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¿Cómo funciona y limita nuestras relaciones la dependencia emocional?


La dependencia emocional comporta una necesidad excesiva de mantener una relación a cualquier coste.

Este pensamiento y modo de actuar, lejos de beneficiar a la relación, la perjudica, afectando también al estado del individuo dependiente, ya que es habitual que facilite la aparición de síntomas de estrés, depresión y ansiedad.

En este artículo veremos cómo funciona y se perpetúa la dependencia emocional y cómo limita las releaciones.

¿Qué entendemos por dependencia emocional?

La dependencia emocional es un patrón de comportamiento que afecta tanto a la parte cognitiva, afectiva y conductual del individuo. Las personas que la sufren son individuos a los que les cuesta tomar sus propias decisiones y asumir responsabilidades, y muestran un miedo irracional a que les deje su pareja (o la persona hacia la que han desarrollado esa coneción emocional), hecho que comportará que no actúen o digan lo que opinan por miedo a que la otra persona le siente mal. También son personas que temen quedarse solas, ya que creen que ellos mismos no se sabrán cuidarse.

De este modo, es habitual que las personas dependientes muestren una baja autoestima, que dependerá de la otra persona y no de cómo se vea uno mismo, inseguridad para actuar en muchos ámbitos de su vida, miedos irracionales vinculados la mayoría con temor a ser dejado o quedarse solo, necesidad de agradar, desconfianza y sentimiento de vacío que intentan llenar teniendo pareja .

La dependencia emocional es un rasgo característico que aparece en distintos trastornos psicológicos. Este patrón es típico observarlo por ejemplo en trastornos de personalidad, en concreto en el trastorno de personalidad límite, donde el individuo siente un temor irracional a ser abandonado, aunque el trastorno más característico que presenta este modo de comportamiento es el trastorno de personalidad dependiente, como su propio nombre indica, muestran todos los atributos antes mencionados, como miedo no real a ser abandonado, a quedarse solo, a no saber cuidar de uno mismo o no poder tomar sus propias decisiones.

¿Cómo funcionan las relaciones de dependencia emocional?

Así pues, la forma de ser de las personas dependientes afectará al tipo de relación que mantengan, entrando así en un bucle donde este tipo de personas buscan un tipo concreto de relación la cual acaba reforzando la manera de ser del individuo dependiente. Es decir, sus pensamientos se confirmen y se siga actuando con la misma conducta y presentando las mismas emociones.

De esta forma, tienden a ser personas que idealizan las relaciones, que las conciben como relaciones románticas, donde debes sufrir por amor, para demostrar que quieres a la otra persona. Dentro de la pareja cada uno asumirá un papel, siendo uno el dominante y el otro, la persona dependiente, será el sumiso, estos roles comportan comportamientos peculiares en cada uno, en el caso del sumiso actuará según agrade a su pareja o esperará que la pareja le guíe en sus decisiones o comportamientos, como hemos visto rasgo característico de los dependientes.

También son habituales los celos, como hemos dicho es habitual que este tipo de personas muestren inseguridades en distintos ámbitos de su vida, sobre todo en las relaciones de pareja, esta característica sumada al excesivo miedo que tienen de ser dejados hace que aparezca en ellos pensamientos no fundamentados de que le están engañando y su pareja se irá con otro, llegando a ser estas ideas obsesivas y repetitivas. Del mismo modo, se comportan de manera controladora, preguntando constantemente qué hace la otra persona o vigilando dónde y con quién está su pareja.

Relacionada con los celos está la tendencia al pensamiento constante de que "me va a dejar" y la creencia que el amor comporta sufrimiento, suelen adoptar también una conducta victimista, creerán y alegarán que son insuficientes, muestran baja autoestima, y que por esta razón no reciben lo esperado o requerido por parte del otro. Es habitual el uso de frases como "No soy lo suficientemente importante para ti, ya que si lo fuera harías/ no harías".

