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Gustavo Bueno: biografía de este filósofo español


Aunque pueda sorprenderle a algunos España es un país con una extensa trayectoria filosófica. Puede que los filósofos españoles modernos no hayan tenido tanta repercusión en el extranjero como lo han tenido Noam Chomsky, Simone de Beauvoir o Jürgen Habermas, pero desde luego sus planteamientos son bien interesantes.

Gustavo Bueno ha sido una de los pensadores contemporáneos de la escena filosófica española, con interesantes visiones acerca las ideas de izquierda y derecha, una clara defensa de España como gran nación y creador de un sistema filosófico al que llamó materialismo filosófico.

A continuación veremos la interesante vida, pensamiento, ideología y obra de este filósofo español, considerado uno de los más grandes del siglo XX y principios del XXI, a través de una biografía de Gustavo Bueno.

Breve biografía de Gustavo Bueno

Gustavo Bueno Martínez nació en Santo Domingo de la Calzada, La Rioja, el 1 de septiembre de 1924. Sus padres fueron Gustavo Bueno Arnedillo, médico, y María Martínez Pérez. En su juventud recibió una educación fundamentalmente católica, la cual le permitiría buen conocimiento sobre teología y las raíces cristianas de la sociedad española.

Su vida universitaria transcurrió en las prestigiosas universidades de La Rioja, Zaragoza y Madrid. Tras realizar su tesis doctoral como becario en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) obtuvo en 1949 y con sólo veinticinco años una cátedra de Enseñanza Media. Sería por aquel entonces que empezaría a ejercer de docente en el instituto Lucía de Medrano de Salamanca, lugar en el que trabajaría hasta 1960.

Gustavo Bueno se convirtió en aprendiz de los falangistas Eugenio Frutos Cortés y Yela Utrilla estando de becario en el Instituto Luis Vides de Madrid, lugar al que había accedido gracias a su amistad con Rafael Sánchez Mazas. Además tuvo la oportunidad de recibir los conocimientos de miembros del Opus Dei como Raimundo Pániker y Rafael Gambra.

Al finalizar su tarea docente en el Instituto Lucía de Medrano en 1960 Gustavo Bueno se traslada a Asturias, tierra en la que se establecería definitivamente. Allí ejercería como catedrático en Fundamentos de Filosofía e Historia de los Sistemas Filosóficos de la Universidad de Oviedo hasta casi finalizar el siglo en 1998. Sería a partir de ese año en el que fundaría su Fundación Gustavo Bueno, teniendo su sede en Oviedo desde la cual desarrollaría una intensa labor.

Desde la década de 1970 Bueno fue elaborando su propio sistema filosófico, el cual denominaría materialismo filosófico. Además, a medida que iban pasando los años iría adquiriendo una visión claramente defensora de la idea de España como gran nación, con lo cual, además de fundar su propia institución y exponer su orgullo patrio en sus textos, Bueno fue miembro y patrono de honor en la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES).

En sus últimos años se enzarzó en varias polémicas acerca de su visión de España, las ideas de izquierda y derecha y religión. Todas ellas hicieron que durante la década de los 2000 ganara bastante fama, para bien o para mal, y se convirtiera en un personaje bastante mediático algo bastante destacable en España puesto que rara vez un filósofo llega a tener tanta repercusión en los medios ibéricos.

Gustavo Bueno Martínez falleció el 7 de agosto de 2016 en Niembro Asturias, a la edad de 91 años. Moría dos días después de fallecer su esposa Carmen Sánchez. Fue padre de Gustavo Bueno Sánchez, también filósofo.

El materialismo filosófico

El materialismo filosófico propuesto por Gustavo Bueno tiene comparte con el materialismo tradicional la negación del espiritualismo, es decir, la negación de la existencia de sustancias espirituales. No obstante, no se debe pensar que reduce su filosofía a un corporeísmo, como suele darse en otros materialismos. El materialismo filosófico de Bueno admite la realidad de seres materiales incorpóreos como, por ejemplo, la relación real (no mental) de la distancia que puede existir entre dos objetos físicos, como por ejemplo dos vasos. La distancia entre esos dos vasos es incorpórea, existe, pero no es espiritual.

