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Arcesilao: biografía de este filósofo griego


Arcesilao fue un filósofo griego y uno de los fundadores de la denominada Academia Platónica Media o Segunda.

Se sabe que fue discípulo de varios filósofos importantes de su tiempo, siendo el sucesor de Crates de Triasio en la Academia Platónica, realizando una transformación en esa misma institución debilitando las afirmaciones positivas de Platón.

Es conocido por volver a poner en boga el método socrático mediante la ironía, la interrogación y la duda de las controversias filosóficas. Veamos un poco más a fondo su historia y cómo fue, en cierta manera, innovador para la filosofía de su tiempo, mediante una biografía de Arcesilao en formato resumido.

Breve biografía de Arcesilao

Arcesilao (en griego clásico Αρκεσίλαος) nació en Pitane, en la región de Eólida, actual Turquía, por el año 315 a. C. cuando la región estaba bajo el dominio de la próspera civilización griega, siendo hijo de Escito, también conocido como Seuthos o Scythos. De su infancia no se sabe mucho, por no decir nada, pero sí que se conoce que aunque fue a estudiar retórica a Atenas prefería estudiar filosofía.

Fue discípulo del filósofo Teofrasto y, posteriormente, de Crantor. Además, estando en la ciudad, que era el centro cultural de la Grecia Clásica, tuvo la oportunidad de asistir a las clases de Polemón y Crates. Arcesilao no solamente conoció sobre filosofía, sino que, también, tuvo la oportunidad de estudiar matemáticas con Autólico de Pitane e Hipponico, además de ser conocedor de los saberes de Platón, a quien admiraba profundamente.

Tras la muerte de Crates, quien había sido líder de la Academia Platónica, Socrátides, otro filósofo, aseguró la continuidad de la institución reconociendo a Arcesilao como gran filósofo y decidió cederle la dirección de la Academia. Estando en la institución la transformó, debilitando las afirmaciones positivas de Platón y recuperando el escepticismo y el método socrático. Entre otras figuras que pudo conocer en vida fueron Pirrón, Diodoro Cronos y Menedemo, aunque no se tiene absoluta certeza.

Si bien era un hombre al que le tocó vivir en tiempos de bastante estabilidad y, además, nunca se inmiscuyó demasiado en la política, su vida personal es otro asunto. Las fuentes de la época rumorean sobre sus libertinajes y las cortesanas. A parte de todo esto, no se sabe mucho más, solo que se cree que debió fallecer en 240 a. C., alcoholizado y con delirios. Igualmente, cabe decir que todo esto podrían ser simples calumnias, puesto que Plutarco y el estoico Cleantes ofrecen una imagen de Arcesilao muy diferente, defendiéndole como un personaje muy responsable y cumplidor de sus deberes.

Un aspecto interesante de su vida es que, a diferencia de la mayoría de los filósofos de su tiempo, poseía una gran fortuna. Los filósofos helénicos no se caracterizaban por poseer grandes riquezas y solían tener un estilo de vida más ascético. Era también muy generoso y se aseguraba del bienestar de su amigos. Según Plutarco, Arcesilao era un hombre respetuoso con sus adversarios.

Filosofía de este pensador griego

Lo que conocemos de la opinión filosófica de Arcesilao no nos ha llegado de escrituras de su puño y letra. No se dedicó a escribir y sus opiniones fueron transmitidas por sus contemporáneos, con lo cual es deducible que o bien pudieron malinterpretar sus palabras o bien no recogieron todo el pensamiento de Arcesilao. Es por ello que es difícil evaluar la filosofía de este pensador griego.

Los estudiosos han interpretado su escepticismo de varias maneras. Para algunos su filosofía es completamente negativa o destructiva, mientras que otros consideran que nada se puede conocer sobre la base de sus argumentos filosóficos. Hay quienes aseguran que no posee puntos de vista positivos sobre ninguna temática filosófica, incluyendo la probabilidad del conocimiento.

El filósofo griego Sexto Empírico afirmó que la filosofía de Arcesilao parecía, en esencia, la misma que la de Pirrón, pero igualmente admitió que esta apreciación podría haber sido superficial. Se dice que Arcesilao restauró las doctrinas de Platón de forma incorrupta, mientras que otros, como Cicerón, consideran que la visión de Arcesilao sobre el conocimiento es la siguiente: Si Sócrates dijo “Sólo sé que no sé nada”, entonces Arcesilao hubiera añadido “que no sabía nada, ni siquiera su propia ignorancia”.

Los principales oponentes de la filosofía de Arcesilao fueron los estoicos. Este filósofo atacó su doctrina de una concepción convincente (katalêptikê phantasia), entendida como un significado entre el conocimiento (episteme) y la opinión (doxa). Consideraba que esto no podía existir y que era simplemente una interpolación del nombre. Para él, todo esto implicaba una contradicción en sus términos, puesto que la misma idea de “phantasia” da lugar a la posibilidad de concepciones falsas y verdaderos de un mismo elemento.

El escepticismo

Usualmente, a Arcesilao se le considera un filósofo escéptico. El escepticismo académico de la Academia Media o Segunda, esencialmente fundada por él, se distinguió de la visión de Pirrón. Teniendo en cuenta la idea de Arcesilao de que ni siquiera se pudiera ser conocedor de la propia ignorancia, parece ser que, en cierto sentido, el escepticismo no podía avanzar. Sin embargo, lo cierto es que los escépticos académicos no parecen haber dudado de la existencia en sí misma de la realidad, sino de cómo los seres humanos podemos obtenerla en su forma más pura y verdadera.

Otro aspecto en el que se diferenciaba del pirronismo era en la puesta en práctica de sus doctrinas. Mientras que los pirrónicos tenían como objetivo el logro de la ecuanimidad (ataraxia), los escépticos académicos parecen haber optado por la especulación de la vida práctica. La moderación práctica era la característica fundamental de los escépticos académicos puesto que, si bien ponían en duda las formas en cómo se conseguía conocimiento, no se cuestionaba la legitimidad de cada punto de vista, aunque si aceptan cierto debate.

Crítica del conocimiento

Arcesilao opinaba que, con respecto al conocimiento, solo se podían tener opiniones. No era posible afirmar nada. Para él la opinión no deja de ser una falta de conocimiento, no sabiduría, con lo cual no hay certeza de que lo que se sepa se sepa realmente. Es necesario renunciar a todo puesto que son meras creencias.

Opinaba que no se puede distinguir entre las representaciones reales y las que no lo son del mundo, siendo la demostración más clara de esta idea los objetos sin existencia, como los sueños, los errores de los sentidos o la locura. Todos tenemos, supuestamente, una representación de estos “objetos” carentes de espacio físico.

Dice que es imposible confiar en los datos de los sentidos para razonar sobre el conocimiento verdadero de las causas y principios del mundo, tanto físico como inmaterial. La razón, en realidad, no sabe nada, dado que no existe un criterio de verdad. Todo está oculto en la oscuridad y que nada puede ser percibido o comprendido realmente, con lo cual nunca se puede asegurar nada, ni afirmar nada ni aprobar nada.

Referencias bibliográficas:

  • Laërtius, Diogenes (1925). The Academics: Arcesilaus. Lives of the Eminent Philosophers. 1:4. Translated by Hicks, Robert Drew (Two volume ed.). Loeb Classical Library..
  • Brittain, Charles. Arcesilaus. En Zalta, Edward N. (ed.). Stanford Encyclopedia of Philosophy.