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Tipos de taquicardia: síntomas y causas posibles


Todos hemos sentido en alguna ocasión que se nos acelera el corazón. Vemos a alguien que nos atrae, estamos nerviosos o estresados, tenemos una crisis de ansiedad, hacemos ejercicio… nuestro corazón se acelera en mayor o menor medida en todos estos casos. 

Sin embargo, en ocasiones dicha aceleración es excesiva e incluso peligrosa, excediendo los valores normales y pudiendo precisar de intervención médica. Estamos hablando de taquicardias. En este artículo veremos los principales tipos de taquicardias, sus síntomas y causas posibles.

Taquicardia: concepto y síntomas

Entendemos por taquicardia toda aquella aceleración o incremento en la frecuencia cardíaca que excede los valores considerados normales. Dicho valor suele rondar alrededor de los cien latidos por minuto en sujetos adultos. Así, sufrirían taquicardia aquellas personas que tuviesen una frecuencia cardíaca superior a las cien pulsaciones por minuto, pudiendo llegar hasta alrededor de cuatrocientas. Se trata de una arritmia o alteración de la frecuencia cardíaca, al igual que la bradicardia (si bien ésta última sería lo opuesto a la taquicardia, es decir en la bradicardia se enlentece el ritmo cardíaco mientras en la taquicardia se acelera).

El aumento exagerado de la frecuencia cardíaca hace que el corazón bombee sangre demasiado rápidamente, no pudiendo transportar el suficiente oxígeno al resto del organismo. Si bien la mayoría de las que nos ocurren no implican daños serios, pueden reducir la esperanza de vida del músculo cardíaco y pueden pronosticar e incluso provocar infartos de miocardio.

Algunos de los síntomas típicos de la taquicardia son la presencia de mareos, sensación de ahogo y debilidad (debido a la falta de suficiente oxígeno), así como dificultades respiratorias. La presencia de palpitaciones, temblores en el tórax y dolor en éste es frecuente. 

La taquicardia también puede provocar alteraciones del nivel de consciencia, incluyendo síncopes o desmayos. Sin embargo, en algunos casos las taquicardias resultan asintomáticas, cosa que conlleva el riesgo de detectarlas demasiado tarde.

Factores de riesgo y posibles causas

El corazón humano es un órgano que puede verse afectado por una gran cantidad de elementos tanto físicos como psíquicos. De este modo, la presencia de algún tipo de arritmia o alteración de la frecuencia cardíaca como la taquicardia puede tener orígenes muy diversos. Estas son las causas más frecuentes.

  • Hipertensión
  • Arteriosclerosis
  • Enfermedades coronarias
  • Enfermedades pulmonares
  • Abuso de sustancias
  • Desequilibrio electrolítico
  • Tumores
  • Infecciones
  • Esfuerzos físicos excesivos
  • Crisis de ansiedad o estrés excesivo
  • Administración de medicamentos antiarrítmicos
  • Falta de oxígeno
  • Cicatrices en el músculo cardíaco
  • Problemas con la tiroides
  • Colesterol alto
  • Diabetes (en algunos casos de hipoglucemia)

Diferentes tipos de taquicardias

Existe una amplia variedad de elementos que pueden llegar a provocar una taquicardia. Dichos elementos provocan algún tipo de alteración morfológica o de funcionamiento alguna de las partes del corazón. Así, podemos encontrar los siguientes tipos de taquicardia.

1. Taquicardia sinusal

Este tipo de taquicardia es la que suele producirse durante episodios de ansiedad, durante estados de anemia, en personas con insuficiencia cardíaca, tras la realización de ejercicio o tras consumir sustancias como el alcohol. No requiere tratamiento de por sí, aunque es necesario incidir sobre el elemento que la ha causado.

2. Taquicardias supraventriculares

Se trata de una aceleración en la frecuencia cardíaca cuyo origen puede encontrarse en alteraciones en el funcionamiento de las aurículas, las cámaras superiores del corazón. También pueden ocurrir debido a problemas en el nodo auriculoventricular, el nodo que une las aurículas y ventrículos. Hay diferentes tipos de taquicardias supraventriculares, como pueden ser los siguientes.

Taquicardia auricular

Estos tipos de taquicardia se producen en una zona concreta de las aurículas. Tienen una duración prolongada y suelen ser complicadas de eliminar. Acostumbran a derivarse de trastornos crónicos como la bronquitis, y necesitan tratarse médicamente o incluso puede requerirse cirugía para restablecer el funcionamiento normal.

