Tópicos Educación Aprendizaje Ética Infancia

​La educación en valores: ¿en qué consiste?


Cuando pensamos en el significado de la palabra educación, es muy probable que relacionemos esta palabra con la manera en la que las personas hacen suyas algunas normas y convenciones que mantienen unida a la sociedad, técnicas de trabajo y piezas de conocimiento sobre cómo es el mundo.

Sin embargo, hay un tipo de educación que va mucho más allá de este aprendizaje técnico: la educación en valores.

¿En qué consiste educar en valores?

El concepto de la educación en valores es muy amplio, pero en términos generales se refiere al conjunto de estrategias y de dinámicas de relaciones que tienen como objetivo formar en civismo y en modelos de convivencia basados en el respeto, la empatía y la igualdad.

Eso significa que va mucho más allá de la enseñanza de materias relacionadas con el funcionamiento de la naturaleza y de las sociedades. Si estas primeras materias nos hablan sobre el "qué" y sobre el "cómo", la educación en valores nos habla sobre el "para qué".

Como la educación en valores está relacionada con la escala ética y los valores que sirven para ordenar las prioridades, también influye sobre el modo en el que las personas se fijan objetivos que alcanzar mediante los conocimientos que aprenden en el resto de materias.

Temas tratados desde la educación en valores

Esta forma de educación tiene abiertos diversos frentes sobre los que se intentará que los estudiantes (o, más bien, aprendices) reflexionen y debatan. Estos son los principales:

Igualdad y desigualdad

La idea de que todos los seres humanos son iguales es fundamental para desarrollar sistemas morales inclusivos. Sin embargo, no siempre es fácil saber qué implicaciones prácticas tiene ese principio moral. En la educación en valores se invita a pensar acerca de lo que significa la igualdad y sobre qué tipos de comportamientos atentan contra ella.

La idea de que todos los seres humanos son iguales no solo es uno de los fundamentos de la democracia, sino que además hace posible la adecuación social y el cumplimiento de normas de convivencia.

La empatía

Aunque pueda parecerlo en un principio, educar en valores no consiste en enseñar cuáles son las leyes y las costumbres por las que se rige la sociedad: alguien con fuertes rasgos psicopáticos también sería capaz de hacer eso. Educar en valores consiste, entre otras cosas, de asumir una escala ética en la que el compromiso con la sociedad y la empatía ayudan a definir los objetivos de nuestras acciones.

El hecho de ponerse en el lugar del otro tanto cognitiva como emocionalmente mejora la capacidad para gestionar conflictos y comprender puntos de vista distintos.

Los círculos éticos

Desde la educación en valores se reflexiona también acerca de cuál es la amplitud de nuestros círculos éticos, es decir, aquellos colectivos que incluyen a individuos, grupos y elementos que deben ser protegidos especialmente.

El respeto hacia los animales también es un tema que se aborda desde aquí, y puede servir para generar reflexiones sobre los derechos de las formas de vida no humanas.

La preservación del medio ambiente

El medio ambiente no solo es un conjunto de recursos, también es nuestro hábitat, y necesita protección conjunta. Es por eso que la relación que se tiene con la naturaleza es fundamental en la educación en valores; por un lado, anima a pensar en un problema que debe ser abordado conjuntamente y que por eso depende de un compromiso cívico y conjunto, y por el otro permite desarrollar una sensibilidad hacia problemas que van mucho más allá de uno mismo e incluso más allá de las personas que uno conoce y aprecia.

La detección de las necesidades especiales

Saber detectar situaciones personales o colectivas en las que se está en desventaja es fundamental para desarrollar sensibilidad hacia cierto tipo de reivindicaciones que para nosotros no tendrían demasiada importancia al no estar directamente afectados. Es el caso de las necesidades de minorías étnicas o de homosexuales discriminados por la ley y por el trato.

¿Cómo desarrollar educación en valores?

La educación en valores no es simplemente una asignatura concreta que deba impartirse en centros educativos; debe ser transversal y afectar a la manera de hacer no solo de todo el profesorado en su conjunto, sino también al modo en el que actúa toda la institución educativa, los padres, madres y tutores y, en general, la comunidad. Al ser algo que se interioriza con la práctica, no existe una división entre lo que ocurre dentro de las aulas y lo que pasa fuera de ellas.

Algunas estrategias para educar en valores son las siguientes:

  • Rechazar formas de discriminación.
  • Potenciar formas de liderazgo no basadas en la ostentación del poder.
  • Invitar al debate filosófico sobre dilemas morales.
  • Señalar los comportamientos perjudiciales para el conjunto sin estigmatizar a las personas.
  • Enfatizar el principio de que las personas pueden cambiar.
  • Proponer ejercicios prácticos conjuntos en los que hay que tomar decisiones en tiempo real.
  • Por encima de todo, predicar con el ejemplo.

Concluyendo

La educación en valores puede parecer un concepto relativamente nuevo que solo podía ser creado en las sociedades prósperas de la actualidad, pero lo cierto es que filósofos como Sócrates ya defendían la idea de que uno de los pilares fundamentales de la educación es el objetivo de crear buenos ciudadanos.

En cierto modo, es una educación basada en la filosofía de la moral: ayuda a que reflexionemos sobre nuestras motivaciones y sobre lo apropiado de establecer metas de una u otra forma, teniendo en cuenta el impacto que tendrá eso para uno mismo, pero también para los demás.