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Sesgo binario: qué es y cómo afecta a nuestra manera de pensar


A lo largo del día, Nuestro cerebro procesa una gran cantidad de información, por lo que posee una gran capacidad para ello; no obstante, no siempre lo hace de la mejor manera posible, y es que necesita en ocasiones el uso de atajos mentales con el fin de etiquetar, clasificar o emitir juicios rápidos, de manera que a veces caemos en las distorsiones o sesgos del pensamiento.

El sesgo binario es un efecto psicológico que se produce con bastante frecuencia a la hora dicotomizar un conjunto de datos a los que las personas están expuestas en su día a día, de forma que así se reduciría a solamente dos categorías la clasificación de dichos datos cuando en realidad existiría la posibilidad de tener en cuenta una amplia gama de categorías diferentes.

En este artículo explicaremos con mayor detalle en qué consiste un fenómeno psicológico tan interesante como el sesgo binario, y para ello también expondremos algunos ejemplos cotidianos en los que podría estar presente este sesgo; sin embargo, antes es preferible explicar brevemente por qué se producen los sesgos cognitivos.

¿Por qué se pueden producir los sesgos cognitivos?

De acuerdo con las investigaciones que llevaron a cabo durante años los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, las personas a la hora de procesar la información, muy a menudo, tienden a distorsionar esa información, y este fenómeno se conoce como sesgo cognitivo.

Los sesgos cognitivos serían aquellos que provocan una desviación del pensamiento racional y lógico de la realidad a la hora de procesar la información. Esos sesgos pueden llevar a las personas a dar distinta importancia a hechos que poseen la misma naturaleza y podrían ser detectados cuando aparecen errores en el juicio o en el razonamiento. Asimismo, los sesgos cognitivos pueden surgir por diversas causas: por limitaciones en la memoria, por la necesidad de actuar de forma rápida, por falta de sentido común o por tener que procesar demasiada información de manera simultánea.

Por otra parte, las personas tienden a procesar la información desde dos sistemas diferentes. Por un lado, está el sistema 1, que es el encargado de procesar la información de una manera intuitiva y rápida; por otro lado, el sistema 2, sería el que permite a las personas procesar la información de una forma más reflexiva y lógica, aunque para ello requiere más tiempo para procesarla que el sistema 1.

En ocasiones, al no disponer del tiempo necesario, se tiende a utilizar el sistema 1 para procesar la información; sin embargo, aunque puede ayudarnos para salir airosos en multitud de casos, también es inevitable que esto provoque una serie de sesgos cognitivos, como puede ser el sesgo binario. Muchas veces está justificado el uso del sistema 1 a la hora de tomar decisiones por requerimientos de las circunstancias en las que nos encontremos.

Sesgo binario

El problema se produce cuando tendemos a usar por costumbre este sistema en momentos importantes en los que para tomar decisiones relevantes sería necesario el uso de un modo de pensar más reflexivo y lógico, como ocurre al usar el sistema 2 del pensamiento. En la actualidad nos estamos encontrando cada vez más con ese problema, ya que las personas están tan acostumbradas a procesar información de manera rápida y automática constantemente a través de los dispositivos electrónicos, por lo que han perdido la paciencia y las ganas de pensar de manera detenida las cosas.

Ahora que ya hemos visto algunas de las posibles causas por las que es bastante frecuente que se produzcan sesgos cognitivos en la vida cotidiana de las personas vamos a proceder a explicar con mayor detenimiento en qué consiste el tema central de este artículo, el sesgo binario.

¿En qué consiste el sesgo binario?

Aunque normalmente las personas tenemos una imagen acerca de nuestra especie como la de unos seres reflexivos, racionales e inteligentes, podría decirse que esta es una verdad a medias, puesto que tenemos una fuerte tendencia a usar un modo de pensamiento economizador, al no tomarnos el tiempo necesario que requiere el uso del sistema 2 del pensamiento (lógico y reflexivo) y recurrimos más al sistema 1 (intuitivo y rápido). De esta forma procesamos de forma rápida la información y así llegamos rápidamente a conclusiones y esto es algo que solemos hacer de manera automática.

Este modo de pensamiento rápido ha tenido una importante función para el ser humano si nos remontamos a nuestros antepasados más primitivos, puesto que les permitió la posibilidad de sobrevivir al entorno gracias a la toma de decisiones rápida en momentos en los que era cuestión de vida o muerte actuar. Sin embargo, este pensamiento rápido e intuitivo hoy en día quizás se esté recurriendo a él más de lo debido, sucumbiendo así a una serie de sesgos cognitivos (p. ej., sesgo de confirmación, sesgo de superioridad ilusoria, sesgo de anclaje, sesgo binario, etc.).

