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Las 4 principales características de la psicoterapia integradora


La psicoterapia integradora es una de las propuestas de terapia más interesantes y completas, y justamente por eso, también es una de las más versátiles y complejas.

Al poner énfasis en la necesidad de intervenir en la persona en su totalidad y no en cada uno de sus problemas por separado, esta manera de ayudar los pacientes tiene una gran capacidad de adaptación a varios tipos de problemas, necesidades y contextos.

Ahora bien… ¿Qué es lo que caracteriza a la psicoterapia integradora? Veámoslo.

¿Qué es la psicoterapia integradora?

Empecemos por una definición básica y resumida del término “psicoterapia integradora”. Tal y como indica su nombre, consiste en un modelo de terapia psicológica en el que se produce una integración de los modelos terapéuticos (desarrollados por varias corrientes de la psicología) tanto en la teoría en la que se fundamentan, como en las técnicas y estrategias que usan al intervenir en pacientes.

Es decir, una manera de entender la psicoterapia que pone el foco en la necesidad de entender al ser humano en su conjunto, como un todo integral en el que interactúan una gran variedad de procesos emocionales, cognitivos y comportamentales.

Así pues, se trata de una propuesta de psicología aplicada altamente ambiciosa y que implica formarse en todos los frentes de la psicología y las ciencias del comportamiento en general, aunque no únicamente por el puro interés por aprender y conocer cada vez más acerca del ser humano, sino principalmente para poder ofrecer un apoyo profesional de calidad a los pacientes; a cada uno de ellos, vistos como individuos con sus particularidades irrepetibles.

Las características de la psicoterapia integradora

Ahora que hemos realizado una primera aproximación al concepto de psicoterapia integradora, seguramente ya empieces a comprender la lógica que hay detrás de su funcionamiento. Sin embargo, a continuación veremos con algo más de detalle sus características al ser usada en una consulta de psicología.

1. Combina herramientas, pero no es un modelo puramente empírico

Aplicar psicoterapia integradora no consiste simplemente en elegir entre las técnicas y estrategias terapéuticas que se han mostrado eficaces ante determinado tipo de problemas y usarlas de manera arbitraria dependiendo de los gustos de cada uno.

Aunque recibe influencias de varias corrientes de la psicología, va más allá de de hojear investigaciones científicas y usar aquello que “parece funcionar” para superar cierta clase de trastorno psicológico o de malestar emocional. No se trata de usar técnicas de un modo aislado, aplicando una solución leída en un manual para solucionar un problema concreto, y luego pasando al siguiente.

Tener una visión integradora del paciente implica comprender el conjunto de las dinámicas psicológicas que hay detrás de lo que le causa problemas. Así, en la psicoterapia integradora formulamos tanto una propuesta teórica para explicar el malestar del paciente, como una propuesta práctica mediante intervenciones.

Características de la terapia centrada en soluciones

2. Se busca la transformación en varias áreas de la vida del paciente

Otra de las características de la psicoterapia integradora es que explora todas las posibilidades de establecer cambios en la vida de la persona (tanto en su manera de interactuar con los diferentes contextos de su día a día como en su manera de gestionar sus emociones y su propia conducta) para que, a través de todas estas modificaciones, sea mucho menos probable que pierda los progresos que ha realizado.

Es decir, se intenta intervenir en cuantas más áreas de su vida mejor (siempre que estén relacionadas con el problema), entendiendo que la mejora en su calidad de vida debe ser global, no específica de un tipo de situaciones muy concretas. Por ello, es frecuente que al terminar el proceso de terapia la persona note mejorías en áreas de su vida que ni siquiera se había planteado cambiar. Eso sí, esta clase de intervenciones siempre se hacen informando plenamente al paciente acerca de los objetivos de la terapia.

3. La meta va más allá de no sentir malestar

La psicoterapia integradora recibe muchas influencias de la psicología humanista y la psicología positiva, de modo que al tener como meta potenciar el bienestar de las personas, no se limita a intentar ahorrarle al paciente momentos de incomodidad o dolor emocional.

Muchas veces, la clave está en aceptar que una parte de la vida se basa en aceptar esas experiencias incómodas y aún y así saber encontrar aspectos estimulantes y positivos en el día a día, de modo que la atención no queda siempre desplazada a lo que nos hace sufrir (y que, como consecuencia de esto, va perdiendo fuerza y capacidad para dañar nuestra calidad de vida).

4. Implica una formación constante

Esta es una característica propia de todos los tipos de psicoterapia, pero es especialmente cierta en el caso de la psicoterapia integradora. Comprender a la persona en su totalidad y proponer intervenciones dirigidas a mejorar su bienestar global pasa por estar aprendiendo constantemente acerca de la mente humana y las dinámicas comportamentales a través de las cuales se expresan los seres humanos.

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Además, en el momento de la finalización, el postgrado otorga a los alumnos un Título propio Universitario por la Universidad Nebrija de Madrid.