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Los 10 mandamientos de un matrimonio feliz (según estudios científicos)


Si buscas tener un matrimonio basado en el amor sincero, la confianza y el respeto considera estos 10 mandamientos de un matrimonio feliz.

10 claves para disfrutar de un matrimonio feliz

Ten en cuenta estas máximas y pautas para construir un matrimonio plena y emocionalmente viable.

1. Amor propio

Es imposible amar a otra persona sin amarse primero a sí mismo. Cuando una persona no se ama lo suficiente, no cuida de sí misma, ni física, ni mental ni espiritualmente.

Tampoco cuida de la otra persona, solo busca gratificación propia e inmediata, no tiene estabilidad emocional. Tiende a sentirse inferior, a causa de eso vienen los celos enfermizos, la desconfianza, las suposiciones, las peleas, la codependencia emocional, incomprensión y por último el fin del matrimonio.

Por otro lado, estas personas pueden ser altamente manipuladoras o resultan fáciles de manipular, lo que no es ético ni digno. Quien no tiene amor no es nada.

Matrimonio feliz

2. Amor y respeto sólo puedes dar lo que tienes

Sólo puedes recibir lo que das. Si te amas y te respetas a ti mismo, también amarás y respetarás a tu pareja. Cuando amas de verdad solo buscas el bien para tu pareja porque al hacerle daño te estás haciendo daño a ti mismo, eso representa dolor. Has de enamorar, edificar y felicitar a tu pareja diariamente.

3. Confianza

Es la esperanza firme, la certeza y fe en la otra persona. Sin esta, ni siquiera la amistad es posible. Para confiar en otra persona es imprescindible confiar en uno mismo; imagina cómo te sientes cuando conoces a alguien seguro de sí mismo... ¿Te inspira confianza, verdad?

La confianza se crea, se transmite y se siente. Has de crear confianza desde el primer momento, mantenerla y aumentarla.

Da más de lo que se espera de ti. Si tu pareja confía en ti y tú en ella es más probable que su matrimonio sea duradero.

4. Comunicación asertiva y empática

Es fundamental expresar tus emociones libre y voluntariamente sin restricciones ni miedos de que la otra persona se vaya a enojar o sentirse mal. Has de buscar que te comprenda y comprender también de manera genuina lo que tu pareja siente.

  • No juzgar
  • No criticar
  • No enojarse
  • No inferir o suponer sin fundamento

La mayor parte del tiempo, el ser humano se la pasa haciendo juicios de valor, basándose en experiencias previas, generalizando o dando por hecho situaciones actuales sin tener evidencia. Esto crea discordia: como ya lo das por hecho no empatizas, no preguntas y lo asumes como realidad. Pero no es la realidad, es tu realidad basada en suposiciones que crea tu mente. En este punto has de empatizar y preguntar, utilizando un tono de voz adecuado, que comunique que en realidad te importa aquello de lo que hablas y quieres saber más.

5. Apertura mental y aceptación incondicional

Hay que mantener una actitud abierta y receptiva a considerar nuevas ideas y opiniones, conocimientos y comportamientos.

Ello también se fundamenta en el perdón, porque solo el perdón trae paz. El perdonar no solo significa hacer el bien a la otra persona; es también hacerse el bien sí mismo/a, y estar bien no tiene precio.

6. Innovación y sexualidad

Lo que no crece muere, porque lo rutinario es aburrido; dominar el arte de la innovación es igual a progreso, y el progreso es felicidad en todos los ámbitos de la vida, también en el matrimonio.

7. Conquista

Hay que crear momentos únicos e inolvidables; tener proyectos y metas juntos hace que las parejas refuercen el vínculo afectivo y de logro, que se mantengan unidas con la visión de crecer personal, espiritual y financieramente.

8. Finanzas claras

Es importante presupuestar cuánto ganan juntos, cuánto gastan y en qué, cuánto ahorran y cuánto invierten.

9. Renuncia

Nadie es dueño de nadie; “te amo, pero no te necesito” es el hecho de sentirse libre estando comprometido.

10. Relación armoniosa con la familia de tu cónyuge

No es sano que la pareja recién casada viva en casa de los padres, con hermanos, amigos o miembros de la familia, esto solo crea conflictos de poder y resentimientos. Los recién casados necesitan su propio espacio para desarrollarse, amarse y crear una nueva conciencia del ser.