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Intuición experta: qué es, características, y cómo funciona


La intuición experta es un tipo de intuición basada en la experiencia y fundamentada en la práctica reiterada de unas determinadas acciones relacionadas con la profesión o modalidad de la que el sujeto es considerado un experto.

Y por medio de esta intuición el experto puede resolver con éxito y en poco tiempo una tarea a través del rápido reconocimiento del contexto en el que se va a llevar a cabo.

A lo largo de este artículo veremos qué es la intuición experta y qué impacto tiene en nuestras vidas.

Los dos sistemas de pensamiento

Antes de explicar qué es la intuición experta con mayor profundidad, conviene dar unas pinceladas sobre las dos formas en que la mente humana desarrolla pensamientos e ideas. De acuerdo con los psicólogos Amos Tversky y Daniel Kahneman, los pensamientos se crean por medio de dos sistemas cognitivos antagónicos que se exponen a continuación.

El sistema 1 es la manera de pensar rápido y de manera intuitiva. Este sistema de pensamiento sirve para procesar lo que nos rodea y para buscar protección (p. ej., al sentir miedo, escapar).

El Sistema 2 es el pensamiento lento y reflexivo. Este tipo de pensamiento es analítico, el que nos permite pensar los pros y los contras para después tomar la decisión que consideramos correcta (p. ej., oír una canción por la radio y darle vueltas a la cabeza hasta conseguir recordar el nombre de la cantante).

Ahora pasaremos a explicar con mayor detenimiento en qué consiste la intuición experta.

¿Qué es la intuición experta?

La intuición experta es la facultad para encontrar una buena solución ante una determinada situación con suma rapidez que tienen los profesionales con una amplia trayectoria. Cuando se dan estos casos la persona no ha necesitado razonar el por qué de esa solución debido a que ha resuelto numerosos problemas similares en ocasiones anteriores y, esa amplia experiencia, le permite reconocer el problema y seguidamente la solución correspondiente en cuestión de segundos.

El psicólogo Gary Klein realizó una amplia investigación sobre la intuición experta donde analizó cómo los profesionales con una larga trayectoria habían desarrollado unas capacidades intuitivas en su trabajo.

Este tipo de intuición puede ser crucial en profesiones en las que se requiere tomar decisiones sobre la marcha debido a que son requeridas de manera urgente, como es el caso de los profesionales de la salud, policías, bomberos, deportistas de élite, entre otras profesiones.

A continuación se expondrán unos ejemplos en los que se lleva a cabo la intuición experta con el objetivo de poder comprenderla con más detalle.

Ejemplos de intuición experta

Ejemplos de su aplicación en profesiones

La investigación de Klein con los jefes de bomberos es un claro ejemplo de cómo funciona la intuición experta.

Cuando un bombero se encontraba ante una situación complicada durante un incendio, se centraba únicamente en la opción más acertada que consideraba entre el amplio repertorio que había aprendido a lo largo de sus años de experiencia.

Entonces hacía previamente una simulación en imaginación sobre su plan de actuación para comprobar si podría funcionar, en cuyo caso pasaría a la acción. De lo contrario, buscaría otra opción. Todo ello pensado de cabeza sobre la marcha mientras intervenía de inmediato.

Klein expuso un caso real de un bombero que, cuando estaba tratando de apagar el fuego de una casa en llamas, intuyó rápidamente que la mejor opción que tenía en ese momento era escapar con urgencia. Poco después la casa se derrumbó. Esto es un ejemplo que explica la intuición experta como una experiencia cotidiana que se adquiere tras años de experiencia profesional.

Un psicoterapeuta con una amplia trayectoria en consulta ha tenido multitud de oportunidades para comprender las reacciones de los pacientes en función de lo que se va hablando en la terapia y, gracias a ello, puede ir desarrollando una intuición experta para encontrar las palabras y el tono adecuados a la hora de ayudar al paciente a calmarse y transmitirle que puede confiar en su ayuda, además de poder comprender el problema que le ocurre a su paciente y, en función de lo que le va preguntando, la forma en la que va a responder.

Tras haber visto algunos ejemplos de la intuición experta llevaba a la práctica, pasaremos a ver la forma de poder desarrollar las aptitudes necesarias para poder llevarla a cabo exitosamente.

¿Cómo podemos desarrollar la intuición experta?

Es importante destacar que un auténtico experto en un dominio o profesión conoce cuáles son sus limitaciones en el área en cuestión.

El hecho de que un profesional pueda desarrollar las capacidades necesarias para que su intuición experta sea efectiva desde su trayectoria, depende fundamentalmente de la inmediatez de la retroalimentación recibida sobre su intuición y también del hecho de haberla podido poner en práctica en multitud de ocasiones.

Otro aspecto relevante para desarrollar la intuición de experto, es que se haga con patrones repetitivos contextualmente, de manera que posibilite realizar predicciones acerca de lo que puede desencadenarse tras una determinada intuición.

