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El impacto de la infidelidad en los vínculos de pareja


Cuando la infidelidad se hace presente en un vínculo amoroso, genera en él una crisis o conflicto con ruptura de los acuerdos pre-establecidos. Estas crisis van acompañadas de intensa ansiedad y angustias, algo que puede devastar el vínculo.

Si bien la infidelidad tiene variadas interpretaciones en cada uno de los integrantes de las parejas, sabemos que viene asociada a emociones que la acompañan, tales como indiferencias, miedos al abandono, ira, ansiedades, sensación de injusticia, angustias, desconfianza, sentimientos de soledad...

¿De qué manera continuar cuando esto se hace presente?

La infidelidad es un proceso complejo que se da dentro de una relación, de un vínculo amoroso-afectivo; es la consecuencia de una cantidad de factores que seguramente la determinan: sexuales, familiares, sociales, etc.

Cuando situaciones de infidelidad en la pareja se hacen presente, se genera la ruptura de aquello que había sido preestablecido en algún momento del vínculo; esta ruptura genera una grieta entre ambos, siendo difícil de reparar en algunos casos, generando en su continuidad desconfianza, ideas de control, culpabilidad, comparaciones y conflictos.

La infidelidad es desviar la mirada y la atención hacia otra persona o situación fuera del vínculo. Esto puede deberse a varias razones, dependiendo de cada pareja y la interpretación que se le otorgue a la misma.

El impacto de la infidelidad

Desencadenantes de infideliad

En ocasiones, las parejas van perdiendo bienestar en su rutina. La monotonía o la ausencia de sensaciones en el día a día ciertos estímulos que en un principio se encontraban presentes pueden facilitar que alguno de los integrantes, voluntaria o involuntariamente, empiece una búsqueda afuera, interpretando que esos estímulos no los puede recuperar con su pareja.

Hay pacientes que manifiestan en las terapias que el mirar hacia fuera del vínculo les ha generado nuevas sensaciones tanto físicas como emocionales, como por ejemplo, el volver a tener movimientos o sensaciones internas, sentirse atraídas/os, miradas/os, gustadas/os, escuchadas/os, etc. Esto puede deberse a las hormonas generadoras de placer que se hacen presentes en estos caso.

La infidelidad viene acompañada, en algunos casos, de indiferencia en la pareja, la sensación de no ser tenida/o en cuenta, ignorada/o. Y esto produce mucho dolor a quien la atraviesa.

Por otro lado, se ha comprobado que las personas con rasgos infieles tienen ciertas estructuras en su personalidad, siendo por lo general personas muy celosas, con rasgos de autoestima muy bajos, inseguras/os, con necesidad de ser miradas/os y gustar a otros.

¿Se puede restablecer el vínculo cuando la infidelidad lo atraviesa?

El hacer conscientes las circunstancias que llevó a uno de los integrantes a quebrar el acuerdo le otorgara la potencialidad de intentar repararlo, no se trata de justificar lo sucedido sino de reconocer que fue lo que movilizo o falto en el vínculo actual para poner la mirada y la atención en el afuera.

Ser honesta/o en aquellas cuestiones que se sienten internamente, en principio con uno mismo y luego con quien comparte la vida y el vínculo, poder poner en palabras en la pareja cuáles son las cosas que empiezan a generar malestar, habituación o falta de sensaciones, pudiendo así mismo generar nuevas propuestas en el vínculo, nuevas formas entre ambos, sosteniendo como base el cimiento afectivo.

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Entender que la vida es un constante movimiento, que vamos evolucionando y cambiando de modo permanente, avanzando en etapas evolutivas y aprendiendo de ellas, ocasiona que se incorporen nuevos aprendizajes y procesos constantes. Así, en cada etapa es probable que sean también distintas las necesidades y deseos que se atraviesan y esto no implica desamor en todos los casos.

La ausencia de discurso le afecta a quien lo padece y a la pareja, quien desconoce las nuevas necesidades que se están poniendo en juego. Esto brindará a ambos la creación de nuevos acuerdos, nuevos formatos de relación, dejando a ambos integrantes en la absoluta libertad de poder elegir quedarse o retirarse del vínculo si el acuerdo no pudiera restablecerse.

Esa honestidad, esa puesta en palabras, con la responsabilidad que el vínculo afectivo representa, es desde donde se puede elegir la permanencia o la separación. De no explicar lo que está ocurriendo, no se podrán modificar cuestiones vinculares, siendo el silencio el principal protagonista.

Cuando por algunas razones no se pueda poner en palabras aquello que se siente, tal vez sea necesario el apoyo de algún profesional para ayudar con escucha activa, neutral y objetiva a procesar lo que esté ocurriendo.

La terapia de pareja es un espacio de registro entre ambos integrantes, sintiéndose acompañados para transitar las dificultades que se presentan y que no pueden ser gestionadas dentro del vínculo.

Para recordar…

El hecho de decir aquello que se está sintiendo de modo honesto y genuino puede agradar o no a quien lo escucha, pero también le otorga la libertad de elegir permanecer o salir del vínculo si así lo desea, con responsabilidad, siendo esto lo más importante.