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Los medios de comunicación y la dominación norteamericana


El poderío americano sobre los medias, como en otros sectores, es inigualable y reposa, desde los años 40, sobre distintos fundamentos centrales que conforman su doctrina de dominación. Uno de estos fundamentos centrales hace de los medias una herramienta extremadamente útil para la capacidad de influencia que tiene este país: la ideología del libre-cambio o (neo) liberalismo.

Justo un poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial (1944), los Estados Unidos aprobaron une medida donde se comprometían a favorecer la libertad de la información y la comunicación sin restricciones en el mundo. Los acuerdos de Bretton Woods en junio de 1944 para los intercambios monetarios, creando asimismo el Fondo Monetario Internacional (FMI) y, en 1947, el Acuerdo general sobre las tarifas aduaneras y el comercio (GATT), sentó las bases reguladoras (neo) liberales de libre-cambio para defender la doctrina de influencia americana. Los acuerdos multilaterales que diseñaron estos organismos aplicaron la libre difusión de la información y de la comunicación conformando un importante pilar para la lucha contra el comunismo.

Esta doctrina, que dominó los años de guerra fría, y posterior a ella, materializó una visión americana (plasmada en su origen en la Constitución de 1791) de libertad de prensa. El desarrollo de infraestructuras comunicativas se produjo paralelamente para coordinarse con la doctrina de influencia y, en fin de cuentas, de dominación. En 1964, la Comisión de los Asuntos Exteriores del Congreso consideraba que la finalidad primera de los EUA consistía en imponer el leadership en el mundo vía la adhesión voluntaria de los valores norte-americanos. Así que el objetivo político perseguió influenciar la opinión pública o de los gobernantes por el intermedio de las técnicas de comunicación. Lo que en geopolítica se le puede llamar softpower.

Una doctrina para la dominación de la información global

Esta doctrina, quién hizo de la información una mercancía como otra y un medio de influencia americana a escala planetaria, se la considera como una herramienta de Realpolitik[1]. La doctrina tiende a derrumbar todos los “muros” para la creación de un espacio comercial dentro de toda la dimensión del globo, así asegurar la libre competencia y la libre circulación de los productos americanos como los programas de radiofonía o de televisión con finalidad de crear un marco de influencia. Hoy en día, Internet representa la nueva dimensión de esa doctrina geopolítica de la guerra fría por mucho que ello nos cueste de entender puesto que internet tiene muchas dimensiones positivas, por ejemplo para el intercambio rápido de información.

Así que las tecnologías de la información y de la comunicación son consideradas como uno de los fundamentos de la gobernanza del mundo para los Estados Unidos. Desde los años 2000, une nueva economía se cristaliza bajo el auge de las empresas americanas fundadas sobre las actividades industriales y sobre nuevos sectores estratégicos como el comercio en línea (e-commerce), las transacciones financieras en línea, etc. Hoy en día se puede constatar que de las 10 primeras webssites más visitadas del mundo , 8 de ellas son de origen “yanqui” (según Marketing PGC[2]).

Aparentemente estas empresas no presentan ninguna amenaza para las sociedades y, por ello, no diríamos que puedan ejercer una influencia “maligna”. Vamos a proceder a una aproximación.

La dimensión del Caso Snowden

Échelon es un sistema de espionaje creado ya en el año 1947 el cuál se inscribe en un tratado entre el Reino Unido y los EUA, así que, más adelante, Canadá, Australia, Nueva-Zelanda, Dinamarca, Noruega, Turquía y Alemania. Consistía, en un principio, en compartir información entre los diferentes servicios secretos y las agencias de información. La más importante de las anteriores es la National Security Agency (NSA) cuyo descubrimiento cara la opinión pública se produjo con las declaraciones de Edward Snowden en junio 2013. Este sistema está constituido por una red de 120 satélites formando una telaraña global de escuchas telefónicas, emisiones de radio de alta frecuencia, cables submarinos, internet… Las websites americanas son cómplices del acceso de la NSA dentro de sus redes como Facebook, Gmail o Skype.

No hace falta poner una lista muy larga sobre las consecuencias del espionaje masivo hacia la sociedad. Casi nos bastaría con realizar un ejercicio de imaginación. No obstante, queremos mencionar que esa capacidad de espionaje, lejos de ser inofensivo, articula un ataque, no solo a los derechos humanos de la intimidad[3], sino que también a otros niveles de la vida humana permitiendo el conocimiento sobre los comportamientos sociales, económicos, gubernamentales… Esta acumulación de saber, llamado Bigdata, interfiere directamente en la marcha del mundo y se computa como un arma más en el marco de la geopolítica global. Aunque la cualificación de poder hegemónico está siendo cuestionado, EUA resta como potencial candidato a renovar su condición de pivote del mundo.

Referencias bibliográficas: