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¿Quien es infiel una vez, será infiel siempre?


Uno de los grandes miedos que unen a la mayoría de relaciones monógamas es el de que la pareja sea, o pueda ser, infiel en alguna ocasión. Este miedo aún se acentúa más si uno de los dos sabe que el otro ha sido infiel en otras ocasiones o, incluso, en la misma relación.

Por lo tanto, una persona que ha experimentado una infidelidad por parte de su pareja ¿puede estar segura de que nunca más volverá a pasar?. O dicho de otra manera, una persona que ha sido infiel una vez ¿tiene más probabilidades de volver a serlo tanto en esa como en cualquier otra relación?

¿Cuáles son las causas de la infidelidad?

Tradicionalmente, las relaciones de pareja consideradas como monógamas se basan en la exclusividad tanto sexual como sentimental o afectiva. Sin embargo, la infidelidad es un hecho real que se da en una gran cantidad de parejas y tanto en hombres como mujeres.

No es fácil saber las cifras exactas acerca de cuánta gente ha cometido una o más infidelidades a lo largo de su vida, puesto que es una respuesta que suele falsearse bastante con la intención de mantener una buena imagen social. Incluso en las consultas privadas de psicología o sexología no siempre las personas son capaces de confesar una infidelidad.

Aunque el asunto principal de este artículo es esclarecer si una persona que ha cometido una infidelidad tiene más posibilidades de volver a cometerla, tanto en su relación actual como en relaciones posteriores, antes que nada vamos a repasar qué factores de riesgo influyen a la hora de que alguien sea infiel.

Según diversas investigaciones relacionadas con las relaciones de pareja, existen una serie de factores de riesgo comunes a la hora de cometer una infidelidad. Estos incluyen:

  • Bajo grado de compromiso con la relación actual.
  • Descenso de la satisfacción o falta de ella.
  • Aceptación de las relaciones sexuales fuera de la relación de pareja.
  • Apego inseguro, evitativo o ansioso.
  • Diferencias individuales en los niveles de inhibición y excitación sexual.
  • Mayor incidencia en hombres que en mujeres (aunque este factor está cambiando con el tiempo).

Personalidad, contexto y otras variables

Además, la personalidad y el carácter de la persona también modula en gran medida todos los factores de riesgo nombrados anteriormente. Generalmente, las personas hedonistas, con tendencias egocéntricas y con una alta necesidad de recompensas positivas tendrán más probabilidades de cometer un mayor número de infidelidades a lo largo de su vida.

Asimismo, el contexto en el que viva la pareja también puede ejercer un potente efecto a la hora de facilitar que una persona tenga una aventura. Es decir, si en una relación de pareja los únicos elementos que unen a ambas personas es una hipoteca o los hijos que ambos tengan en común, existirán muchas más probabilidades que uno de los dos (o ambos) acaben por buscar relaciones fuera de la pareja.

No obstante, no existen normas, patrones o síntomas determinantes que aseguren que una persona vaya a ser infiel con toda seguridad.

Finalmente, cuando nos encontramos ante la duda de si una persona infiel será infiel de por vida o si, por el contrario, es capaz de mantener una relación monógama con total exclusividad; los investigadores en psicología y sexología determinan que no existen leyes absolutas, puesto que la reincidencia viene condicionada tanto por la personalidad de la persona como por las razones o causas que la motivan.

¿Quien es infiel tiende a repetir la traición?

Históricamente, los estudios acerca de la infidelidad en la pareja se han centrado en los predictores de esta para intentar determinar qué lleva a una persona a ser infiel en repetidas ocasiones; mediante la elaboración de estudios retrospectivos y transversales.

Sin embargo, un último estudio realizado por el equipo de la Universidad de Denver y dirigido por la psicóloga Kayla Knopp, ha llevado a cabo una investigación a tiempo real, y durante cinco años, de las relaciones románticas estables (tanto casado como no casados) de una muestra de más de 1200 personas.

No obstante, el estudio solamente pretendía recoger la información de aquellas personas que durante esos cincos años hubieran pasado, al menos, por dos relaciones diferentes por lo que la muestra se redujo finalmente a más de 400 individuos, tanto hombres como mujeres.

Cada cierto tiempo (seis meses aproximadamente) se realizaba la siguiente pregunta a los participantes: “¿Han tenido relaciones sexuales con alguien que no sea su pareja desde que comenzaron a salir seriamente?”. Además, también se les preguntaba si sospechaban que su pareja actual tuviera relaciones sexuales con otras personas.

Por supuesto, la investigación tuvo en cuenta tanto la deseabilidad social de los participantes como los posibles acuerdos consensuados que pudieran tener con las parejas a la hora de mantener relaciones extraconyugales.

Las conclusiones

Los resultados obtenidos pasados los cinco años de investigación revelaron que un 40% de la muestra había mantenido relaciones sexuales fuera de la pareja, tanto en la primera solo como en el resto de relaciones. De la misma manera, un 30% de los participantes informaron que sospechaban o sabían que su pareja sí les había sido infiel en alguna ocasión.

Si bien las probabilidades de engañar a la pareja son bastante mayores si uno lo ha hecho ya en el pasado, un persona que es infiel en una relación no está destinada irremediablemente a serlo en la siguiente.

Por otra parte, el estudio de Knopp también reveló que aquellas personas que percibían a su pareja como infiel tenían más probabilidades de pensar lo mismo en las siguientes relaciones. También eran más propensos a la infidelidad si se pensaba que la pareja lo estaba engañando o lo había engañado en alguna ocasión.

Como conclusión, el estudio determinó que las personas que habían sido infieles en una relación tenían tres veces más probabilidades de ser infieles en la siguiente, en comparación con aquellos que no habían engañado a su pareja en la primera.

No obstante, y como se comenta al inicio del artículo, es sumamente complicado determinar las probabilidades reales que existen de que una persona que ha sido infiel una vez lo sea el resto de su vida. La combinación de los factores: motivación principal de la primera infidelidad, personalidad de la persona y estado de la relación actual son los mejores factores de predicción a la hora de intentar averiguar si una persona puede volver a ser infiel o no.