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Las 8 diferencias entre venas, arterias y capilares


Todas las funciones vitales del cuerpo humano, y todos los procesos psicológicos como el pensar, el sentir y el actuar, no existirían si el sistema circulatorio no hiciese su trabajo. Sin embargo, esta parte del organismo no es algo homogéneo, sino que está compuesto por diferentes tipos de conductos, ramificaciones que cubren casi todos los tejidos del cuerpo y mantienen con vida a las células al aportarles el oxígeno y los materiales que necesitan.

A continuación veremos la diferencia entre arterias, venas y capilares, y el modo en el que estas pequeñas canalizaciones nos permiten vivir.

El sistema circulatorio

Si bien todas las células del cuerpo humano trabajan con relativa autonomía, cumpliendo su pequeño papel, estas necesitan de la participación de algo que vaya más allá de su propia individualidad. No solo es necesario encontrarse en un medio estable creado por las membranas de alrededor, sino que además es preciso contar con un suministro constante de oxígeno y de materiales para mantenerse de un modo operativo.

De esta última tarea, entre otras cosas, se encarga justamente el sistema circulatorio. Este se compone de venas, arterias y capilares, así como por el corazón, el órgano que contribuye a que la sangre circule a través de la parte interior de estos conductos orgánicos.

Por otro lado, la sangre también actúa como canal de comunicación, no solo sirve para nutrir a las células. En concreto, transporta a las hormonas de un lado a otro, haciendo que sean recibidas por sus respectivos órganos dianas para despertar en ellos un cambio: una contracción, la segregación de más hormonas, la adopción de otra forma, etc.

La diferencia entre arterias, capilares y venas

Las principales diferencias entre las venas, los capilares y las arterias (todos ellos partes del sistema circulatorio) son los siguientes.

1. Los capilares no tienen paredes musculares

Los capilares son los conductos más finos de estas tres categorías, con diferencia. Por otro lado, sus paredes no están asociadas a tejidos musculares.

2. Las venas vuelven al corazón, las arterias salen de él

Las arterias son el primer tipo de conducto por el que pasa la sangre tras su paso por el corazón. Las venas, en cambio, son los conductos de entrada a este.

3. Los capilares cumplen la función de “puente”

Los capilares se encuentran entre las venas y las arterias. Es decir, que son ramificaciones que salen de las arterias y vuelven a unirse para formar venas.

4. Las arterias mantienen la presión de la sangre

Las arterias hacen que la sangre fluya conservando la presión que hay dentro del corazón. En el interior de las venas, en cambio, esa presión no se da, y lo mismo ocurre con los capilares.

5. En los capilares se da intercambio de sustancias, en venas y arterias, no

Los capilares, además de ser los conductos más estrechos, también tienen unas paredes muy finas, ideales para que ciertas sustancias las atraviesen. Esto es justamente lo que ocurre: hay partículas que salen de la sangre para llegar a células diana, y otras entran en el torrente sanguíneo mediante ellas.

De este modo, las células obtienen los recursos necesarios para vivir y, por otro lado, las hormonas pueden entrar a la sangre y navegar en ella hasta llegar a su destino.

6. Las arterias recuperan su forma al ser aplastadas, las venas y capilares no

Las paredes de las arterias son más gruesas que las del resto de conductos del sistema nervioso, y conservan fácilmente su forma.

7. Las venas llevan sangre no oxigenada, las otras dos, con oxígeno

Como les toca volver al corazón, la sangre que transportan las venas ya ha perdido su oxígeno por el camino, y por eso debe ser llevada de nuevo a los pulmones a las zonas ocupadas por los alveolos.

8. Las venas tienen válvulas

Como la sangre que va por las venas no está sometida a la presión generada por el impulso del corazón, esta es llevada hacia su destino mediante un sistema de válvulas que impiden que este líquido vaya en la dirección contraria a la que debería ir.

Conclusión

Aunque estos tipos de conductos se parecen en lo más básico, ni tienen las mismas propiedades ni cumplen con la misma función. Ya sea por la forma, por sus partes o por el rol que cumplen en el sistema circulatorio, son fáciles de distinguir tanto en imagen como en vivo, trabajando en sus tareas.

Eso sí, hay que tener en cuenta que una lesión, por ejemplo, no tiene las mismas repercusiones si se produce en una arteria, vena o capilar. Estos últimos son los más prescindibles, al ser tan estrechos que suelen quedar fuera del alcance de la vista humana, y su rotura en conjunto producirá hematomas, pero normalmente no mucho más. En cambio, un corte en las otras dos puede ser mortal.