Entre las ideas que se pueden encontrar dentro del materialismo filosófico de Bueno ampliamente desarrolladas podemos destacar las cuatro siguientes:

  • Ontología (general y especial)
  • Gnoseología (teoría del cierre categorial)
  • Filosofía de la religión (y el papel de los animales en la esencia de la religión)
  • Teoría literaria

Estos eran los temas más recurrentes en la obra de Bueno hasta la década de los 90. Sin embargo, al comenzar el nuevo milenio empezó a adentrarse en temáticas relacionadas con la ética y la crítica social y política. La forma en que presentó estos nuevos temas ha sido criticada puesto que no los presentó con el mismo rigor que con los anteriores. Por ejemplo, se ha dicho que su crítica al pacifismo es más bien una forma de descalificar que realmente de exponer una opinión bien fundamentada.

Entre otros temas que se pueden encontrar en la obra de Bueno a principios de los 2000 podemos encontrar:

  • Crítica a la idea de cultura
  • Teoría del Estado
  • Idea de España, su unidad e identidad en la historia y en la actualidad
  • Análisis de la esencia de la televisión

Su ideología

Si al expresar sus visiones filosóficas Gustavo Bueno se mostró bastante controvertido, la forma en cómo lo hizo con su ideología política no iba a ser menos. Fue pupilo del nacionalsindicalista Santiago Montero Díaz cuya trayectoria ideológica le llevó a abrazar una mezcla entre el totalitarismo de derechas y de izquierdas a finales del franquismo, llegando a mostrar simpatía por diferentes proyectos políticos paratotalitarios, incluida la Unión Soviética.

Era ampliamente reconocido por sus opiniones eurófobas. Solía manifestar que Europa era el problema y España la solución, viendo al viejo continente como una fuente de peligros para la pervivencia de la nación española. Le parecía espeluznante la idea de que Europa pudiera ser el lugar natural para la proyección internacional de España.

Él era más partidario de que en su lugar se debía continuar con el legado del Imperio Español y promover la idea de la Hispanidad. En sus obras expone la idea de imperios depredadores y generadores, estando España en esta segunda categoría.

Cabe decir que a lo largo de su vida Gustavo Bueno no fue una persona con un ideario político fijo ni evidente. En lo único que parece que estaba bien encasillado era ser nacionalista español. En el resto de temas de los que habló mostró opiniones un tanto variantes, como por ejemplo considerarse ateo católico, en el sentido de que no profesaba ninguna religión pero reconocía la importancia de la fe católica en la cultura española; y marxista heterodoxo, criticando el marxismo vulgar y promoviendo una recuperación del marxismo más clásico.

También se le ha considerado tomista no creyente, siendo defensor de la tradición escolástica española ya iniciada desde tiempos tan antiguos como en los de la Escuela de Traductores de Toledo del siglo XIII. También se le ha clasificado como platónico, comparándose con la mismísima Academia de Platón y buen conocedor de la misma.

Su ubicación dentro del espectro político no es para nada fija. Uno pudiera pensar que al ser nacionalista español hubiera abrazado tesis derechistas y ultraderechistas, aspecto que parece ser cierto en parte al final de su vida.

No obstante, también se le ha considerado de izquierdas, renegando del particularismo derechista, aunque no menos crítico con las izquierdas españolas. En sus últimos años se mostró públicamente partidario del Partido Popular español, apoyando la candidatura del presidente Mariano Rajoy.

Se considera que la filosofía de Bueno y su homónima fundación han servido de referente ideológico, de alguna u otra forma, para la formación del partido Vox. Son destacables muchas de las similitudes de la escuela de Bueno y el partido de extrema derecha, siendo considerado que muchas de las claves que marcan al partido de Santiago Abascal las mismas que siempre defendió Bueno.

