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Los 10 tipos de tallos de las plantas, y sus características


Desde un punto de vista botánico, el tallo es el análogo del cuerpo de los vertebrados en las plantas. Esta parte vegetal generalmente aérea sostiene a las hojas, flores y los frutos. Por lo tanto, sin ella no serían posibles eventos clave en la vida de la planta, como la fotosíntesis, la polinización o la dispersión de semillas.

Más allá de la importancia funcional del tallo, esta estructura también nos permite identificar distintos tipos de vegetales, tanto en la naturaleza como en un ámbito agrícola. El ser humano tiende a compartimentalizar cada carácter observable en los seres vivos, y gracias a esto, se pueden idear y fabricar claves dicotómicas, las cuales permiten la identificación rápida y sencilla de los órdenes, géneros y especies que nos rodean.

Así pues, te animamos a que te sumerjas con nosotros en el mundo de los tipos de tallos en los vegetales y sus características. Desde luego, la complejidad que encierra esta estructura tan aparentemente sencilla te dejará asombrado.

Los tipos de tallos de las plantas: un resumen de sus características

Antes de comenzar con los tipos de tallos en sí mismos, vemos necesario arrojar una serie de datos como prefacio que, como mínimo, nos contextualizan un poco la situación de los vegetales desde un punto de vista morfológico.

Prácticamente, todos los órganos de las plantas están formados por tres sistemas de tejidos: el de protección, el fundamental y el vascular. El sistema de protección está formado por la epidermis y la peridermis, ambos situados en la parte superficial de los tejidos. Por otra parte, el sistema fundamental, formado por el parénquima y los tejidos de sostén, actúa como las “vigas” que mantienen la forma de la propia planta en el espacio tridimensional. Por último tenemos al sistema vascular: formado por el xilema y el floema, estos tubos hacen de vías de transporte para el agua y nutrientes.

Por otro lado, y fijándonos en el tallo de forma estricta, podemos decir que este órgano (generalmente aéreo) tiene diversas funciones. Las definimos en unas pocas líneas a continuación:

  • Sostener las ramas, hojas, flores y frutos.
  • Conducir la savia bruta y la savia elaborada a los distintos órganos de la planta.
  • En ocasiones, realizar la fotosíntesis.
  • Actuar como lugar de reserva de sustancias elaboradas o simplemente agua.
  • Actuar como órgano de reproducción o multiplicación.

El tallo está formado por nudos y entrenudos. El nudo es el lugar donde se desarrolla por lo menos una hoja y existe por lo menos una yema axilar. Por otro lado, los entrenudos son, como su propio nombre indica, los espacios entre dos nudos. Además de todo esto, en el extremo apical (en la parte final) el tallo presenta una yema apical, la cual es el lugar “primigenio” de la surgencia del tallo y se puede clasificar según diversas características.

Una vez hemos dejado claras las nociones básicas referentes a la fisiología vegetal y al propio tallo, es hora de sumergirnos en los tipos de tallos según diversas características diferenciales. Comencemos.

1. ¿Suelo o tierra?

Desde luego, uno de los primeros parámetros a clasificar en los tipos de tallos es si son aéreos o están localizados bajo el suelo. Los tallos epígeos son aquellos que crecen, como su nombre indica, por fuera de la tierra. Dependiendo de su patrón de crecimiento, estos pueden ser rectos o ascendentes (si crecen de forma vertical) o rastreros, en el caso de que crezcan de forma horizontal.

Los tallos hipogeos son, por otro lado, aquellos que crecen bajo tierra. Puede parecer contraintuitivo, pero efectivamente, no todos los cuerpos vegetativos se encuentran expuestos al medio aéreo. Este grupo presenta algunas peculiaridades más, pues según su morfología, se pueden diferenciar distintos subtipos. Te presentamos algunos de ellos:

  • Rizomas: tallos subterráneos de longitud y grosor variables, pero todos crecen horizontalmente. Poseen escamas protectoras y raíces adventicias.
  • Tubérculos: porciones del tallo bajo tierra que acumulan una gran cantidad de reservas para la planta.
  • Bulbos: tallos muy cortos y erectos, con raíces en la parte inferior y una yema apical en la superior. Un ejemplo de esto es la cebolla.
  • Cormos: tallos de reserva aplanados con nudos y entrenudos muy cortos.

Por último, cabe destacar que los tallos hipogeos poseen catáfilos, es decir, cada una de las hojas modificadas que protegen a las yemas de la planta que se hallan en reposo bajo tierra. Funcionan como una especie de “escamas” que actúan como armadura.

2. Consistencia

Desde luego, no es lo mismo el tallo de una hierba que el tronco de un árbol. A pesar de tratarse de la porción aérea más amplia de la planta en los dos casos, está claro que la consistencia de los tejidos que componen al tallo es un claro factor diferencial.

