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Ansiedad por el futuro: cómo gestionar la preocupación ante lo que pasará


La vida nos depara en algunas situaciones de inestabilidad tanto a nivel global como personal, períodos en los que se ponen a prueba nuestras capacidades para salir adelante y para reponernos en momentos de dificultad, ya sea aprendiendo de nuestros errores o creando contextos que nos permitan ser felices.

Pero con la llegada de las crisis o los periodos de cambio, llega la incertidumbre, y saber afrontarla no es fácil. De hecho, en este tipo de situaciones es fácil que surjan problemas de ansiedad causados por la sensación de tener que analizar cada decisión que tomamos, de evitar a toda costa las consecuencias indeseadas en un entorno del que sabemos muy poco.

Estas situaciones de inestabilidad pueden ser crisis económicas mundiales pero también problemas que nos afecten directamente a nosotros, como los problemas laborales, familias o las crisis con la pareja.

Para saber afrontar esta ansiedad por lo que ocurrirá en el futuro, aquí haremos un repaso a varias de las estrategias más útiles para gestionar emocionalmente la incertidumbre.

Las claves para gestionar la ansiedad por lo que ocurrirá en el futuro

Estas son varias de las estrategias que puedes aplicar a tu día a día para evitar que la ansiedad por el futuro te paralice y te haga caer en un círculo vicioso de pensamientos intrusivos y estrés ante la toma de decisiones.

1. Organizar el día a día

La falta de organización es a menudo una fuente de malestar en períodos de nuestra vida en la que podemos estar pasándolo mal por temas económicos, sociales o bien problemas personales.

Manteniendo una organización disciplinada tanto diaria como semanalmente, sabremos cuáles son nuestras obligaciones en cada momento y en qué momentos podemos descansar o relajarnos. Esto nos expone menos a la experiencia de tener que detenernos constantemente a decidir qué hacer a continuación (lo cual puede ser útil en contextos en los que necesitamos ser muy flexibles pero también nos desgasta psicológicamente si se repite durante muchos días seguidos).

Ansiedad ante el futuro

Organizando nuestras obligaciones laborales diarias tendremos también la mente más organizada, lo que contribuye a que nos sintamos mejor y logremos tener una mayor salud mental.

2. Evitar la sobreexposición mediática

En tiempos de crisis social y económica es habitual que los medios de comunicación nos bombardeen diariamente con malas noticias, lo que contribuye a generar un mayor malestar y una mayor preocupación en nosotros.

En lugar de ocupar nuestro tiempo viendo la TV o atendiendo a las noticias negativas con las que nos surten diariamente los medios de comunicación, podemos pasar el tiempo realizando cualquier otra actividad que nos resulte más grata y nos haga sentir mejor.

3. Hacer ejercicio regularmente

Hacer ejercicio con frecuencia, tres o cuatro veces por semana, nos ayudará a liberar endorfinas, lo que nos permite disminuir los niveles de estrés, ansiedad, nerviosismo o mal humor que podamos albergar diariamente. Es una manera de canalizar tensiones reconectando con el aquí y ahora.

Son muchos los ejercicios que podemos hacer para liberar la ansiedad acumulada, entre los más destacables encontramos el ciclismo, el senderismo, la escalada, correr por la ciudad durante varios minutos o bien participar en competiciones deportivas de todo tipo.

4. Descansar lo suficiente y comer bien

Además del deporte regularmente, existen algunos hábitos que debemos mantener en nuestro día a día, en diversas áreas de nuestra salud y que nos ayudarán a estar mejor con nosotros mismos tanto a nivel físico como intelectual y emocional.

Estos hábitos pueden ser los hábitos de higiene, una correcta alimentación y un hábito diario de sueño que nos permita descansar las suficientes horas durante la noche para estar frescos al día siguiente.

Todos estos hábitos repercutirán muy positivamente en nuestro humor y nos permitirán ver la vida con más positividad, lo que a su vez ayudará a disminuir los casos de estrés y las preocupaciones vitales.

5. Mantener una vida social activa

Mantener una vida social activa es esencial para alcanzar el bienestar emocional porque, entre otras cosas, nos expone a otras maneras de entender la vida, otros puntos de vista que nos ayudan a salir de los pensamientos en bucle en los que a veces nos metemos sin darnos cuenta. Esto se logra interactuando con aquellas personas que nos hacen felices, es decir, amigos, familia y parejas, pero también haciendo nuevos amigos.

6. Centrarnos en la reducción de la incertidumbre relativa

Ante la necesidad de tomar decisiones sobre qué hacer, para mantener a raya la ansiedad por lo que ocurrirá en el futuro lo más eficaz es aceptar que no podemos saberlo todo, que pase lo que pase deberemos asumir un cierto nivel de incertidumbre. Pero debemos poner el foco en el grado de incertidumbre relativa, no en términos absolutos; es decir, valorar el grado en el que desconocemos lo que ocurrirá dependiendo de la acción o estrategia por la que optemos. De ese modo, ya no sentiremos ese vértigo ante la idea de no saber qué pasará, porque valoraremos ese “no saber lo que va a pasar” en comparación a otras posibles opciones.

7. Poner en práctica ejercicios de relajación

Los ejercicios de relajación nos ayudan a alcanzar estados de conciencia más equilibrados y a sentirnos mejor tanto a nivel físico como emocional.

Estos ejercicios pueden ser aprendidos fácilmente por parte de profesionales cualificados en el ámbito de la psicología, y los más habituales son: la meditación, la respiración consciente, o la relajación muscular progresiva.

8. Ocupar tiempo en uno mismo

Dedicar tiempo a nosotros mismos es también la mejor forma de gestionar las preocupaciones diarias que nos asaltan y nos generan malestar, frustración o sufrimiento. Nos predispone a prestar atención a nuestros valores y prioridades, saliendo del “modo de piloto automático”, sobre todo si tenemos problemas de asertividad y sufrimos a menudo la presión de las expectativas que los demás ponen en nosotros.

Dedicarnos tiempo es una excelente manera de autocuidarnos y de conocernos a nosotros mismo para brindarnos aquel apoyo o cuidados que más necesitemos en cada momento.

El autocuidado se practica de muchas formas, ya sea dándonos un baño caliente tras una larga jornada de trabajo, leyendo nuestro libro favorito por la noche antes de dormir o bien realizando cualquier actividad que nos resulte placentera y nos haga feliz.

9. Acudir a un psicólogo

Siempre que cualquiera de los consejos anteriores no surtan efecto, acudir a un profesional de la psicología es la manera más recomendable de aprender a controlar nuestras preocupaciones y a gestionar los altos niveles de ansiedad o estrés diario.

Un psicólogo nos escuchará y nos brindará la ayuda que necesitamos, y también nos enseñará diversas técnicas para alcanzar una mayor calidad de vida y superar todos nuestros obstáculos.

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Mi nombre es Javier Ares y puedo atenderte de manera presencial o mediante la modalidad de terapia online por videollamada.