Fibrilación auricular

Durante un episodio de fibrilación auricular el ritmo cardíaco empieza a acelerarse, presentándose cambios irregulares en el patrón de latido. Es frecuente en ancianos. 

Se trata del tipo de arritmia más frecuente, pudiendo o no provocar síntomas. Sin embargo, está vinculada a la aparición de trombos y de accidentes isquémicos. Se debe tratar farmacológicamente tanto para parar la arritmia como para disminuir la posibilidad de nuevos episodios y de posibles trombos.

Flutter auricular

Se trata de un tipo de taquicardia en que se produce un aumento en la frecuencia cardíaca, situándose esta alrededor de los 150 latidos por minuto de forma regular. Se causa durante el proceso de reentrada auricular, fenómeno en el que parte del corazón no se ha activado a tiempo junto al resto del órgano y actúa provocando una mayor cantidad de latidos al provocar nuevos.

Taquicardias paroxísticas supraventriculares

Este tipo de taquicardias se deben también a alteraciones en las aurículas, pero en el caso de las paroxísticas la aceleración de la frecuencia cardíaca empieza y acaba de forma busca. 

En este caso suelen causar síntomas y no pasan desapercibidas, provocando falta de aire, dolor pectoral, malestar y palpitaciones. Suelen ocurrir por el fenómeno de reentrada descrito anteriormente. Se trata la presencia de la arritmia a partir de estimulación vagal o farmacológicamente, además de requerirse de medidas preventivas para evitar futuros casos.

Dentro de este grupo también podemos encontrar la taquicardia reentrante nodal y la taquicardia con participación de la vía accesoria, siendo estos dos casos debidos a alteraciones en el nodo auriculoventricular.

3. Taquicardias ventriculares

Se deben a problemas originados en los ventrículos. Este tipo de taquicardia es considerado maligno, ya que presentan cierta peligrosidad para la vida. Son más frecuentes que las taquicardias supraventriculares en personas con cardiopatías.

Dentro de este grupo podemos encontrar varios tipos de taquicardia, entre los que se incluyen los siguientes.

Extrasístoles ventriculares

Existe un problema o alteración en un punto concreto del ventrículo. Dicha alteración hace que el latido del corazón se adelante en comparación a lo habitual, con una pequeña pausa hasta la llegada del siguiente latido normal. Pueden no dar síntomas, y si no se dan en sujetos con cardiopatías no suelen tener mal pronóstico, aunque en casos en que producen molestias pueden tratarse médicamente.

Taquicardia ventricular sostenida

Debido a problemas o a una alteración en el funcionamiento de los ventrículos, la frecuencia cardíaca asciende a niveles fuera de lo normal de forma continuada. Se trata de una de las que mayor peligro de muerte suponen. Suelen provocar pérdida de conciencia y síntomas evidentes como mareo, dolor y palpitación. 

Este tipo de taquicardia suele indicar la presencia de una cardiopatía, que debe ser investigada para evitar futuros rebrotes. Este tipo de taquicardias puede llegar a tratarse mediante desfibrilador para recuperar el ritmo normal o mediante fármacos. Puede requerir cirugía de cara a instalar desfibriladores internos para evitar arritmias posiblemente mortales.

Taquicardia ventricular no sostenida

En ocasiones ocurren episodios de taquicardia breves que terminan de forma espontánea. En el caso de la taquicardia ventricular no sostenida, se dan un conjunto de impulsos consecutivos que ceden en menos de treinta segundos. Si hay cardiopatía suele vincularse con un mal pronóstico y debe hacerse un seguimiento y tratamiento preventivo. Existe posibilidad de muerte súbita.

Fibrilación ventricular

Se trata de un tipo de taquicardia potencialmente mortal, siendo frecuente que se pierda la conciencia durante ella. Los latidos del corazón dejan de presentar un patrón fijo, no teniendo una frecuencia efectiva sino que el órgano late de forma desorganizada, con distinta intensidad y con una separación temporal variable entre latidos.

Referencias bibliográficas:

  • Goldberger, A.; Goldberger, Z. & Schvilkin, A. (2006) Clinical Electrocardiography: A Simplified Approach, 7th ed. Philadelphia: Mosby Elservier.
  • Uribe, W., Duque, M. & Medina, E. (2005). Electrocardiografía y Arritmias. Bogotá: P.L.A. Export Editores Ltda.