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Las 8 razones por las que deberías acudir al psicólogo


La psicoterapia es efectiva para superar muchos problemas que se presentan a lo largo de nuestras vidas. Pese a que existen muchos estudios que avalan la eficacia del tratamiento psicológico, en muchas ocasiones la persona que necesita ayuda no es consciente de que tiene el problema o evita afrontar la realidad.

Las razones por las que acudir al psicólogo

Pero, ¿cómo de mal tienen que ir las cosas para saber si realmente hay que pasar por la consulta de un psicólogo? A continuación os mostramos algunas señales que pueden indicar que ya es hora de dejar de sufrir.

1. Nada de lo que has hecho hasta el momento parece funcionar

Muchas personas sienten ansiedad durante meses o sufren en el lugar de trabajo durante años, y la situación no cambia. Mucha gente vive constantemente con síntomas depresivos y no hace nada para cambiarlo, algo que se conoce como indefensión aprendida. Otros, en cambio, se han leído miles de manuales de autoayuda, salen a correr cada día o van a clases de yoga, pero su estado anímico sigue igual.

Es posible que, en estas situaciones, el problema sea más profundo, por ejemplo: un problema de creencias. Si no paras de hacer cosas para cambiar tu situación pero ves que sigues sufriendo, es tiempo de coger el teléfono y ponerte en contacto con un experto en terapia psicológica.

2. Tus amigos o familiares están cansados de escuchar

Llevas tres relaciones fallidas, pero no paras de culpar a los demás por tus fracasos amorosos. Los amigos y la familia que antes te escuchaban, ya evitan que hables de lo mismo cada día.

Además, por muchos consejos que te den sigues haciendo exactamente lo mismo que el primer día, y no parece que vaya a cambiar la situación en la que te encuentras. Si te sientes identificado/a con esta situación, debes plantearte seriamente pasar por consulta.

3. Empiezas a abusar de sustancias para aliviar los síntomas negativos

Cuando las cosas se ponen difíciles, es fácil recorrer a sustancias que van a aliviar los síntomas momentáneamente, como puede ser el alcohol.

Tampoco pasa nada por consumir una copa de vez en cuando, pero si el motivo de su uso tiene que ver con un estado de ánimo negativo, entonces si que es un problema serio. Lo que en principio puede parecer un alivio, en el futuro puede ser una complicación muy seria.

4. Tus conocidos están preocupados por ti

Igual ha sido un amigo que te ha preguntado si todo iba bien o un familiar que te haya dicho que te ve cambiado. La gente que te conoce puede saber si estás pasando por un mal momento en tu vida.

Si estás recibiendo este tipo de feedback, es mejor que empieces a reflexionar sobre lo que está ocurriendo en tu vida.

5. No paras de pensar en lo negativo

Todo lo que te pasa en la vida tiene un tinte negativo. Los pensamientos catastrofistas son tu primera reacción a todo lo que ocurre y te está costando vivir el día a día, ya que no tienes ganas de hacer nada.

Es normal pasar por un periodo de duelo cuando acabas una relación, pierdes un trabajo o no consigues entrar en la universidad que deseas. Si este estado de ánimo persiste durante muchos meses, debes hacer un cambio lo antes posible.

6. Sientes una agresividad que no puedes controlar y piensas que todo el mundo está contra ti

Si estás en guerra con todo el mundo y esto está afectando a tus relaciones, es posible que haya un problema de fondo que te hace sentir así. Los arrebatos de ira pueden ir en aumento y esto podría ser peligroso.

Cuanto antes acudas al psicólogo para solucionar lo que te está causando el malestar, menos daño harás a la gente que te rodea.

7. Tienes grandes dificultades para dormir

Si tienes grandes dificultades para descansar, desconectar de situaciones o conciliar el sueño, y esto está afectando a tu vida diaria y a tu trabajo, debes acudir a un especialista para solucionarlo y volver a la normalidad.

Descansar adecuadamente es la base para que puedas disfrutar del día.

8. No disfrutas de las cosas igual que antes y nada te motiva

Puede ser que, en el pasado, realizaras actividades que te producían una sensación de bienestar, pero ahora esas mismas actividades no te producen una sensación placentera.

Si a eso le sumas que no hay nada que te motive en la vida, es posible que necesites ayuda para volver a disfrutar del día a día. Si el problema persiste durante mucho tiempo, esto puede ser síntoma de una depresión. Pero no te alarmes, y toma medidas a tiempo.