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¿Por qué tengo que ir al psicólogo si soy infiel?


Muchas veces se da por sentado que la infidelidad es un “error”; como si se tratase del fruto de una mala decisión, algo que ocurre tras un cálculo desacertado de las ventajas e inconvenientes de romper el compromiso. Pero lo cierto es que tanto las causas como las consecuencias del hecho de ser infiel van más allá de lo intelectual; tiene que ver con nuestra manera de experimentar las emociones.

Por eso, en este artículo veremos cuáles son los beneficios de acudir a psicoterapia tras haber generado una crisis de pareja por infidelidad.

¿Cuándo es la infidelidad un motivo por el que acudir a psicoterapia?

No en todos los casos es necesario asistir a psicoterapia tras haber cometido una infidelidad; por ejemplo, si esta se da puntualmente en el marco de una relación tóxica de pareja en la que hace mucho que la confianza está rota por ambas partes, esta clase de comportamientos puede ser simplemente una forma de ponerle fin, y en estos casos, si no sentimos secuelas psicológicas, es posible pasar página directamente. Pero en muchos otros casos, sí es recomendable contar con apoyo psicológico.

Estos son los principales focos de intervención de la terapia psicológica aplicada a personas que han cometido una infidelidad.

1. Si buscáis darle una resolución a la crisis de pareja

Evidentemente, si la infidelidad es conocida por ambos miembros de la pareja y han decidido darle otra oportunidad a la relación, la terapia de pareja es el contexto ideal en el que reconstruir ese vínculo.

Terapia de pareja para la infidelidad

Con la ayuda del psicólogo es posible hablar de este problema de manera constructiva, sin caer en un bucle de discusiones que no aportan nada y se basan en reproches, y reparar la confianza dañada por la infidelidad.

2. Para abordar los problemas de impulsividad

A veces, la infidelidad se explica principalmente por un problema de exceso de impulsividad, de dificultades para gestionar los impulsos pensando en el medio y largo plazo (lo cual incluye los compromisos con terceras personas), con o sin consumo de drogas implicado. En ambos casos es importante acudir a psicoterapia para aprender técnicas de gestión de las emociones y del estrés.

Por otro lado, si la impulsividad está vinculada a rasgos de carácter antisocial, es aún más importante pasar por un tratamiento psicológico para aprender a “conectar” con la sociedad y las dinámicas de colaboración y confianza mutua.

3. Como una manera de potenciar el autoconocimiento

A pesar de que culturalmente tendemos a asociar la infidelidad con conceptos como “libertinaje”, lo cierto es que en muchas ocasiones no es más que el reflejo de un malestar profundo que no tiene nada que ver con las ganas de pasarlo bien, sino con el deseo de evadirse del vacío que la persona siente.

Por eso, la psicoterapia aporta maneras de avanzar en un proceso de autoconocimiento que ayude a entender lo que ha desencadenado la infidelidad independientemente de si la relación de pareja sigue existiendo o si se ha terminado en ruptura, dado que el malestar que es en gran parte causante de lo ocurrido muchas veces es previo a y está relativamente separado de ese noviazgo o matrimonio.

Solo de esa manera se puede abordar la tendencia a comportarse de manera errática en la vida a causa de esa falta de rumbo, tanto en la vida privada como en las relaciones, y aportar una serie de rutinas capaces de mantener a la persona conectada con aquello que realmente le gusta y le interesa.

4. Como un apoyo desde el que reconstruir la autoestima

En el sentido del apartado anterior, la infidelidad no suele ser una experiencia que simplemente aporte placer de raíz sensorial y cortoplacista; a menudo genera un gran desgaste de la autoestima, aunque sea común que la persona que ha sido infiel no se dé cuenta de eso desde un principio. Y es que aunque algunos pueden plantearse engañar a sus parejas, engañarse a uno mismo es casi imposible, y el choque entre la acción de cometer la infidelidad y los valores personales asociados a lo que se entiende por amor y vida en pareja acostumbran a hacerse notar.

Por eso, la psicoterapia propone una serie de estrategias y actividades de regeneración de la autoestima, que incluye tanto aprender a interpretar de maneras constructivas el pasado y el presente de quien acude al psicólogo, como proponerse metas y proyectos de ida interesantes e ilusionantes, capaces de servir para demostrarse a uno mismo hasta qué punto puede ser confiable y positivo para los demás.

¿Quieres disponer de apoyo psicoterapéutico?

Si estás buscando servicios de psicología en el ámbito de la terapia de pareja o en el de la psicoterapia centrada en el paciente individual, te invito a que te pongas en contacto conmigo.

Mi nombre es Javier Ares y soy psicólogo especializado en los problemas del estado de ánimo, ansiedad y crisis de pareja; atiendo a adultos y adolescentes desde los principios del modelo cognitivo-conductual combinado con técnicas de relajación y Mindfulness. Las sesiones pueden ser presenciales u online por videollamada.