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Método Troncoso: qué es y cómo se aplica en niños y niñas


Hasta hacía relativamente poco, la idea que se tenía de las personas con síndrome de Down y otras con trastornos vinculados a problemas de neurodesarrollo era la de que muy difícilmente podrían adquirir habilidades cotidianas tales como leer y escribir.

Afortunadamente, esta idea acabó siendo desmentida con la irrupción de un método Troncoso, especialmente enfocado a este colectivo. Veamos un poco su historia, principales objetivos y características.

¿Qué es el método Troncoso?

El método Troncoso es una metodología enfocada en la adquisición y mejora de las competencias lectoescritoras, especialmente dirigida a personas con síndrome de Down.

Su principal autora es María Victoria Troncoso, y toma especial énfasis en el potencial de las habilidades de discriminación y memoria visual, habilidades que suelen destacar en las personas tanto con síndrome de Down como con un Trastorno del Espectro Autista.

Historia

El método Troncoso tiene sus orígenes en la década de los 70, siendo originalmente enfocado a niños con discapacidad intelectual o con dificultades específicas del aprendizaje de la lectura. Sin embargo, sería durante la década de los 80 en que esta metodología iría tomando más forma, siendo aplicada en alumnos con síndrome de Down quienes habían tenido la fortuna de haber recibido, ya desde su nacimiento, programas de Atención Temprana.

La aparición de este método fue revolucionario, dado que ayudó a desmentir algunos de los mitos relativos a las competencias lectoescritoras y el síndrome de Down. En la época anterior a la elaboración del método Troncoso se tenía muy asentada la idea de que las personas quienes presentaban la trisomía del cromosoma 21, junto con cualquier persona con cociente intelectual inferior a 60 o edad mental menor a 6 años muy difícilmente iba a aprender a leer y, en caso de conseguirlo, no tendrían comprensión alguna de lo leído.

En base a este pensamiento, al no haber habido esfuerzos en enseñar a la población con Down a leer y a escribir tampoco se habían diseñado programas de enseñanza debidamente bien enfocados a este colectivo. Por fortuna, el método Troncoso contribuyó a que estas ideas se debilitaran, dado que se encontró la forma de hacer a las personas con el síndrome de Down alfabetizadas.

El panorama actual es bien distinto. Se ha pasado de tener a prácticamente toda la población con síndrome de Down analfabeta a que cerca del 80% sepa leer de forma más o menos comprensiva.

Planteamiento fundamental

Antes de entender en profundidad cuál es el planteamiento fundamental del método Troncoso, se hace necesario destacar qué es la lectoescritura.

En esencia, la lectura consiste en acceder a un mensaje escrito, decodificar los sonidos representados en los símbolos que ponemos sobre el papel y comprender tanto el significado individual de las palabras como la idea que desprenden juntas en una frase, sin necesidad de pronunciar oralmente las palabras. Por el otro lado, la escritura implica plasmar un mensaje de forma escrita, transformando ideas y conceptos en algo representado gráficamente y usando un determinado código.

Pese a que ambos procesos están muy relacionados, escritura y lectura implican acciones diferentes, pero que en conjunto implican comprender y recrear significados a través de un código escrito.

Entender todo esto tiene mucha importancia a la hora de hablar sobre las personas quienes presentan el síndrome de Down. Estas personas presentan características físicas, psicológicas, evolutivas y ritmo de aprendizaje diferentes a las que presentan las personas sin discapacidad intelectual. Esto es fundamental tenerlo en cuenta a la hora de enseñar la lectura y la escritura, dado que no se partirá del mismo punto del que se parte con alumnos sin el síndrome.

Troncoso descubrió que un aspecto fundamental en la adquisición de competencias lectoescritoras en niños y niñas con el síndrome era el haber recibido Atención Temprana. De hecho, en base a esto plantearon la idea de que se podía enseñar a leer y escribir a estos niños antes de que alcanzaran la edad escolar y, así, ayudarlos a integrarse en la escuela con mayor facilidad.

Objetivos

Los objetivos del método se enfocan en conseguir que los alumnos, en concreto quienes padecen síndrome de Down, puedan adquirir una capacidad lectora y escritora lo suficientemente buenas como para poder tener una vida independiente, pudiendo manejarse de forma funcional y práctica con su entorno social y cultural.

Los objetivos expuestos a continuación siguen este mismo orden, yendo de lo más básico hasta niveles más socialmente extrapolable.

Lectura

Los principales objetivos del método enfocados a la competencia lectora son, de menor complejidad a mayor complejidad:

  • Acciones cotidianas simples: leer carteles, menús, avisos vecinales…
  • Poder leer en sus momentos de ocio: entender diálogos de videojuegos, consultar la cartelera, leer noticias de actualidad…
  • Dotarlos del nivel lector para poder estudiar por sí mismas, extrayendo las ideas fundamentales de documentos académicos.
  • Disfrutar de literatura más elevada: poesía, clásicos, formas bellas de literatura...
  • Ser críticos con lo que leen, relacionar, contrastar y comparar la información que reciben del medio.

Escritura

En cuanto a los objetivos a alcanzar durante el desarrollo de las habilidades de lectura tenemos los siguientes, ordenados de menos a más complejo:

  • Poder escribir su nombre, apellido y firmar.
  • Escribir pequeños listados: nombres de la familia, lista de la compra...
  • Escribir pequeños dictados.
  • Escribir cartas o pequeños resúmenes de sus lecturas, películas, experiencias…
  • Escribir redacciones, hacer pequeños ensayos, escribir en el diario…

Por muy sorprendentes que puedan parecer los objetivos finales a alcanzar en la lectura y la escritura, lo cierto es que un importante porcentaje de la actual población con síndrome de Down los ha alcanzado.

