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Las 12 mejores leyendas españolas (antiguas y actuales)


Las leyendas son un composiciones literarias que narran sucesos imaginarios, cuya base puede tener datos históricos, personajes fantásticos, fenómenos sobrenaturales, entre otros elementos.

Por lo mismo, las leyendas involucran valores, evocan emociones, interpretan experiencias, denuncian o justifican acciones, explican fenómenos de la naturaleza y son, sobre todo, resistentes al cambio: se transmiten de generación en generación principalmente a través de la palabra hablada.

Además del rico contenido simbólico, útil para conocer la idiosincrasia de una cultura en particular, las leyendas tienen un potencial importante de entretenimiento compartido. En este artículo veremos específicamente 10 de las leyendas españolas más populares.

Las leyendas españolas más populares

Existen numerosas leyendas alrededor de las 19 comunidades autónomas que forman parte de España. Algunas de ellas son producto de historias de amor y desamor, otras ayudan a explicar fenómenos aparentemente sobrenaturales, y otras se remontan a épocas tan antiguas como el medievo.

Es precisamente su contenido místico y simbólico lo que ha permitido que estas narraciones perduren a lo largo del tiempo. A continuación 10 de las leyendas más representativas de distintas localidades españolas.

1. Los amantes de Teruel

Al este de España, en la comunidad de Aragón, se encuentra la ciudad de Teruel. Una de las iglesias más representativas de esta localidad fue reformada en el siglo XVI. Durante su remodelación se encontraron dos cuerpos momificados y acompañados de un documento que describa, en palabras del juez Domingo de Celada, lo siguiente: los cuerpos pertenecían a Isabel Segura y Juan Diego de Marcilla, cuyo enamoramiento se había visto impedido por sus familias.

La condición para estar juntos era que Diego de Marcilla se enriqueciera, con lo que decidió marchar a hacer dinero y tiempo después regresar por Isabel. En el transcurso, el padre de Isabel le buscó otro marido, con quien se casó el mismo año en que Diego de Marcilla regresaba.

El impacto de este último fue tan grande que cayó muerto al enterarse. En el funeral, Isabel le dio un último beso, en señal de culpa y reconciliación. Al hacer esto, cayó muerta en el cadáver de Juan Diego. Ante la sorpresa, los familiares decidieron enterrarlos juntos como símbolo de una aprobación tardía de su amor.

2. La mezquita de Córdoba

En la ciudad de Córdoba, en la comunidad de Andalucía, se cuenta que un joven cristiano compraba flores a su enamorada, una bella joven de origen musulmán. Al pedirle matrimonio, ella aceptó también convertirse al cristianismo, pero su intención se vio impedida por unos soldados que la asesinaron el mismo día que sería bautizada.

Como castilo, estos soldados encadenaron al joven en los pilares de una mezquita. Mientras estuvo encadenado, el joven dio forma a una pequeña cruz con su uña, que hasta el día de hoy puede verse en el mármol de la columna donde pasó el resto de sus días.

Mezquita de Córdoba

3. La isla de San Borondón o San Brandán

Cuenta la leyenda que el archipiélago canario, ubicado frente a la costa noroeste africana, cuenta con una isla que constantemente aparece y desaparece. Esta isla debe su nombre a San Brandán de Clonfert, mejor conocido como san Borondón, un irlandés que cruzó el océano atlántico con fines evangélicos.

Al llegar a la isla, la defini rápidamente como un paraíso terrenal. Pero resultó que difícilmente podían ubicarla otros navegantes. Se trataba de una isla que algunos aseguraban haber visitado, mientras que otros, al dirigirise por las mismas indicaciones, no lograban llegar al destino. Posteriormente la misteriosa desaparición de la isla se atribuyó a la espesa niebla que cubre la región; razón por la cual se conoce hasta nuestros días como “la isla perdida” “la isla encantada” “la isla encubierta”, entre otras.

4. El barranco de Badajoz

En la isla de Tenerife, de la comunidad autónoma de Canarias, existe un barranco conocido como el Barranco de Chamoco, o Barranco de Badajoz. Se trata de un gran cañón que, según la leyenda, ha sido testigo de la presencia de extraterrestres, o bien, de seres angelicales. Incluso se habla de rituales satánicos y fenómenos paranormales a los que se les han dedicado algunos estudios.

Lo anterior viene de distintas luces y figuras cuya procedencia no ha podido explicarse por los vecinos. También se le han atribuido algunas desapariciones; tanto así que, algunos especialistas en fenómenos paranormales, han atribuido al Barranco de Badajoz actividad similar a la que se atribuye al popular Triángulo de las Bermudas estadounidense.

