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​La ciencia dice que el dinero es una droga y no da la felicidad


Nos gusta pensar que controlamos el dinero porque parece fácil de controlar, pero en realidad es el dinero el que nos controla.

Solo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de cómo funciona el mundo. El dinero es capaz de hacernos replantear nuestros propios principios y todo el mundo es vulnerable ante la influencia de la corrupción. Seguro que estarás pensando que esto no es cierto… ¡De acuerdo, todo el mundo menos tú!

La psicología detrás del dinero y la avaricia

Pero no soy yo quien lo afirma, sino todo un conjunto de estudios a caballo entre la psicología, la economía y la sociología, que investigan cómo nos relacionamos con el dinero y cuáles son las consecuencias psicológicas de poseer grandes sumas monetarias.

En este sentido, un equipo de científicos de la Universitat Jaume I de Castellón concluyeron, tras un estudio, que rechazar un soborno produce más estrés que aceptarlo. ¿Te sigue pareciendo raro que muchos políticos y empresarios sean corruptos? Visto así, el dinero es como una droga y, como tal, es adictivo.

Las personas cambian su comportamiento por culpa del dinero

Las personas cambian su comportamiento si hay dinero por medio. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte encontró que si les ofrecían dinero a un grupo de sujetos, éstos eran capaces de incrementar sus puntuaciones en una prueba verbal.

No solo eso, sino que el dinero es capaz de hacernos comportar como “tontos”: por ejemplo, hipotecándonos de por vida o haciéndonos comprar cosas que no son útiles. Pero por mucho que algunos se empeñen en creer que el dinero da la felicidad, son varias las investigaciones que demuestran que una vez que alcanzamos nuestras necesidades básicas, ganar más dinero no nos hace más felices.

El dinero también cambia nuestra manera de pensar

Stephen Lea, un profesor de psicología de la Universidad de Exeter, pensó que la teoría de que el dinero es solamente una herramienta para conseguir lo que queremos es incorrecta. Pues éste se planteó algunas preguntas al respecto: ¿Cómo puede ser que en muchas ocasiones el dinero sea el fin en sí mismo y no el proceso para lograrlo? ¿Por qué el dinero es capaz de cegarnos incluso en contra de nuestro propio bienestar? ¿Por qué los seres humanos somos capaces de tener mucho dinero en exceso y no repartirlo?

Parece ser, por tanto, que no nos conformamos con tener el dinero necesario para poder subsistir, sino que con el dinero, igual que con la droga, hay que seguir aumentando la dosis. De hecho, distintas investigaciones han encontrado que el simple pensamiento de ganar dinero activa las mismas regiones cerebrales que dichas sustancias.

Por otro lado, una investigación de la Universidad de Minnesota demostró que el dinero cambia nuestra manera de pensar. Según los resultados de su estudio, con solo ver una fotografía en la que aparece dinero, nuestro cerebro actúa igual que si fuéramos a ganar un premio. Es decir, nuestras áreas cerebrales relacionadas con la memoria matemática y la atención se activan de manera considerable.

El dinero te puede hacer peor persona

Seguramente la gran mayoría de personas piensan que si algún día nos toca la lotería se acabarán los problemas y seremos las personas más felices del mundo, más aún cuando la economía está como está. Pero en un informe llevado a cabo por Manfred Kents de Vries, profesor de liderazgo en la Escuela de Negocios ISEAD, afirma que tener la billetera bien llena no te hace ni mucho menos más feliz.

Además, otros estudios contrarios a los que afirman que el dinero aumenta la confianza en uno mismo, parecen confirmar que hace a las personas menos caritativas, más desagradables y perjudica las relaciones sociales.

Ahora bien, si tienes dinero o si algún día te haces rico, mejor que te gastes el dinero en los demás. Un estudio llevado a cabo por Michael Norton, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, demostró que cuando el dinero es gastado en otras personas, te hace más feliz que cuando te lo gastas en ti mismo.