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Así es como lograr una mente en calma nos aporta bienestar


Al hablar de bienestar, mucha gente tiende a imaginarse hábitos como el hecho de llevar una alimentación sana y equilibrada, la ausencia de enfermedades, la práctica de ejercicio regular, etc. Si bien es cierto que todas esas experiencias están fuertemente vinculadas a lo que nos hace sentir bien, centrarnos solo en la salud física es tener una visión sesgada e incompleta de lo que realmente significa disfrutar de un estilo de vida que nos aporta bienestar.

Y es que para sentirnos bien a esos niveles es necesario no descuidar el bienestar psicológico, todo aquello que nos hace sentirnos cómodos e ilusionados con nuestro día a día, en un sano equilibrio entre el valorar lo bueno que tenemos y la motivación por alcanzar metas que nos motivan y aportan significado a nuestra vida. Y en este sentido, es clave no permitir que esta tensión entre nuestra situación presente y el futuro que deseamos no nos tensione tanto que nos desgarre psicológicamente al mantenernos anclados a la frustración y a la desesperanza.

Por ello, en este artículo veremos de qué manera el bienestar verdadero se apoya sobre el hecho de tener la mente en calma, y todo lo que esto implica emocionalmente.

¿En qué consiste tener la mente en calma?

Una parte de lo que implica tener la mente en calma es algo que ya hemos visto: mantener una relación equilibrada entre el “soy” y el “debería ser”. Desde luego, ninguno de estos dos elementos nos hará bien si ocupa completamente nuestra mente excluyendo al otro.

Quedar inmersos en el “soy” lleva al estancamiento emocional, a una falta de objetivos y de significado vital que nos lleva a una crisis existencial y, en muchos casos, a sufrir síntomas de tipo depresivo, dado que sentimos que no merece la pena plantearnos ninguna meta y no está en nuestra “naturaleza” aspirar a nada.

Por otro lado, dejar que el “debería ser” nos sepulte completamente nos lleva a un estado de constante frustración, un desgaste psicológico causado por el estrés y la ansiedad de notar que por mucho que nos preocupemos por algo y estemos desesperados por revertir un problema, no logramos avanzar.

Curiosamente, ambas dinámicas de gestión emocional dañinas pueden ir turnándose, haciendo que vayamos dando volantazos y pasando de una a la otra sin llegar a quedarnos en un equilibrio entre las dos. Y es por eso que es importante aprender estrategias y técnicas de modulación atencional y emocional para fomentar en nosotros el estado de mente en calma. Este estado implica reconocer las imperfecciones que dan forma a nuestra identidad, y también los problemas que debemos afrontar, pero sin dejar que narrativas pesimistas nos inmovilicen y nos impidan mejorar.

Beneficios de tener la mente en calma

De hecho, esta experiencia nos lleva a centrarnos en el aquí y ahora, sin permitir que nos obsesionemos con pensamientos intrusivos y pesimistas sobre nuestro pasado o sobre nuestro hipotético futuro, que normalmente solo sirven para confirmar las creencias negativas y disfuncionales que hemos ido alimentando sin darnos cuenta.

La diferencia entre atención llena y atención plena

Los procesos mentales son siempre fenómenos complejos y con muchas facetas. Es complicado saber dónde termina uno y dónde empieza otro, debido en parte a que la naturaleza de estos elementos psicológicos es precisamente su dinamismo, el hecho de que están en constante cambio y transformación. Por eso, y por el hecho de que es complicado expresar en palabras aquello que ocurre dentro de nuestra cabeza, es habitual que se produzcan malentendidos acerca de lo que significa experimentar la atención plena, el estado psicológico vinculado al Mindfulness y a ciertas prácticas de meditación con orígenes milenarios.

Tener la atención llena es, literalmente, sentirnos desbordados por lo que nos ocurre, al quedar atrapados por un torrente de pensamientos en bucle que nos pone al límite de nuestra capacidad para reflexionar y para atender a nuestro entorno. Se trata de un estado ligado a la ansiedad y al estrés, en el que nuestro sistema nervioso está en un estado de hiper-activación.

En cambio, la atención plena se basa en limitarnos a observar lo que llega y se va de nuestra mente, sin intentar modificarlo ni bloquearlo; en otras palabras, se basa en una actitud de aceptación y de no juzgar lo que cruza por nuestra consciencia, de manera que no le demos más importancia de la que realmente tiene. Y por ello, nos permite hacer un “reset” mental” en el que rompemos el círculo vicioso de pensamientos obsesivos y podemos centrarnos por fin en lo que nos ocurre de una manera más ecuánime y realista, sin ir a rastras de los temores que nos han estado arrastrando. De esa manera, a partir de un estado de tener la mente en calma, afrontamos nuestros problemas reales de manera constructiva.

¿De qué manera nos genera bienestar el hecho de tener la mente en calma?

Ahora que hemos visto en qué consiste tener la mente en calma, veamos de qué manera contribuye a nuestro bienestar.

1. Limita el poder que la ansiedad tiene en nosotros

Tener la mente en calma no implica eliminar totalmente la ansiedad o evitar totalmente que nos afecte, pero previene la aparición de pensamientos en bucle que nos lleva a alargar innecesariamente estos estados.

2. Nos ayuda a pasar de las intenciones a los hechos al llevar a cabo rutinas saludables

Tener la mente en calma nos ayuda a superar pensamientos disfuncionales como “no seré capaz de mejorar mi estado de salud” o “no merezco tener amigos/pareja”, dado que rompe con dinámicas de auto-sabotaje y de refuerzo constante de sentimientos de culpa.

3. Previene los problemas de insomnio

Ser capaz de hacer “reset mental” nos ayuda a conciliar el sueño en momentos clave, algo que a su vez produce un efecto dominó muy beneficioso en nuestro bienestar al permitir que nuestro cuerpo se regenere y que tengamos una mayor capacidad para afrontar los retos del día a día.

4. Hace que no nos sintamos “débiles” al sentir emociones desagradables

Tener la mente en calma significa también entender que nadie puede ser feliz constantemente ni estar bien 24/7. Las experiencias ligadas al dolor emocional son parte de la vida y no debemos dejar que el simple hecho de vivirlas dañen nuestra autoestima.