Tópicos Testimonio Emoción Comunicación

Melissa Santamaría: «Practicar el perdón escapa a la lógica de muchos»


Perdonar es mucho más que zanjar situaciones conflictivas; es también uno de los recursos de gestión de las emociones más importantes. Perdonar implica que se produzcan cambios significativos tanto en quien perdona como en quien se disculpa e intenta reparar daños causados, pero esto es algo que mucha gente pasa por alto.

Para conocer más acerca del potencial del perdón, en este caso hablamos con la psicóloga Melissa Santamaría, quien nos hablará desde su experiencia profesional y desde los hallazgos realizados en Psicología.

Entrevista a Melissa Santamaría: el perdón y su importancia

Melissa Santamaría es psicóloga y psicoterapeuta experta en el tratamiento de los problemas de ansiedad, y trabaja tanto en su consulta de Medellín como a través de sesiones por videollamada. Más allá de la atención a pacientes, esta profesional también desarrolla varios cursos y programas de formación; entre las iniciativas en las que está trabajando destaca su próximo taller online, “Convierte el perdón en gratitud”, que tendrá lugar el 24 de marzo. Precisamente de eso hablaremos con ella en esta entrevista: el valor psicológico del perdón.

Desde el punto de vista de la psicología, ¿qué implica saber perdonar?

Hay muchísimas teorías acerca de la culpa o del perdón. Pero me encantó aceptar esta entrevista para poder ayudar a las personas a comprender que el perdón en sí mismo es liberación, que beneficia tanto a la persona que pide perdón como a la que lo da.

Puedo describir el perdón en la psicología con la palabra liberar. Liberamos de una obligación o castigo a una persona. Hay que tener presente que cuando te permites perdonar no solo es perdonar a la otra persona sino también a nosotros mismos.

Desde la psicología puedo decir que el perdón es trascender a nuestras creencias limitantes, no dejándonos encasillar por la inseguridad. Es muy difícil hacer este cambio de percepción, pero debemos entender que todos cometemos errores, siendo el perdón una decisión que nos permite ver más allá de los límites, apropiándonos de nuestra capacidad para liberar y liberarnos.

Practicar el perdón en ocasiones escapa a la lógica de muchos, y es algo que podemos confirmar mirándonos a nosotros mismos: a simple vista puede ser sencillo comprender la naturaleza del perdón cuando se nos presentan situaciones en las que no estamos directamente involucrados, pues a medida que aumenta la ofensa hacia nosotros, disminuye nuestro razonamiento. ¿Quién no se ha desestabilizado o ha visto las cosas de una manera diferente al estar dolido?

Tomemos el perdón como una actitud en la cual debemos estar dispuestos a aceptar nuestra responsabilidad, comprendiendo que todo tiene una causa y una consecuencia.

¿Cómo se relacionan el perdón y la ansiedad?

El alivio del estrés y la ansiedad son los factores principales en la relación que tiene el perdón y el bienestar. Muchos prefieren olvidar y dejar pasar las cosas antes de disculparse, craso error.

El que no tiene capacidad para perdonar es más propenso a que sufra de ansiedad, problemas cardiovasculares, depresión, dolor crónico de espalda, y su sistema inmune tendrá un mal funcionamiento. Además, afecta la vida social de la persona, porque al sentirse miserable no será capaz de disfrutar su vida de forma plena.

El perdón es una decisión activa y esta ofrece un beneficio positivo: compasión, empatía y comprensión para con la persona que nos ha hecho una afrenta. Por eso el perdón esta tan vinculado a la salud mental.

¿De qué manera se puede combinar la necesidad de aprender de nuestros errores en las relaciones personales, por un lado, y la capacidad de perdonar a quienes nos hicieron daño, por el otro?

Hay que reconocer que las personas se equivocan, pero aprender a perdonar es una habilidad que debemos practicar de forma constante. La forma de combinar ambas cosas es a través de las fases de duelo.

Cuando nos ocasionan un daño, podemos notar los mismos síntomas somáticos ligados a una perdida (culpa, reacciones hostiles, perdida de patrones de conducta) y la mejor forma para llevar las fases es viviendo el aquí y el ahora.

Cuando experimentes rechazo, recuerda que solo es un escape natural que esta amortiguando el impacto que has tenido para ayudarte poco a poco a asimilar la realidad.

Es normal sentir ira, pues es un mecanismo muy útil para expresar tus sentimientos. Aquellos que muchas veces te son complicados de expresar.

Es completamente normal sentirse sin fuerzas y recordar lo que te ha ocurrido. Trabajar el dolor es algo importante, pero debes recordar que estás en una fase temporal y aunque te permitas en el momento sentir lo que sientes, no puedes quedarte allí siempre. Si te caes, te puedes volver a poner en pie.

Luego, de forma gradual, entenderás que la afrenta que te hicieron te ayudó de muchas maneras a crecer como persona y sacarás una enseñanza de todo ese proceso.

