Tópicos Amor y sexo Enamoramiento Emoción Adicción

Enganches emocionales: por qué se producen y qué se puede hacer ante ellos


Los temidos enganches emocionales... Sí, esas historias de amor en las que te enganchas y que no suelen acabar bien. ¿A cuántas de nosotras se nos ha ido la cabeza por alguien que no nos correspondía o que nos correspondía en apariencia pero luego no nos hacía ni caso?

Entender por qué se producen esos enganches emocionales es el primer paso para liberarnos de ellos. También veremos algunas formas para sentirnos mejor.

¿En qué consiste un enganche emocional?

El misterio del enganche amoroso es sencillo: mientras esa persona me dé lo que quiero de vez en cuando, se compensa lo malo que me da o lo que no me da. Una de cal y una de arena. En Psicología esto se conoce como refuerzo intermitente: solo a veces consigo lo que quiero. Esto nos acaba generando ansiedad, lo que no ayuda a ver las cosas con claridad ni a tomar decisiones acertadas.

Por otro lado, se ha demostrado que el refuerzo intermitente está en la base de muchas adicciones. También de la adicción amorosa.

Te lo explico con un ejemplo

Imagina que tienes un coche estupendo pero hecho polvo que sólo arranca a veces. Lo cierto es que podrías coger el autobús, que siempre te lleva a donde lo necesitas y no te falla.

Tu coche a veces te deja en la estacada por las mañanas y es un estrés tener que ir luego a trabajar con las prisas. Pero como está en tu calle y cuando arranca es una gozada porque te lleva más deprisa, sigues intentando arrancarlo por las mañanas. A veces arranca, a veces no, pero tú sigues ahí, insistiendo.

Relaciones disfuncionales

En ocasiones, la falta de esfuerzo y correspondencia por la otra parte es ambigua; en otras, existen mensajes de rechazo explícitos que nos negamos a aceptar.

También me parece importante remarcar que vivir esos enganches no siempre significa que tengamos tendencia a dar con este tipo de relaciones, Muchas veces, el enganche es pura consecuencia de la dinámica y comportamiento de la otra persona. Y aunque sí es verdad que puede que nuestro amor propio no estuviera en su mejor momento al empezar, desde luego se va a ir resintiendo con el paso del tiempo.

Características del enganche emocional

¿Cómo detectarlos?

Comprueba en la siguiente lista si te ves reflejada/o en alguno de los síntomas del enganche afectivo:

  • El otro parece tener el poder, es decir, a menudo piensas “yo le quiero más que él a mí” por lo que tienes más que “perder”.
  • Justificas su comportamiento a menudo: “Está confundido, está pasando una mala racha con su trabajo/familia”, etc. Ojo, estarás normalizando que esa relación no te aporte lo que necesitas.
  • Personalizas su falta de interés: “En realidad soy yo que soy un poco pesada con los Whatsapps y siempre estoy pendiente del móvil”.
  • A veces parece que estás viendo la relación solo tal y como era en momentos en que te ha hecho feliz, pero no estás atenta/o al presente.
  • Cambias aspectos de tu identidad personal por amoldarte a la otra persona. Por ejemplo, gustos musicales, maneras de vestir...
  • Quizá te estés olvidando poco a poco de tus amistades y red de apoyo social, ya que la relación consume la mayor parte de tu tiempo y energía.

Además, en situaciones así podemos tener sentimientos contradictorios hacia esa persona. Nos atrae irremediablemente, pero a la vez "la mataríamos". Estas emociones tan polarizadas nos desestabilizan y muchas veces nos hacen tomar decisiones impulsivas o equivocadas. Por ejemplo, escribirle montándole un pollo tremendo o montárselo en persona.

Además, a las mujeres nos han enseñado que al amor hay que ir desnudas y que no podemos hacer nada por evitar sufrir. Los mitos del amor romántico nos hacen mucho daño a la hora de relacionarnos. Tampoco ayuda el miedo a la soledad.

¿Qué hacer si estás en esta situación?

Desde luego, el primer paso está en reconocer que estás dentro de esta dinámica. Reconoce que no siempre fue así y pregúntate: ¿Es esto lo que quiero? ¿Qué busco en una relación de pareja? ¿Inestabilidad o estabilidad? ¿Incertidumbre o confianza en el futuro?

Piensa ahora en alguna amiga o conocida que haya pasado por lo mismo. Si estuviste ahí, rememora qué le decías o qué pensabas viéndola sufrir así. Sopesa tu propio sufrimiento. Es exactamente igual de importante, si no más, porque es el tuyo.

Puede ser útil hacer algún ejercicio de toma de decisiones, como el siguiente. Es como el típico ejercicio de pros y contras, pero con corto y con largo plazo cada vez. No te dejes nada fuera: lo material, lo sexual, lo emocional...

Si no quieres hablar con nadie, por miedo a que te juzgue, es normal. Pero procura no aislarte. Tus amigas/os siguen ahí. Y siempre puedes pedirles que se refieran a comportamientos y no a maneras de ser. O bien pedirles que no te den su opinión, si lo único que necesitas es que te escuchen.

Vete sola/o por ahí. Si es por unos días, mejor. Estando sola/o eliminas mucho ruido mental. Puede serte útil empezar un diario y centrarte en cómo te sientes más que en los hechos.

Date muchos caprichos. Así. ¿Sabías que una actitud cambia después de un cambio de acción? Puedes hacer la prueba sonriendo ligeramente cada vez que te encuentres mal. Te darás cuenta como al cabo de los minutos te empiezas a encontrar más tranquila/o. Cambia tu forma de actuar. Demuéstrate amor propio con pequeños actos diarios. Y poco a poco lo sentirás.

Los enganches emocionales no son fáciles de superar a solas; si sientes que necesitas un pequeño empujón, no dudes en pedir ayuda. En mis sesiones de terapia online puedo enseñarte herramientas para sentirte mejor, además de hacerlo acompañada.