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Psicólogos estadounidenses participaron en torturas contra presos


Recientemente ha salido a la luz información acerca de que algunos miembros de la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés) avalaron y legitimaron programas de tortura para extraer información a algunos detenidos tras el 11S.

Concretamente, los miembros de la APA implicados legitimaron ciertas torturas hacia los detenidos que permitieron al gobierno de los EE.UU. legalizar dichas actividades. De entre algunas entidades partícipes del suceso encontramos a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a altos directivos del Pentágono y a la Casa Blanca, con el entonces presidente de los Estados Unidos George W. Bush.

Esto es especialmente grave teniendo en cuenta que, actualmente, la APA es una de las mayores organizaciones vinculadas al mundo de la psicología a nivel mundial. Además, posee 150.000 asociados y cuenta con un presupuesto anual de 70 millones de dólares. No en vano su sistema de citaciones bibliográficas es uno de los más utilizados del mundo.

La APA pide perdón

Catorce largos años han tenido que pasar para que la APA, tras sucesivas denuncias por parte de altos cargos del mundo de la psicología, haya pedido disculpas en relación a la cercana cooperación en interrogatorios militares. Lo ha hecho tras la publicación del Informe Hoffman, un documento de 524 páginas donde se relata explícitamente la participación de dichos psicólogos en lo que denominaron técnicas reforzadas de interrogación, un eufemismo de lo que siempre se ha calificado como tortura.

El informe Hoffman está trascendiendo de forma notable. Ya son cuatro los altos cargos de la APA los que, o bien han sido expulsados de la asociación, o por el contrario han salido por voluntad propia de forma repentina. Entre ellos encontramos al director de la Oficina de Ética Stephen Behnke, el director ejecutivo Norman Anderson, el vicedirector ejecutivo Michael Honaker y la encargada de comunicaciones Rhea Farberman.

¿Qué tipo de torturas se emplearon en los interrogatorios?

En los interrogatorios se emplearon procedimientos despiadados y crueles. Uno de ellos consistía en poner música a todo volumen para impedir que los detenidos se durmieran. Asimismo, obligaban a los sospechosos a caminar cada quince minutos durante toda la noche con el objetivo de que no descansaran.

Otro tipo de tortura utilizado fue lo que se denominó waterboarding o ahogamiento simulado. Dicha técnica consiste en inmovilizar al individuo y derramar agua sobre su nariz y boca de forma que en realidad no se ahogue pero si le produzca la sensación de asfixia.

Por último, destacar también que algunos agentes de la CIA amenazaron con agredir y atacar violentamente a los familiares cercanos de los detenidos.

¿Qué papel tuvieron los psicólogos en las torturas?

Los psicólogos analizaron a los detenidos e informaron sobre su estado mental, buscando sus puntos débiles (fobias, etc.) para más tarde utilizarlos en su contra.

Jim Mitchell y Bruce Jessen, dos psicólogos militares estadounidenses ya retirados, tuvieron un papel clave en el desempeño de torturas hacia los sospechosos de pertenecer al grupo terrorista Al Qaeda.

Indefensión aprendida como técnica para sacar información a los presos

Concretamente, estos psicólogos propusieron la teoría de la indefensión aprendida como punto de partida para conseguir la información que deseaban. Esta teoría fue formulada y desarrollada por Martin E. P. Seligman durante los años 70, que estudió los efectos que se producían al aplicar choques eléctricos en animales. Seligman observó que dichos animales manifestaban conductas relacionadas con la depresión. Además, destacó que dichas conductas solo se presentaban cuando el animal perdía toda la esperanza, es decir, cuando llegaba a pensar que no podría cambiar su desafortunada situación.

El uso de esta teoría en los interrogatorios tuvo como objetivo llegar a un momento en el que el detenido perdiera toda la esperanza, tal y como ocurrió en los experimentos de Seligman, y que de esta forma accediera a las demandas de los agentes.

Stephen Soldz, un prestigioso psicoanalista de Boston que llevaba una década denunciando a la APA, explica que los agentes de la CIA se excusaron alegando que únicamente seguían las recomendaciones que los psicólogos les proponían.

La delgada línea entre lo ético y lo ilícito

Todo este asunto me lleva a reflexionar acerca de lo que conlleva la profesión del psicólogo. Conocemos teorías y dominamos conceptos que pueden influir en los seres humanos pero eso no nos da ningún poder para emplearlos de forma incorrecta.

Todos los profesionales pertenecientes a este sector deberíamos tener clara la línea entre lo ético y lo ilícito. Sobre todo, en el peligroso ámbito de la psicología militar.