Si bien también pueden extrapolarse al resto de niños sin discapacidad intelectual, el hecho de que el método se haya mostrado como efectivo para un colectivo que hasta hacía poco se consideraba no-alfabetizable resulta muy destacado.

Características y aplicación del método

Durante la aplicación del método, lo prioritario y fundamental es que el alumno comprenda lo que lee, que adquiera fluidez y esté motivado tanto durante la iniciación como el aprendizaje y el progreso a corto, medio y largo plazo. Con tal de conseguir que el individuo vaya ganando fluidez sin que decaiga la motivación, el programa se realiza teniendo en cuenta las necesidades de cada persona, siendo aplicado el método Troncoso de forma individual y personal.

El educador en cuestión, sea maestro o familiar, trabaja con un solo alumno en cada sesión, adaptando las actividades en función de cómo esté viendo que el proceso de lectoescritura va desarrollándose y brindándole al niño de los materiales que le sean necesarios. El enseñante elige los objetivos, selecciona los materiales y ejecuta las actividades de forma sistemática y estructurada aunque, en función de cómo lo considere de oportuno, puede admitir cierta flexibilidad.

El método Troncoso, en tanto que ha sido especialmente elaborado para personas con discapacidad intelectual, tiene en cuenta la necesidad de que cada nuevo aprendizaje quede consolidado. Para lograr tal objetivo se repiten las veces que haga falta el aprendizaje para que el alumno lo tenga tan bien asentado como para conseguir transferirlo y generalizarlo a otros contextos más allá del aula. Esto significa que el método se asegura de que el niño logre leer y escribir fuera de la sesión.

Si bien no es un inconveniente que el niño todavía no haya comenzado a hablar, sí que es adecuado que esté familiarizado con la idea de que las personas, los animales, las cosas y las acciones tienen nombres. Para comprobar que esto es así, se puede decir el nombre de algo (p. ej., “pelota”) y, aunque no lo repita, si lo localiza y lo evoca se entederá que relaciona esa palabra con el objeto en cuestión.

Esto es un aspecto fundamental, dado que el método consiste en presentarle una palabra escrita al niño y leérsela varias veces durante varias sesiones, indicándole también a qué se refiere. El niño, a base de haber sido expuesto a esa información visual una y otra vez, relacionará esos símbolos con un objeto, acción o persona y, consecuentemente “leerá” de memoria la palabra una vez la vea. Es importante que la palabra escrita se presente en algo físico, como una ficha de madera o una cartulina, acompañada de un dibujo de aquello que representa.

En resumidas cuentas, el método se puede describir a partir de al superación de las siguientes etapas:

1. Asociación

El niño aprender a discriminar y emparejar los objetos o dibujos que son iguales. Esto se hace siguiendo la siguiente progresión:

Objeto-objeto Objeto-imagen Imagen-imagen Imagen con la palabra-imagen con la palabra Palabra-palabra

2. Selección

El niño selecciona entre varios objetos que cumplen con las características que se le indican.

3. Clasificación

El niño establece diferentes categorías por tener una determinada cualidad común, como pueden ser mismo campo semántico, misma utilidad, relación de lugar, tamaño, origen...

4. Expresión

El niño describe de forma expresiva un objeto, destacando sus propiedades y cualidades o algo que llame la atención del mismo.

5. Generalización

El niño exporta lo aprendido a diferentes ámbitos vitales y con situaciones de características variadas.

La ventaja de enseñar a leer por este método, tanto con chicos con discapacidad intelectual como en aquellos que no lo presentan es que la información es presentada por más de una vía, facilitando el aprendizaje. Por un lado, está el hecho de que la información la recibe por vía visual (palabra junto con la imagen que representa) y por vía auditiva (el profesor lee la palabra). Por el otro lado, el hecho de que la palabra esté escrita hace que permanezca más tiempo en la conciencia del individuo, por lo que es más fácil dejarla fija en la memoria.

Las palabras que se le proponen para leer al alumno son aquellas que conoce en su vida real, como “papá”, “mamá”, “pelota”, “caminar”... Una vez haya asociado la palabra escrita con su representación gráfica, el alumno podrá formar frases sencillas valiéndose de las fichas en donde están escritas. En algunos casos el niño es capaz de “leer” oralmente lo que pone en esas fichas aunque, en el caso del síndrome de Down, es previsible que hayan algunos problemas de articulación.

Una de las características que pueden sorprender del método, incluso se puede llegar a pensar que es contraintuitivo, es el hecho de que empieza por que el alumno aprenda a leer la palabra en su sentido global y, más adelante, sepa desgajar la palabra en sílabas. Esto es, no es que lea cada letra de la palabra para formar la palabra en su conjunto (p. ej., casa = /ka-sa/ o /k-a-s-a/) sino que, al ver la palabra, inmediatamente la relaciona con su concepto. Así se prioriza la fluidez antes que la conciencia fonológica.

El tiempo diario dedicado a la enseñanza de la lectura y la escritura no es muy largo, bastando, usualmente, entre 5 y 10 minutos diarios que se pueden incorporar fácilmente en las sesiones de atención temprana. Poco a poco se incrementa el tiempo, haciendo hincapié en la conciencia fonológica con la intención de que, en un futuro, pueda leer palabras que nunca ha visto.