Polémicas

No es de extrañar que una persona tan controvertida como los fue Gustavo Bueno mantuviera varias polémicas a lo largo de su vida, tanto con la izquierda, derecha, ateísmo, católicos, maoístas... Sus ideas sobre la nación española, la fe cristiana y el papel de la derecha y la izquierda despertaron muchas ampollas en amplios sectores filosóficos españoles. Son tantos los episodios polémicos en torno a su persona que prácticamente nos daría para hacer un cronograma con cada año desde que acabó sus estudios universitarios hasta su muerte.

El 1 de diciembre de 1970 unos estudiantes maoístas del Partido Comunista Proletario de Barcelona le arrojaron un bote de pintura, le agredieron e intentaron ponerle un cartel en el que ponía “lacayo del capitalismo”. Protestaban no por sus amistades falangistas ni controversiales opiniones sobre España. Protestaban porque Bueno se posicionó a favor de la URSS, un régimen comunista, frente a China, otro régimen comunista. Siete años después la agresión vendría del otro lado del espectro político, siendo esta vez el grupo derechista AAA (Alianza Apostólica Anticomunista) incendiando su todoterreno.

En 1989 entabló una fuerte discusión en el programa “La Clave” de José Luis Balbín en Televisión Española. Ahí discutió con un jesuíta en torno al supuesto milagro de Fátima, acusando al religioso que no conocía su propio dogma religioso y espetándole que ese milagro era verdaderamente absurdo.

En 2003 publicó “El mito de la izquierda” en el que se ganó la enemistad de varios grupos independentistas de España. Lo acusaron de fascista, y lo mismo hicieron varios politólogos que criticaron su teoría de las generaciones de la izquierda. Irónicamente, también se le acusó de estalinista por pretender, de acuerdo a sus detractores, crear una gran alianza entre liberales, comunistas y católicos frente a la socialdemocracia.

En 2007 se implicó en otra controversia, esta vez venida de la mano de independentistas andaluces, quienes lo calificaron de conservador e inslamófobo tras criticar que se designara en el nuevo Estatuto de Autonomía andaluz a Blas Infante como padre de la patria andaluza. Además volvieron a aparecer a la luz unas declaraciones que hizo tras el ataque yijadista hacia las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, declaraciones en las cuales afirmaba que se tenían que destruir las raíces de Islam.

Trató de matizar diciendo que no estaba atacando en sí a la religión musulmana, ni tampoco estaba culpando a todo el Islam de los atentados terroristas. Sin embargo, sí que aclaró que es propio del Islam y el budismo inmolarse por motivos religiosos, algo a sus ojos bastante propio del fanatismo religioso menos reflexionado. Además, decía que cuando hablaba de destruir las raíces del Islam lo estaba diciendo en el mismo sentido que en los siglos XVII y XVIII lo hizo el racionalismo filosófico con las raíces ideológicas cristianas.

Entre otras de sus controversias están el haber sido considerado que hacia apología de la violencia de género, mostrarse en contra del aborto, considerar disparatado el movimiento animalista y otorgar cualquier derecho a los animales, y consideró además a las personas en pro de la memoria histórica y de la recuperación de los cadáveres de sus familaires fallecidos durante la Guerra Civil española “obsesionados por los huesos”.

Referencias bibliográficas:

  • Núñez Seixas, Xosé Manoel (2007). Conservadores y patriotas: el nacionalismo de la derecha española ante el siglo XXI. En: Carlos Taibo (Ed.). Nacionalismo español, esencias, memoria e instituciones (Madrid: Catarata): 159-192. ISBN 978-84-8319-332-7.
  • Fundación Gustavo Bueno(s. f.) Fundación Gustavo Bueno. España http://www.fgbueno.es/