Barranco de Badajoz

5. La cruz del diablo de Cuenca

En la ciudad de Cuenca, ubicada en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, vivía un joven tan seductor que lograba conquistar a cualquier mujer que se propusiera. Sus dotes se vieron cuestionados ante la llegada de una mujer foránea de nombre Diana, que resultaba atractiva para hombres y mujeres por igual.

Cerca de las fechas de todos santos, el joven recibió una carta de Diana donde lo citaba en la Ermita de Cuenca. Tan pronto como comenzaba su acercamiento físico hacia ella, Diana quedó convertida en una terrorífica figura que reía a carcajadas y que se asemejaba el mismo diablo.

Presa del miedo, el joven corrió hasta una cruz ubicada fuera de la ermita, y se abrazó con fuerza a ella. El diablo lo persiguió y enseguida se lanzó hacia el joven, logrando dejar una huella en la cruz que hasta el dia de hoy puede apreciarse. Esta es una de las leyendas españolas más inquietantes.

6. Las brujas de Zugarramurdi

Sobre esta popular leyenda existen distintas versiones. Todas hacen alusión a unas brujas y brujos que vivía en el municipio de Zugarramurdi, en la provincia de Navarra. Éstos se reunían para adorar a una diosa de la tierra que existía en distintas cuevas y prados de la zonas.

Cuevas de Zugarramurdi

Además, cuenta la leyenda que alababan a los espíritus protectores que hacían a las mujeres poseedoras de varios poderes sobrenaturales. Este espíritu se llamaba Akerbeltz, que significa “macho cabrío” en euskera. Por lo mismo, a las reuniones en dichas cuevas se les llamaba Akelarre, que quiere decir “prado del cabrón”.

7. La maldición de Ochate

Existe en la ciudad de Burgos una localidad despoblada llamada Ochate, que a día de hoy es por muchos conocida como un pueblo maldito. Cuenta la leyenda que esta localidad es sede de numerosos eventos paranormales después de haber pasado por tres tragedias.

La primera fue la epidemia de viruela de 1860, donde sólo lograron sobrevivir 12 personas en la misma localidad. Años después, la población se recupera, pero enseguida, fueron presas de una mortal epidemia de tifus. Finalmente, y luego de haberse restablecido nuevamente, una epidemia de cólera terminó por acabar con los últimos pobladores. Lo que dio origen a la leyenda de la maldición de Ochate es que, casualmente, ninguno de los pueblos y localidades vecinas habían pasado por estas mismas tragedias.

8. Las caras de Bélmez

A partir de la década de 1970 comenzaron a aparecer pigmentaciones en las paredes y el suelo de una casa situada en Bélmez de la Moraleda, en la comunidad autónoma de Andalucía, provincia de Jaén. Dichas pigmentaciones tomaban la forma de rostros, cuerpos y esqueletos humanos.

A pesar de los intentos de los habitantes por cubrirlas con cemento y otros materiales, estas pigmentaciones, a día de hoy continúan apareciendo. Cuenta la leyenda que estas apariciones corresponden a los cuerpos enterradas en el cementerio medieval árabe hallado en el subsuelo de la casa, aproximadamente a 3 metros de profundidad. Así pues, las caras de Bélmez no se han convertido únicamente en una importante leyenda española, sino en tema de conversación entre los amantes del misterio.

9. El lago de Banyoles

En la provincia de Girona, ubicada en Cataluña, existe un lago llamado Estany de Banyoles, que es el más grande de toda la comunidad y uno de los más extensos de España. Tal como ocurre en el Lago Ness, cuenta la leyenda que en el Bañolas existe un monstruo con forma de dragón (tiene piel gruesa, puas, alas, colmillos, grandes patas). Han sido varios los intentos por encontrarlo y matarlo, desde Carlomagno hasta un emperador con ayuda del ministro francés San Emeterio.

Así mismo, contaban los vecinos que este dragón es el responsable de las desapariciones de ganado, de inundaciones y terremotos. En épocas más recientes, se atribuyen a este monstruo desapariciones de turistas e incluso de aviones.

10. El castillo de Malmuerta

En la ciudad de Córdoba, comunidad de Andalucía, existe un castillo con una alta torre llamada “Torre de la Malmuerta”. Dicen que en el siglo XV, un hombre aristócrata se enamoró de una joven y bella mujer, que podría haber sido su nieta.

Interesada también en el hombre, la mujer acepta su propuesta de matrimonio. Pero se trataba de una mujer altamente codiciada por otros hombres, muchos de ellos más jóvenes que el aristócrata. Esto despertó en el futuro marido unos celos obsesivos que lo llevaron finalmente a acabar con la vida de su amada.