Como psicóloga, ¿qué papel crees que juega el perdón en la psicoterapia?

Hay que detener el proceso nocivo del rencor, es la principal tarea de la terapia del perdón. En ella te puedes permitir los siguientes procesos.

El primero es expresar tus emociones: sea cual sea el daño que te han hecho, es muy importante que sepas que es comprensible que te sientas mal. Como ya lo he explicado antes, pasarás por las fases del duelo y puedes experimentar muchos sentimientos a lo largo de estas.

Muchas personas cometen el terrible error de reprimir dichas emociones, pero no son conscientes de que lo que hacen es generarse más sufrimiento.

En segundo lugar, hay que comprender el por qué: cuando nos hacen daño, siempre vamos a intentar buscar una explicación razonable. A veces esa búsqueda se convierte en un proceso insano que, lo queramos o no, juega en nuestra contra.

En estos casos la terapia es adecuada porque no necesitamos un porqué, sino aceptar que puede que no haya una explicación razonable y justo eso es el primer paso para comenzar a cerrar ese episodio negro que estamos viviendo.

También hay que volver a tener seguridad: es imprescindible a la hora de perdonar tener seguridad en nosotros mismos, eso significa que estamos plenamente conscientes de que esa afrenta jamás vamos a permitir que vuelva a pasar.

Aunque no se puede estar seguro de que “No pasara nunca más”, a pesar de que tengamos cuidado, albergar en nosotros miedo, truncará el proceso de perdón.

Finalmente, hay que soltar: decisión consciente prometiéndote a ti mismo que no guardarás rencor por lo que ocurrió. No suena fácil ¿verdad? Pero no es imposible.

Si dejamos nuestro rol de víctimas, tendremos mayor capacidad para recuperar nuestra fuerza y seguridad. Por eso es fundamental soltar la ira y el rencor que guardamos, así impedimos que el enojo nos controle y ejerza una influencia perjudicial en nuestra vida.

¿Cuáles crees que son las principales habilidades para aprender a perdonar?

Antes de mencionar dichas habilidades debo hacer énfasis en: El enojo reduce nuestra capacidad para ver las cosas desde otra perspectiva y aún más para ponernos en el lugar de los demás. Contrarrestar el estrés cuando ocurre: Cálmate en el momento. Aquí pueden verse implicadas ya sea una técnica de respiración o de relajación. También puedes salir y dar un paseo, lo importante es hacer una pausa creando distancia entre lo que paso y tu reacción para que logres comportarte de una mejor manera.

También debes tener en cuenta de que el perdón no es para la otra persona sino para ti mismo.

Por otro lado hay que ser positivos: poner atención a las cosas buenas que suceden en la vida, es una manera sencilla de equilibrar el daño.

En cuarto lugar, tener en cuenta que todo en la vida no resulta como se quiere. Todos cometemos errores, pero si ves más allá y eliges perdonar tus niveles de estrés descenderán de forma drástica.

¿Cómo pueden ser desarrolladas esas habilidades?

Hay que tener en cuenta de que el perdón se aprende, pero debemos tener disposición para intentarlo de corazón. Puedes desarrollar estas habilidades de varias maneras. Por ejemplo, encontrando tiempo para meditar es una manera de explorar tu mente. Con esta técnica podemos lograr liberar cualquier resentimiento que tengamos enquistado.

Además, se puede conseguir por medio de la visualización positiva; podemos imaginar que tenemos un nudo en nuestro pecho y conforme vamos haciendo una respiración diafragmática, imaginamos que ese nudo se va deshaciendo. La imaginación tiene un poder inimaginable, por ende, te irás sintiendo más liberado.

En tercer lugar, conviene recordar que perdonar no es igual a reconciliar. Debes tener en cuenta que cuando perdonas dejas a un lado tu propio sufrimiento y que no significa tolerar la afrenta que te han hecho.

También puedes escribir una carta “Carta de Perdón” donde queden resaltados todos tus sentimientos. No es necesario que la envíes, pero es otra forma de imaginación positiva donde pones en papel todo lo que sientes, y mitigas esos sentimientos de venganza que nacen de la hostilidad que sientes.

Además, no caigas en pensamientos negativos; el hecho de que una persona desconsiderada e insensible cometia una afrenta hacia ti no significa que debas seguir su mismo ejemplo. Muévete en ambientes que te produzcan bienestar donde tu mente pueda estar en paz.

Muchas veces caemos en el círculo del no-perdón porque hay cosas que tampoco nos perdonamos de nosotros mismos. Puedes comenzar a partir de ahí, entiende que nadie es perfecto, todos cometemos errores.

Finalmente, ,ereces compasión y comprensión para poder encontrar esa libertad que necesitas para vivir en paz. La capacidad de perdonar no es igual es todos los individuos, unos pueden tardar más que otros, pero es una meta que se puede lograr.