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Introyección: qué es, características y ejemplos


Una introyección es un término que ha sido usado en el campo de la psicología y la psiquiatría, aunque sobre todo dentro de la corriente del psicoanálisis, siendo descrita como la adopción del inconsciente de cada persona de actitudes o ideas de otras personas.

En la vida cotidiana podemos ver diversos ejemplos de introyección en psicología como pueden ser “los hombres no lloran”, “debes encontrar a tu media naranja para ser feliz”, introyectar en uno misma la afición por un deporte que antes no le interesaba pero alguien a quien admira lo productiva, y también frases peyorativas que a alguien le han dicho en bastantes ocasiones otras personas como “eres un patoso”.

En este artículo, además de exponer algunos ejemplos de introyección en psicología, veremos cómo se desarrolla este fenómeno; aunque primero explicaremos en qué consiste este concepto, así como también el de proyección al estar ambos conceptos estrechamente relacionados.

¿Qué son la proyección y la introyección?

Antes de nada, es conveniente comprender qué son la proyección y la introyección, dos conceptos muy utilizados sobre todo dentro de la corriente del psicoanálisis.

En primer lugar, una proyección, en la psicología tradicional, ha sido definida como un mecanismo a través del cual una persona es capaz de liberarse de ciertas situaciones intolerables a nivel afectivo, localizando en el exterior sus propios sentimientos. Otro modo de definir una proyección sería como un juicio de exterioridad a través del cual una sensación del propio cuerpo se llega a atribuir a un fenómeno que se produce en el exterior. En algunas psicopatologías (por ejemplo, en la esquizofrenia) es frecuente que se den este tipo de proyecciones.

Una introyección es el término opuesto a la proyección, siendo un concepto que fue introducido inicialmente dentro de la corriente del psicoanálisis por parte de Sándor Ferenczi y a su vez llegó a ser adaptado por Sigmund Freud. Fue definido por este último como un mecanismo psicológico que interviene en la formación de la personalidad de las personas al tener influencia en las reorganizaciones del yo y la edificación del superyó.

La introyección también es considerada como un mecanismo inconsciente usado para ayudar a interiorizar la mayor parte de las cualidades, ideas y actitudes de otras personas, siendo este un proceso bastante común en la vida de las personas. Por lo tanto, la introyección en esencia se basa en la asunción de creencias o comportamientos externos, pero en este caso sin entender el motivo que explique por qué uno ha hecho esta adopción. Además, la introyección es considerada un mecanismo de defensa inconsciente que podría llegar a provocar que uno ignore la realidad que hay a su alrededor.

En definitiva, la introyección podría considerarse como el mecanismo por el cual los seres humanos tendemos a colocar en nosotros mismos cosas que son de otros. Este fenómeno suele ocurrir con mayor frecuencia a aquellas personas que tienen una mayor predisposición a sentir culpa y a responsabilizarse de las cosas debido a que son muy exigentes consigo mismas.

Introyección según Sigmund Freud

Ejemplos de introyección en Psicología

Hay una amplia variedad de ejemplos de introyección en psicología que pueden verse en el día a día de las personas, siendo puestos en práctica inconscientemente de manera constante por parte de las personas. Veamos a continuación algunos de esos ejemplos de introyección.

El primero de los ejemplos de introyección en psicología es uno que se da con bastante frecuencia y ocurre cuando una persona descubre que alguien a quien admira le gusta mucho practicar natación y entonces, aunque esa persona nunca se había interesado antes por ese deporte, comienza a practicarlo, siendo esto una introyección.

En este tipo de caso puede ocurrir incluso que la persona que ha introyectado de la otra persona a la que admira esa afición por la natación ponga su opinión por encima de sus propios sentimiento con respecto a ese nuevo gusto por este deporte, de forma que irá asumiendo de manera automática e incluso inconsciente que, como alguien a quien admiraba le introdujo la idea de practicar ese deporte, debe de ser acertada. En este caso habrá encontrado un argumento para combatir una posible disonancia cognitiva que podría producirse en su mente con respecto a poner en práctica esa nueva afición.

El segundo de los ejemplos de introyección lo encontramos con bastante frecuencia en aquellos casos en los que un padre les inculca a sus hijos la idea de que “los niños y los hombres nunca lloran”. Esta premisa dicha por el padre propicia que el niño la tome como suya, de manera que la terminará asimilando como una introyección y así formará parte de sus actitudes y de su realidad.