El sesgo binario podría definirse como aquel efecto psicológico que se produce cuando una persona tiende a un conjunto de datos a los que está expuesta en su vida cotidiana, de forma que así reduciría a únicamente dos categorías la clasificación de dichos datos cuando en realidad existiría la posibilidad de tener en cuenta una amplia gama de categorías diferentes. Este sesgo puede llegar a guiar a las personas a ver su entorno de una manera muy simplista y, en ocasiones, dentro de unas categorías un tanto negativas.

Además, el sesgo negativo no se reduce a situaciones en las que por ahorrar tiempo se recurre al uso del sistema 1 del pensamiento, rápido e intuitivo, sino que en el caso de este sesgo nos referimos a aquella tendencia que tienen muchas personas a la hora de procesar la información de manera que la ordenan entre dos categorías.

Algunos ejemplos de sesgo binario sería aquella tendencia de algunas personas a clasificar las cosas entre buenas o malas, a creer que dentro de un ámbito determinado de la vida todo es verdadero o todo es falso, a pensar que solamente existe el éxito o el fracaso, a pensar que solamente hay dos opciones diferentes, a creer que todo es blanco o todo es negro, olvidándose que en realidad existe en medio una amplia gama de grises que se asemejan más a la realidad.

Semejanza entre el sesgo binario y el pensamiento dicotómico según Beck

El modo de pensamiento producido por el sesgo binario se asemeja bastante al modo de ver las cosas de algunos pacientes, tal y como descubrió Aaron Beck en sus investigaciones con los pacientes que acudían a su consulta y que sirvieron de ayuda para el desarrollo de la terapia cognitiva para la depresión.

Beck señaló en su día que hay que cambiar el modo de pensar en términos absolutos, en términos de todo o nada, de bueno o malo, por un modo de pensar más flexible y racional, ya que será la única manera de aliviar el malestar psicológico causado por ese pensamiento absolutista, dicotómico o polarizado que puede llegar a ser un tanto pesimista.

Por otro lado, también es importante aprender a tolerar la ambigüedad y, al tener un pensamiento más racional y flexible, observar los términos intermedios que hay entre esos dos polos opuestos que no se veían antes de haber tratado de analizar las cosas con el tiempo necesario. Cierto es que esto no es fácil, sobre todo en aquellas ocasiones en las este modo de pensar está relacionado con algún tipo de trastorno mental como podría ser la depresión, siendo necesario acudir a un especialista para que pueda brindar su ayuda.

No obstante, en aquellos casos en los que no haya un malestar psicológico asociado, uno mismo podría tratar de recurrir más a menudo a un pensamiento más crítico y racional, sobre todo a la hora de tomar decisiones importantes. Para ello, es recomendable que seamos curiosos, racionales y críticos, que tengamos la mente abierta ante lo que se nos presente delante y que evitemos ver únicamente dos opciones opuestas, cuando en realidad tenemos un amplio abanico de posibilidades.

¿Cómo podría llegar a influir el sesgo binario en las redes sociales y en las reseñas?

Como hemos visto anteriormente, el sesgo binario puede repercutir en una amplia variedad de contextos y situaciones de la vida cotidiana, habiéndose podido observar a través de algunas investigaciones que también influye en el mundo digital, como ocurre en las redes sociales y en las reseñas que realizan los clientes de algunos comercios.

En este tipo de escenarios lo que sucede es que nuestro cerebro recibe un bombardeo constante de información, por lo que no dispone del tiempo necesario como para analizarla desde un modo analítico, crítico y racional. Por lo tanto, es bastante frecuente que se dé aquí el sesgo binario y todo se vea como verdadero o falso, bueno o malo, interesante o tedioso, etc. También es frecuente que en las redes sociales, si se observan los comentarios con respecto a un tema o una publicación, se encuentre una polaridad de opiniones.

Por otra parte, existen estudios en los que se ha investigado la relevancia del sesgo binario en la forma en que las personas evalúan las reseñas de un comercio por parte de los clientes. Cuando las personas consultan las reseñas que han hecho otros clientes de un comercio, tiende a ver las reseñas desde una perspectiva polarizada o dicotómica al considerar, por ejemplo, las valoraciones de 4 y 5 estrellas como positivas y las de 1 y 2 estrellas como negativas.

Sin embargo, en dichos estudios los investigadores encontraron que las personas no eran capaces de distinguir lo suficiente la diferencia entre las valoraciones más extremas (de 1 y de 5 estrellas) y las menos extremas (de 2 y de 4 estrellas). Asimismo, es bastante frecuente que las personas tiendan a calificar desde los extremos, viendo las cosas a través de un sesgo binario; es decir, con 5 estrellas cuando están satisfechas y con 1 cuando no les ha gustado el producto adquirido o la experiencia vivida, sin que haya un término medio.