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5 trucos para aprobar un examen tipo test (sin estudiar)


Vaya por delante que desde Psicología y Mente no queremos promocionar la holgazanería. La mejor forma de aprobar un examen, sea tipo test o no, es ponerse a estudiar de forma seria, aprenderse bien la lección, presentarse al examen y disfrutar respondiendo. Notar como todo el esfuerzo invertido en estudiar una asignatura se materializa en una buena nota es siempre una sensación muy buena.

Sin embargo, habrás percibido que hay personas a las que se les dan muy bien los exámenes tipo test y otras personas que se ponen a temblar cuando tienen que enfrentarse a una prueba de estas características. Los exámenes tipo test tienen la particularidad de que suelen ser más favorables a aquellas personas que gozan de una buena intuición. Por contra, las personas que tienden a ponerse nerviosas durante los exámenes suelen obtener calificaciones por debajo de lo esperable. Y todo esto a pesar de que, de hecho, no exista ninguna diferencia en los conocimientos que han adquirido unos y otros. 

¿Por qué a algunos les encantan los exámenes tipo test y otros los detestan?

La clave, aparte de en la intuición más o menos desarrollada de cada persona, está en algunos trucos que algunas personas conocen y les permite ser más efectivos en las respuestas múltiples del examen tipo test. Estos trucos no solo forman parte del repertorio de recursos del estudiante avispado sino que también tienen un fundamento científico.

De hecho, fue el escritor William Poundstone con su libro Rock Breaks Scissors, A practical guide to Outguessing and Outwitting Almost Everybody ("Tijeras rompe rocas: Guía práctica para adivinar y burlarse de todo el mundo") quien detectó algunas tendencias importantes que los docentes cometen a la hora de elaborar los dichosos exámenes tipo test.

Una vez conocidos estos trucos (basados en los heurísticos y en otras tendencias psicológicas sobre cómo los profesores redactan los tests y pruebas) podemos decir que existen una serie de tips que pueden ayudarte decisivamente a aprobar estos exámenes de respuesta múltiple… ¡aun cuando no hayas podido estudiar lo suficiente!

1. Sospecha de las respuestas categóricas

Por norma general, las respuestas en los exámenes tipo test que incluyan palabras como “nunca”, “siempre”, “todos” y “ninguno” suelen ser opciones incorrectas. ¿Por qué? Bien, porque lo normal es que pueda haber alguna excepción a la norma que invalide la afirmación categórica. El profesor raramente se arriesgará con una opción correcta que deje tan poco margen de maniobra.

Pero cuidado: las opciones de respuesta que contengan las expresiones “ninguno de los anteriores”, “todas las anteriores son correctas”... son la opción correcta en el 52% de los casos. Si no tienes más elementos para decidirte porque ignoras completamente de qué se está hablando en el enunciado, deberías decantarte por este tipo de respuesta, puesto que te ofrece muchas más probabilidades de acertar que si contestas al azar. No es un seguro de vida, pero la estadística estará a tu favor.

2. El examen en su conjunto puede darte respuestas a preguntas concretas

Es importante que te leas todo el examen de principio a fin antes de responder a cualquier pregunta. La razón: es probable que haya respuestas “ocultas” (o no tan ocultas) en otras preguntas del examen. Poundstone detectó que es bastante común que las opciones de respuesta aparezcan en varias preguntas distintas a lo largo del examen.

En realidad, un examen bien elaborado por parte de los profesores no debería tener este error garrafal. Es decir, que haya respuestas ocultas o deducibles a través de la redacción de las preguntas es un fallo grave en la redacción del examen por parte del profesor en cuestión. En un puro ejercicio de lógica, puedes llegar a resolver varias preguntas gracias a la información que te brinda el resto del examen, aprovechándote de estos deslices que a veces cometen las personas que diseñan el examen.

3. Las respuestas más largas suelen ser las correctas

En términos generales, debes tener en cuenta que las respuestas más largas suelen ser las opciones correctas. Esto es debido a que “los docentes que crean el examen deben asegurarse de que las respuestas correctas son indiscutiblemente correctas. Habitualmente, esto precisa de una enunciación más larga y rigurosa”, explica el autor de la investigación. ¿Queda claro, no?

Por tanto, ya lo sabes: si no tienes ni la más remota idea de cuál es la respuesta acertada y hay una opción que sobresale por su longitud… esa es la que tiene más papeletas para ser la correcta.

4. Las respuestas incongruentes suelen ser incorrectas

Algunos exámenes tipo test se generan con programas informáticos que generan algunas respuestas de forma automática, y por tanto al azar y sin seguir ningún tipo de patrón lógico. Estas respuestas acostumbran a ser muy incongruentes respecto a las demás, y obviamente son opciones erróneas.

Cuando detectes este tipo de respuesta incongruente, no solo tendrás más posibilidades de acertar la pregunta en cuestión (ya que habrás descartado una de las opciones de respuesta), sino que también tendrás en cuenta de que, a lo largo del examen, puede haber más opciones de respuesta generadas automáticamente y, por tanto, incorrectas. Sácale todo el partido que puedas.

5. Los exámenes tipo test son para mentes frías

Si eres de esas personas que se ponen nerviosas durante las pruebas, debes cambiar esta mala dinámica. Cuanto más relajado y lúcido estés mientras respondes las preguntas del examen, más probabilidades de que seas capaz de utilizar todos tus recursos (conocimientos y trucos) para salir exitoso de la prueba.

Al respecto de esto, te recomiendo que leas este artículo:

“5 trucos para evitar los nervios antes de (y durante) un examen"