Además, para tener esa intuición experta no es suficiente con dominar una única aptitud relacionada con la profesión desempeñada, sino que se necesita manejar solventemente varias aptitudes.

El ajedrez es un buen ejemplo para explicar cómo poder adquirir la intuición experta. Un maestro del ajedrez es capaz de entender de manera instantánea la posición en la que se encuentra una determinada figura e inmediatamente encontrar una solución para resolver con éxito la jugada.

Según algunas investigaciones realizadas con maestros ajedrecistas, se ha podido demostrar que son necesarias como mínimo 10.000 horas de práctica para poder alcanzar un buen nivel en el ajedrez o, lo que es lo mismo, practicar 5 horas diarias durante 6 años en los que se aprende miles de jugadas.

De esta manera, según la disposición de las piezas de ajedrez sobre el tablero, puede intuir las formas en que su adversario puede atacar y así defenderse de una manera o de otra. Esta práctica de 10.000 horas para dominar el ajedrez se podría extrapolar al dominio de otras modalidades.

¿Podemos fiarnos de esta manera de solucionar problemas?

Cuando alguien confía en su intuición y creencias se respalda en la facilidad cognitiva con la que esas ideas se le vienen a la mente y el sentido de coherencia que tienen. Es decir, que no encuentra ninguna contradicción a la hora de poner en práctica esa idea y además considera que los resultados van a ser satisfactorios.

Ahora bien, aunque se den esas condiciones no hay garantía de que vayan a darse los resultados que espera tras llevar a cabo su idea.

Es por ello que nunca se debe confiar al 100% en una intuición, aunque sea nuestra. Ya que, por mucha confianza que tengamos en nuestra intuición, no hay absoluta certeza de conocer hasta qué punto es válida.

Entonces podríamos guiarnos por dos factores para valorar la probabilidad de que una intuición se haga realidad:

  • Que se produzca en un contexto regular, de manera que pueda ser predecible lo que va a acontecer a posteriori.
  • Haber practicado lo suficiente en contextos similares, pudiendo haber aprendido diversos patrones regulares y sus desenlaces.

Si se dan ambos casos hay bastante probabilidad de que nuestra intuición sea válida, como es en el caso del ajedrez, donde el contexto es regular a la par que el experto lleva a sus espaldas miles de horas de práctica entregada.

Cuando una intuición experta se da en un entorno regular y nuestro razonamiento a través del sistema 2 del pensamiento ha podido comprender y memorizar esas regularidades, es posible predecir lo que sucederá después y, de esta forma, es posible tomar una decisión urgente y con alto grado de certeza de que se llevará a cabo exitosamente.

En los casos en los que se dé todo lo anteriormente mencionado, podríamos confiar en la intuición experta.

Intentar tener una intuición de experto en situaciones que son impredecibles es una forma de autoengañarse. Ya que, en caso de que la intuición se cumpla, si no se da un patrón situacional razonablemente predecible o similar a otros ya experimentados con anterioridad, el éxito de dicha intuición sería más bien debido a la suerte. Por ello no podemos confiar en nuestra intuición si no hay una regularidad estable en el entorno en el que se desencadena.

Las intuiciones certeras son debidas a que el sistema 1 de su pensamiento ha aprendido a establecer con gran rapidez de actuación sin necesidad de que el sistema 2 haya aprendido a expresar con palabras dichas intuiciones.

Algunos modos de intuición que se pueden desarrollar rápidamente, como es el caso de la intuición que surge a raíz de una mala experiencia en el pasado (ej., sentir tensión cuando al pasar por una calle donde en el pasado se sufrió un incidente muy desagradable).

Aunque, bien es cierto, que muchas veces se puede sentir ansiedad en un determinado contexto o, cuando alguien está hablando sobre un tema concreto, sin que se reconozca de manera consciente alguna acción o situación que desencadene dicho estado de ansiedad. En el caso de que aconteciera seguidamente una experiencia desagradable, retrospectivamente hablamos de ese estado de ansiedad que precede al suceso desagradable como una intuición.

En el caso del bombero anteriormente mencionado, tuvo aquella intuición de salir del lugar del incendio para escapar de un peligro de derrumbe y, esto fue propiciado en parte porque había estado durante muchas ocasiones reflexionando sobre muchos tipos de incendios y sobre todo lo que podía llegar a suceder sin que aún no le hubiera llegado a ocurrir en la vida real.

Hay otro hecho real de un joven oficial del ejército que no tenía experiencia en combate al que le habían encomendado una misión de exploración en un territorio desconocido cuando, en el momento de pasar por un estrecho barranco, comenzó a sentir tensión debido a que durante sus años de formación había aprendido a detectar que, lugares como ese, eran propicios para recibir una emboscada.

Se suele aprender rápidamente a través de las emociones que despiertan determinados contextos; pero desarrollar una intuición experta requiere muchos años y horas de práctica, debido a que ser un experto en un ámbito o profesión no requiere dominar solamente una aptitud, sino que es necesario manejar con solvencia una gran diversidad de actitudes interrelacionadas.