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​Alfred Adler: biografía del fundador de la Psicología Individual


Ni el psicoanálisis ni la psicología psicodinámica pueden ser explicadas conociendo solo la obra de Sigmund Freud.

De hecho, la psicoterapia basada en las ideas fundamentales del psicoanálisis tiene tres grandes fundadores: Sigmund Freud (por supuesto), Carl Gustav Jung y Alfred Adler. Este artículo trata sobre este último, que, además de ser uno de los primeros en cuestionar las ideas del padre del psicoanálisis, fue el creador de la Psicología Individual.

Biografía de Alfred Adler

Alfred Adler nació en el seno de una familia judía vienesa en el año 1870, un par de décadas antes de que el psicoanálisis empezase a tomar forma a través de los trabajos de Sigmund Freud y Josef Breuer.

Desde muy pequeño, Adler tuvo una serie de complicaciones de salud que comúnmente suelen ser señaladas como el inicio del interés del austriaco por la medicina. Carrera que, en su juventud, estudió con éxito en la Universidad de Viena.

Tras la universidad conoce a Freud

Después de graduarse en la carrera de medicina en el año 1895, se casó y empezó a entrar en contacto con el psicoanálisis de la mano de Sigmund Freud, a quien conoció personalmente en el año 1899. A partir de entonces, Alfred Adler empezó a introducirse en las ideas acerca del funcionamiento de la psique que proponía la teoría freudiana.

El entusiasmo que Adler mostraba por el psicoanálisis y la psicología en general lo llevó a convertirse en el primer presidente de la asociación de psicoanalistas de la ciudad, la Sociedad Psicológica de los Miércoles (que más tarde recibiría el nombre oficial de Asociación Psicoanalítica de Viena), creada en el 1902.

Allí se debatían y se desarrollaban las ideas fundamentales con las que los psicoanalistas intentaban explicar la mente humana, y esta exposición a las propuestas teóricas de Freud y de sus discípulos contribuyó a que Alfred Adler fuese haciendo sus teorías cada vez más complejas.

El conflicto entre Adler y Freud

La notoriedad de Alfred Adler en el mundo del emergente mundo psicoanalítico creció muy rápido, en parte por su cercanía con Freud pero también por la vehemencia con la que expresaba sus ideas. De hecho, llegó un punto en el que Adler se convirtió en director de la Revista de Psicoanálisis (Zentralbaltt für Psychoanalyse), una publicación de la que Freud era editor y que, por supuesto, tuvo mucha relevancia en su ámbito.

Sin embargo, al poco tiempo de esta incursión en el mundo editorial, Alfred Adler empezó a cuestionar pilares fundamentales de las teorías de Freud, como por ejemplo la teoría sexual. Esto hizo que en el 1911 la oposición a las ideas de Freud le impidiera seguir trabajando en la revista. Además, ese mismo año Alfred Adler dejó la Asociación Psicoanalítica de Viena. Esta fue la primera gran ruptura que experimentó el círculo de psicoanalistas vieneses, aunque le seguirían otras: poco después Carl Gustav Jung también se distanciaría definitivamente del psicoanálisis ortodoxo de Freud.

Pero Adler no dejó de interesarse por la creación de ideas acerca del funcionamiento de los procesos mentales. Simplemente, creó otra escuela psicológica similar en muchos puntos a la que defendía Freud. Esta nueva escuela se llama Psicología Individual.

Alfred Adler y la Psicología Individual

Se podría hablar largo y tendido acerca de las discrepancias que hicieron que Alfred Adler y Sigmund Freud se dividiesen, pero los principales motivos fueron dos.

El primero es que Adler le daba mucha menos importancia a la sexualidad en comparación con Freud. No creía que ni el sexo ni el modo en el que es simbolizado fuese un regulador esencial de la conducta humana desde los primeros años de vida.

El segundo tiene que ver con el rol del inconsciente. Si para Freud lo inconsciente es todo aquello que actuando desde las sombras nos mantiene atados a una serie de patrones de comportamiento y de pensamiento según lo que hayamos hecho en el pasado, Alfred Adler puso más énfasis en el poder que tiene cada individuo a la hora de estructurar el funcionamiento de su mente según lo que ocurre en el presente.

Es decir, que por un lado deja de considerar los actos pasados como un lastre que nos condiciona inevitablemente, y por el otro le da más importancia a nuestra manera de interactuar con lo que sentimos y pensamos en el aquí y el ahora (además de reconocer la importancia del contexto en el que nos encontramos en cada momento).

Adler forjó las bases de esta nueva Psicología Individual fijándose en sus pacientes discapacitados. A pesar de que todos ellos arrastraban un historial de limitaciones similares, algunos se veían consumidos por su complejo de inferioridad al compararse con otras personas, mientras que en otros las limitaciones físicas que experimentaban actuaban como un factor motivador que los conducía, según Adler, a la autosuperación.

La ruptura entre Alfred Adler y Freud, pues, tuvo mucho que ver con el grado en el que el primero le daba importancia a la vertiente consciente del pensamiento, lo que nos hace ser personas únicas y con capacidad para construir objetivos originales.

El legado de Alfred Adler

Alfred Adler murió en el año 1937, pero sus ideas han tenido un gran eco. Fue el primer gran representante de la psicología psicodinámica en cuestionar grandes dogmas de las teorías de Freud, y construyó un enfoque más centrado en el poder creador del individuo consciente de sus poderes y limitaciones. Por supuesto, todos sus trabajos se encuentran al margen de lo que hoy en día se considera que es la psicología científica, pero eso no fue óbice para que sus influencias no llegasen a inspirar el mundo de las humanidades y la filosofía.

La Psicología Individual que fundó Alfred Adler junto a otros miembros de la Asociación Psicoanalítica de Viena ha tenido una gran influencia tanto en la Psicología Humanista aparecida en la segunda mitad del siglo XX como en varias propuestas enmarcadas en la corriente psicodinámica. En un mundo en el que la filosofía de la autoayuda y la superación personal está ganando mucha fuerza, no es raro que las ideas de Adler, que tenía una visión más optimista sobre cómo se supone que pensamos y sentimos que su maestro, tengan buena aceptación.