicha de vuestra pareja.
  • Acompañarse en vuestros proyectos y apoyarse mutuamente a todo nivel (emocional, logístico, mental)
  • No juzgarse cuando no estáis de acuerdo. Es imprescindible poder hablar de las actitudes que no compartís, intentar ver el punto de vista del otro, y dejar de lado las etiquetas.

Recuerda que tu energía irá a donde pones tu foco de atención, y que esto influirá en tus emociones y en tus conductas. Refuerza tu amor propio, des-aprende comportamientos que no suman en la pareja, trabaja con tus emociones, acércate a la otra persona con tranquilidad y honestidad, y juntos empezad a diseñar cada día de vuestra relación con mucha intención.