1. Tallos herbáceos

En primer lugar encontramos a los tallos herbáceos, es decir, aquellos que constituyen a las plantas que nunca llegan a formar órganos leñosos permanentes. No se forman tejidos secundarios o adultos, razón por la cual estos tallos presentan una constitución frágil y suave.

Según sus particularidades, estos tallos herbáceos pueden ser del tipo escapo, caña, cálamo, voluble o trepador. Dejamos las particularidades de cada uno de ellos para otra oportunidad, pues aún nos queda mucha tela que cortar.

2. Tallos leñosos

En segunda instancia tenemos a los tallos leñosos, aquellos rígidos y duros de coloración gris o marronácea, pues no presentan clorofila en su constitución química. En estos casos sí que se desarrollan tejidos secundarios, es decir, aquellos que otorgan rigidez, espesor y fuerza a la raíz y otras estructuras, creciendo de forma concéntrica en torno a ellas. Aquí tenemos a los tallos arbustivos, los arbóreos y en estípite (como son las palmeras).

3. Tallos suculentos

En último lugar (pero no menos importante) tenemos a los tallos suculentos, aquellos que almacenan una gran cantidad de agua o nutrientes en su interior como método de supervivencia de la planta en ambientes inclementes. Ejemplos claros de este tipo de tallos pueden ser los observados en los cactus o el aloe vera.

Tallos de cactus

3. ¿Hacen la fotosíntesis o no?

Desde luego, la capacidad de hacer la fotosíntesis también es un claro elemento diferenciador a la hora de distinguir a las distintas estructuras foliáceas. Los tallos fotosintéticos son aquellos que han evolucionado para realizar tal importante función debido a una fuerza adaptativa, que ha promovido la desaparición de las hojas en la planta o su cambio a estructuras rudimentarias.

Estos tallos pueden ser platíclados o cladodios. Los primeros pueden tener la forma de una hoja, pues son verdes (por la presencia de clorofila), aplanados y se pueden extender a partir de otras ramificaciones más evidentes. Un ejemplo de esto pueden ser los filodios de las acacias.

Por otro lado, los cladodios son tallos (ramas) aplastados con forma y coloración de una hoja. En estos casos, las hojas reales son demasiado pequeñas o rudimentarias para poder cumplir con su tarea, por lo que con estas formas de “espinas” verdes los tallos realizan la fotosíntesis.

Como es obvio, el resto de tallos entran dentro de la característica de los “no fotosintéticos”. Al no poseer clorofila y estar la corteza de los troncos compuesta por células muertas, es físicamente imposible que estos tallos leñosos puedan realizar una función de absorción de luz.

4. En la variedad está la clave

Por último, no podemos dejarnos en el tintero que, por complejo que sea, también se pueden clasificar a los tallos según las modificaciones estructurales que presenten para adaptarse a una función. Según este parámetro podemos observar zarcillos caulinares (en general con forma de muelle o espiral, que sirven para que las plantas trepadoras puedan adherirse), espinas caulinares (ramas reducidas y puntiagudas que actúan como defensa ante depredadores) o estolones, tallos cuya yema apical tiene la capacidad de formar raíces y dar lugar a una nueva planta.

Resumen

Resulta difícil creer que, más allá de nuestra vista, existen una amplia gama de características que dan nombres y apellidos a los tipos de tallos. Estos criterios clasificatorios nos permiten descubrir las distintas adaptaciones que han sufrido las plantas a su medio ambiente, y en consecuencia, cómo presentan modificaciones para maximizar su supervivencia en el entorno en el que les ha tocado vivir.

Desde el crecimiento en el suelo o tierra hasta la capacidad fotosintética, pasando por la consistencia de sus tejidos y las estructuras morfológicas únicas, el mundo de los tallos presenta variedad para todos los gustos y necesidades.

Referencias bibliográficas:

  • Bonzani, N. E., Filippa, E. M., & Barboza, G. E. (2003). Estudio anatómico comparativo de tallo en algunas especies de Verbenaceae. Anales del Instituto de Biología. Serie Botánica, 74(1), 31-45.
  • El tallo de las plantas: morfología y adaptaciones. Universidad nacional de la plata facultad de ciencias agrarias y forestales curso de morfología vegetal. Recogido a 25 de octubre en https://mvegetal.weebly.com/uploads/8/6/3/4/863437/8_morfologia_tallo_y_adaptaciones.pdf
  • Órganos vegetales, Atlas de histología animal y vegetal. Recogido a 25 de octubre en https://mmegias.webs.uvigo.es/descargas/o-v-tallo.pdf
  • Tipos de tallos, biología la guía 2000. Recogido a 25 de octubre en https://biologia.laguia2000.com/botanica/tipos-de-tallos