Funcionamiento de la dependencia emocional

El temor a perder la pareja también comporta dificultades o miedo a comunicar lo que siente o piensa, es habitual que no exprese lo que realmente quiere, siempre vigilante de cómo le puede sentar a la otra persona, perdiendo de este modo la espontaneidad de actuación. Vinculado a este problema o falta de comunicación aparece una dificultad para afrontar o resolver problemas, al no transmitir como realmente nos sentimos, no decir lo que queremos decir por miedo a que la relación termine, no permite resolver los conflictos, hecho que acabará repercutiendo a la pareja.

Como ya hemos visto, es común que los estos individuos relacionen el amor con sufrimientos, es decir, creen que para demostrar cariño o para estar en pareja tienes que sufrir y sacrificarte continuamente. Entenderán que querer a una persona comporta pasarlo mal y sufrir preocupación constante, siendo esta la verdadera sensación de estar enamorado. Pero lejos de la realidad, solo conseguirán desarrollar una relación tóxica donde ninguno de los dos conseguirá ser feliz de verdad.

¿Cómo limita las relaciones este fenómeno?

Dada la intensidad o vínculo tan estrecho que crean con su pareja, son relaciones muy herméticas, que tienden a aislarse de las demás personas, tanto familiares como amigos, su vida pasa a ser y a depender en su totalidad a la vida en pareja y a estar solo con él, hecho que como es de esperar comporte una pérdida o dificultad de formar nuevas relaciones. Así pues, desaparecen del ámbito social, dejan de socializar, centrándose exclusivamente en la pareja.

Así pues, vinculado con la concepción de amor romántico, creerán también en la necesidad de encontrar su media naranja, es decir, se sienten incompletos si no están con alguien, mostrando del mismo modo un pensamiento posesivo, donde cada miembro de la pareja pertenece al otro, dedicándose como ya hicimos mención, exclusivamente al otro, priorizándole ante todo y comportando así un aislamiento del resto de personas.

Otro aspecto muy característico es la pérdida de la propia individualidad, de tú como individuo independiente y separado de los demás. El miedo al abandono, la necesidad de que escojan y tomen las decisiones por uno, el aislamiento, centrándose solo en la pareja y olvidando u obviando sus propios pensamientos, gustos, preferencias… comporta una pérdida de la propia identidad, se centran, preocupan y actúan exclusivamente para el otro dejando incluso de mirar por uno mismo, colocándose siempre en segundo lugar y quedando anulado como persona autosuficiente y autónoma.

Por las razones ya dadas, será impensable que ellos dejen a alguien, ya que su vida depende completamente de ese individuo y no conciben una vida separada de ellos. Priorizan ante cualquier aspecto la pareja y, por tanto, pese a no estar cien por cien bien o feliz, no decidirán nunca cortar la relación.

De este modo, todas estas actitudes, actuaciones o manera de entender las relaciones serán contraproducentes para que la relación sea beneficiosa. El elevado grado de dependencia que presenta respecto a su pareja puede producir el efecto contrario, haciendo que la otra persona se aleje por la permanente e intensa demanda que se hace de ella. Además, los continuos reproches y necesidad de atención exclusiva que pida la persona dependiente puede acabar desarrollando conflictos y problemas que conlleva que el otro miembro de la pareja decida romper.

Asimismo, el individuo con dependencia emocional tampoco será feliz ni se sentirá agusto, presentando desajustes afectivos y elevado desgaste de energía dirigida exclusivamente a la pareja, que se relaciona con síntomas de estrés, de ansiedad y de depresión que pueden acabar derivando en trastorno.

En casos extremos, dadas las características de la persona dependiente, la tendencia a buscar un tipo de pareja con unos rasgos de dominio, que la controle y decida por ella y el tipo de relación donde el sufrimiento y sacrificio es lo normal y habitual, puede acabar derivando en una situación de maltrato, donde el individuo dependiente pese a ser consciente y darse cuenta de ello no reaccione ni sea capaz de terminar con la relación.