Los jueces determinaron que la joven mujer había sido “malmuerta”, víctima de los actos injustos de su marido, quien fue sentenciado a vender todas sus propiedades y a erigir una torre llamada “torre de la malmuerta” en la casa donde había cometido el crimen, en honor a la mujer y en señal de arrepentimiento.

11. La leyenda de la Basa de la Mora

La Basa de la Mora, oficialmente conocido como "Ibón de Plan", es un lago de agua de glaciar ubicado en el Pirineo aragonés, a casi 2000 metros de altitud, entre los pueblos de Plan y Saravillo, lugar bien conocido por los montañistas y amantes del turismo rural. Tras este bello paraje hay una de las leyendas más curiosas del folclore de Aragón, que nos retrotrae a la Edad Media.

Se dice que en la época en la que el dominio de los árabes se extendía por la mayor parte de la Península Ibérica, llegando prácticamente hasta Aínsa, a las puertas del Pirineo, una princesa mora fue emboscada por las tropas cristianas y, tras perder a su séquito a manos de los enemigos, empezó a correr monte arriba, confiando en que la maleza y el tupido bosque la ayudarían a escapar.

Tras varias horas tratando de burlar a los cristianos camuflándose con la vegetación y avanzando sin apenas despegarse del suelo, la princesa llegó a un lugar en el que la montaña perdía su verticalidad y podía seguir avanzando ahorrando fuerzas, por lo que decidió seguir por ese lado. Sin embargo, al continuar sin atreverse a alzar la mirada para ver por dónde iba, cuando se dio cuenta de que empezaba a rodearla una masa de agua totalmente transparente y casi helada ya era tarde; la princesa terminó en el lago de montaña, donde tan solo los picos a su alrededor fueron testigos de cómo se ahogaba.

Muchos siglos después, se dice que en el anochecer de la vigilia de San Juan, cualquier persona de corazón puro que suba a la Basa de la Mora y se lave la cara en sus aguas, puede ver a la princesa bailando sobre su superficie cristalina, cubierta por varias serpientes.

Basa la mora

12. La leyenda de Aldhara

Esta es una de las leyendas gallegas más conocidas y populares, lo cual es decir mucho, porque Galicia alberga una gran cantidad de folclore. Se dice que hace varios siglos, vivía en un castillo un viejo noble llamado Froyás, con dos hijos, Egas y Aldara. Esta última era una doncella bonita y todavía joven, y tenía como pretendiente a Aras, el hijo de otra familia noble de la región. Todo parecía señalar que pronto se casarían.

Sin embargo, un día a la hora de la comida, Froyás advirtió que su hija no aparecía por ninguna parte, la estuvo llamando durante largo rato, y pronto empezó a movilizar tanto a su hijo como a sus soldados para registrar el castillo. Pasados unos minutos, uno de sus hombres le informó de que había visto a Aldara salir por uno de los portales y dirigirse al río ubicado a los pies del monte en el que se encontraba la fortificación. Pero tras ir allí y buscar por la zona, nadie encontró ni una pista de dónde estaba la joven, por lo que mandaron un mensaje al castillo de Aras explicando lo que había pasado. Pero ni con los refuerzos de esta otra familia de nobles lograron encontrarla tras varios días de búsqueda.

Pasaron los años, y casi todo el mundo se olvidó de Aldhara, dándola por muerta quizás tras el ataque de un oso. Menos Froyás y Egas, que seguían echándola mucho de menos, pero que también se resignaban ante la idea de que había muerto mucho tiempo atrás.

Un día, Egas se dirigió a la montaña a intentar dar caza a un urogallo, y justo tras lograr su pieza, vio que en una pradera a pocos metros pastaba una cierva de color totalmente blanco. Tal fue la impresión que causo en el cazador que este apenas tardó en cargar una flecha y dispararla, por puro miedo a que el animal huyera y no lo viera más.

Esta dio de lleno en la cierva, que cayó muerta en el acto, sin haber podido ni dar un paso. Pero como Egas iba solo y no podía cargar él solo con el voluminoso animal, decidió cortar una de sus patas, recordar dónde lo había dejado y volver al castillo para buscar ayuda. Al llegar al encuentro de su padre fue a enseñarle el trofeo, pero en ese momento ambos vieron horrorizados cómo del saco de Egas no salía la pata de una cierva, sino la mano blanquísima de una mujer de alta cuna, y en uno de sus dedos se podía ver un anillo: el que llevaba Aldhara. Raudos corrieron a la pradera en la que Egas había dado muerte al animal, y allí encontraron a Aldhara, muerta sobre la hierba y con una sola mano.