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​1 de cada 5 directores generales son psicópatas


Muchas personas ya intuían que para ser un alto cargo en una organización hay que estar hecho de una madera especial, pero siempre hay investigaciones sobre el tema que pueden llegar a sorprendernos.

Hay una muy reciente, en concreto, que resulta totalmente impactante, ya que indica que entre los directores generales la proporción de psicópatas ronda el 21%, casi la misma que se puede encontrar entre los reclusos de las cárceles estadounidenses.

Una investigación sobre psicópatas a los mandos

El estudio, realizado por un equipo de investigadores liderado por el psicólogo forense de la Bond University Nathan Brooks, utilizó para su análisis un grupo de 261 altos directivos estadounidenses que trabajan a día de hoy en empresas de distintos sectores. Estos perfiles senior incluían directores generales, presidentes y consejeros delegados, lo cual permitía tener la ocasión de estudiar las características psicológicas de las personas con un alto poder de decisión en las organizaciones.

Es en este grupo de personas en el que se ha estimado que 1 de cada 5 presenta las características que definen la psicopatía, algo que resulta aún más curioso teniendo en cuenta que, cuando hablamos sobre la cantidad de psicópatas que hay en la población en general, la proporción baja hasta aproximadamente el 1%.

Cuando el éxito y el poder lo es todo

The Telegraph recoge las declaraciones de Nathan Brooks al respecto de cómo es posible que se haya detectado tal proporción de personas con rasgos psicopáticos entre los altos cargos. Según él, esto se debe a un defecto en el estilo de selección de personal: los miembros de Recursos Humanos tienden a valorar más la experiencia laboral y académica que los datos relativos a la personalidad de los candidatos, lo cual hace que psicópatas exitosos puedan acceder a cargos de alta responsabilidad manipulando, perjudicando a posibles competidores en la búsqueda de ascensos y haciendo que los acontecimientos que ocurren en la empresa jueguen a su favor.

Sin embargo, hay otra posible explicación de este hecho: que las actividades que hay que hacer cuando se ocupa un altos cargo de responsabilidad de una empresa grande encaje bien con el modo de ser de las personas con rasgos psicopáticos. En un mercado competitivo y en el que prima el interés propio, la escasa o nula capacidad de empatizar y la habilidad a la hora de manipular de los psicópatas puede ser una ventaja que ayude a acceder a buenos sueldos y a mantenerse en cargos importantes.

A fin de cuentas, los psicópatas, a diferencia de los sociópatas, son capaces de ocultar su desinterés por las normas y los sentimientos de los demás y hacer que estas características les sean útiles sin meterse en problemas, o bien directamente cumplen con las normas sociales más básicas para no entrar en conflicto con la ley y hacen su vida sin dañar a los demás en mayor medida de lo que lo hace el resto de sus conciudadanos. Esto hace posible para ellos ganarse la simpatía de los otros y construirse una imagen pública positiva.

Existen precedentes

Claro que estos resultados pueden ser puestos en duda con total legitimidad; a fin de cuentas, en psicología un solo estudio no sirve para dar con una verdad universal e incuestionable, y es necesario contrastar estas informaciones con otras investigaciones.

Sin embargo, este estudio, que será publicado próximamente en la revista European Journal of Psychology, no es el primero en sugerir que entre los colectivos que dirigen empresas medianas y grandes la cantidad relativa de psicópatas es mucho mayor de la que se encuentra repartida por la población en general. En una investigación realizada en el año 2010, por ejemplo, los resultados apuntaron a que la cantidad de psicópatas que se pueden encontrar entre cargos corporativos es del 4%, es decir, 4 veces más de lo que es normal en el total de la población.