Otro de los ejemplos de introyección, también bastante común, es el que se produce cuando una persona ha crecido en un entorno familiar donde es muy frecuente escuchar por parte de los progenitores e incluso por otros familiares la siguiente afirmación: “nunca debes fiarte de nadie”. Entonces se producirá una introyección en la persona que causará que le cueste más de lo normal desarrollar ciertas habilidades sociales y también tendrá a lo largo de su vida dificultades para establecer unas relaciones interpersonales de confianza e incluso puede que sentimentales.

El cuarto de los ejemplos de introyección que vamos a ver es otro que, lamentablemente, también se ha visto con bastante frecuencia, y es el que ocurre cuando una persona se desarrolla en un entorno, tanto familiar como social y cultural, en el que las personas que están a su alrededor, sobre todo los adultos, le dicen en repetidas ocasiones: “cuando crezcas deberás buscar a tu media naranja para ser feliz”.

En estos casos es frecuente que la persona que ha crecido escuchando de forma continua esa afirmación la termine asimilando, y esa introyección causará que crea que es una verdad irrefutable, de manera que vivirá con la necesidad de encontrar a “su pareja ideal” por todos los medios y eso le podría provocar una fuerte necesidad de encontrar pareja. Y, cuando la encuentre, será fácil que desarrolle una fuerte dependencia de ella hasta tales niveles que podrían llegar a ser muy perjudiciales para ambos.

Esto no queiere decir que tener pareja no sea una de las principales fuentes de felicidad; ya que establecer unas relaciones interpersonales (tanto con familiares, como con la pareja, como con los amigos) sanas y duraderas, desde el respeto, el cuidado e interés mutuo son sumamente importantes para la salud mental y el bienestar general de las personas. Pero sí que es cierto que cuando se crea una fuerte dependencia y una gran necesidad por tener una pareja, sin saber estar bien con uno mismo, puede llegar a causar más perjuicios que beneficios.

Existe una amplia multitud de ejemplos de introyección en psicología como los que vamos a enumerar a continuación:

  • “No puedes hacer eso”.

  • “Eres un perdedor”.

  • “Eres un patoso”.

  • “No vales para nada”.

  • “Siempre debes comportarte de forma educada con los demás”.

  • “Siempre debes mostrarte fuerte, sin sacar a la luz tus debilidades”.

  • “Es inapropiado que muestres tus sentimientos frente a otras personas”.

  • “Siempre debes mostrar tu agradecimiento”.

  • “Debes perdonar siempre”.

  • “Una pareja debe ser para toda la vida”.

  • “Cuando seas mayor debes casarte y tener hijos”.

  • “Sin dolor no hay ganancia”, etc.

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¿Cómo podríamos identificar nuestros propios introyectos?

Después de haber visto varios ejemplos de introyección en psicología vamos a ver un sencillo ejercicio que podríamos poner en práctica para intentar identificar nuestros propios introyectos.

El primer paso de este ejercicio sería hacer una lista en la que anotemos todos aquellas ideas, normas y creencias que creemos que nos han llegado desde el exterior; además, podemos añadir aquellas actitudes que veamos que están bastante extendidas dentro de nuestra cultura y que nosotros hemos podido llegar a introyectar (p. ej., introyectos culturales).

Una vez hecha la lista, debemos pensar de dónde puede provenir cada uno de esos ejemplos de introyección que hemos anotado y si es posible qué personas fueron las que nos transmitieron esa idea, actitud o norma, etc. (p. ej., nuestros padres, profesores, hermanos, la sociedad en la que vivimos, etc.).

Por último, debemos hacer el esfuerzo mental de analizar qué es lo que realmente pensamos acerca de esas actitudes, normas o ideas que hemos anotado en la lista y en qué medida se ajustan a nuestra forma de entender la vida. También deberíamos analizar si esos ejemplos de introyección que hemos anotado nos favorecen o si, por el contrario, nos perjudican realmente, por lo que deberíamos hacer un esfuerzo por despojarnos de ellos y mantener asimilados aquellos que se ajusten a nuestra forma de entender las cosas y que también nos beneficien de alguna manera.