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Me pongo nervioso al hablar: ¿qué me ocurre y cómo solucionarlo?


Puede que la comunicación sea uno de los aspectos fundamentales de las relaciones humanas, pero eso no significa que participar en conversaciones en tiempo real y cara a cara no sea complicado. En cada diálogo de este tipo hay muchos elementos en juego, y en ocasiones la sensación de no tener el control de lo que pasa puede llevar a generar ansiedad.

Es por eso que muchas personas se preguntan… ¿por qué me pongo nervioso al hablar? ¿De qué manera puedo hacer que esto deje de ser un problema a la hora de relacionarme con los demás?

A pesar de que (evidentemente) el simple hecho de leer un artículo no solucionará el problema, en las siguientes líneas haremos un repaso a las causas habituales de este problema y a lo que puede hacerse para que esa ansiedad se vaya debilitando hasta casi desaparecer.

Me pongo nervioso al hablar con alguien: ¿por qué me pasa?

Cada persona es un mundo, y nuestras vidas son siempre diferentes de las de los demás, pero a pesar de eso podemos encontrar algunos factores comunes que suelen darse en la mayoría de los casos en los que aparece este problema. Son los siguientes.

1. Atracción por la persona con la que hablamos

Este es uno de los motivos más habituales detrás de esos nervios al hablar con alguien. El hecho de estar interesados romántica o sexualmente por alguien nos mantiene en un estado de alerta constante para intentar agradar, aunque paradógicamente esto puede conseguir el efecto contrario si se llega a un punto muy extremo.

2. Síndrome del impostor

Esta causa se da especialmente en contextos profesionales o académicos. Consiste en la sensación de preocupación por que alguien descubra que no estamos a la altura de lo que se exigiría en el círculo social en el que se está. Por ejemplo, si un profesional empieza a trabajar en una empresa en la que cree que todos son más hábiles que él, estará preocupado por la posibilidad de que en una conversación se revele su supuesta mediocridad.

3. Miedo a hablar en público

Esto es algo muy común y le ocurre en mayor o menor medida a prácticamente todo el mundo que no está acostumbrado a dar charlas ante grandes audiencias, como en una exposición oral de clase de universidad o una conferencia.

Como se es consciente de que hay muchas personas centrando su atención sobre uno mismo, intentamos controlar prácticamente todo lo que hacemos, y como eso es imposible, aparece la ansiedad. Incluso la anticipación de esto produce ansiedad antes de salir a hablar. Sin embargo, hay que tener claro que esta forma de estrés tiene una naturaleza diferente a la que se genera al dialogar con alguien en un intercambio de palabras bidireccional.

4. Timidez

No hay que olvidar que este fenómeno psicológico ligado a la personalidad también ejerce un efecto importante en lo que experimentamos al conversar con alguien. Las personas tímidas le tienen miedo a la posibilidad de ser valoradas negativamente por los demás, y esta simple preocupación hace que sobreestimen las probabilidades de que esto ocurra, lo cual genera malestar desde las primeras palabras intercambiadas.

5. Introversión

También es frecuente que las personas introvertidas se pongan nerviosas al hablar, dado que les cuesta trabajo gestionar la atención para que se centre en lo que está ocurriendo a su alrededor, en vez de centrarse en sus pensamientos. Por ello, se sienten en desventaja con respecto a los demás, y es habitual que noten que todo en los diálogos va demasiado rápido.

¿Qué hacer para eliminar esta ansiedad?

Es cierto que dependiendo de cuál sea la causa por la que alguien siente que se pone nervioso al hablar con los demás se requerirá un abordaje diferente de la situación, pero a grandes rasgos, podemos resumir la mayor parte de las respuestas a este problema en tres consejos.

1. Trabaja la autoestima

En muchos casos, lo que mejor explica este malestar al conversar con los demás tiene que ver con presentar una autoestima baja. Esta sensación de no ser lo suficientemente bueno puede variar dependiendo de la situación; por ejemplo, alguien que por lo general tiene habilidades sociales buenas pue4de sentirse nervioso al hablar con quien parece muy inteligente si se considera que uno mismo no es inteligente en absoluto.

Trabajar la autoestima es algo complejo que en ocasiones requiere de ayuda por parte de los psicólogos, pero en general se traduce en adoptar una perspectiva realista y distante que permita relativizar la importancia de lo que los demás piensen sobre uno mismo, por un lado, y que nos enseñe a prestar más atención en aquello en lo que somos buenos, por el otro.

2. Mejora

Haz cosas que te muestren el modo en el que eres capaz de progresar en una habilidad u ámbito de conocimiento concreto. Por ejemplo, si crees que eres la persona con menos cultura de tu entorno, utiliza esos nervios como un motor para mejorar en ese aspecto y no tener ningún motivo por el que preocuparte de un modo razonable.

Aun y así, ten en cuenta que aunque mejores seguramente mantendrás un sesgo pesimista sobre tus propias capacidades, a no ser que también lo combatas.

3. Exponte a la incomodidad

Someterte a la reflexión sobre quién eres y de qué eres capaz no será suficiente para dejar de sentir nervios al hablar con otros. Debes ir más allá de la introspección, ir a la práctica y exponerte a conversaciones moderadamente ansiógenas para ir perdiéndole el miedo al diálogo cara a cara.

Conclusión

Tal y como hemos visto, ante la duda "¿por qué me pongo nervioso al hablar?" hay que asumir que sea cual sea la causa deberemos esforzarnos en perder ese temor, paras por situaciones incómodas y hacerlo del modo más intensivo posible para no tirar la toalla y ver los progresos rápidamente.

Referencias bibliográficas:

  • Barlow DH (November 2000). "Unraveling the mysteries of anxiety and its disorders from the perspective of emotion theory". The American Psychologist. 55 (11): 1247–63.
  • Iruarrizaga et al. «Reducción de la ansiedad a través del entrenamiento en habilidades sociales»