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Compulsiones: definición, causas y posibles síntomas


Hay personas que, al sentirse frustradas por algún motivo, inconscientemente realizan una acción ritualizada a través de la cual intentan reducir su malestar.

Este esta clase de comportamientos reflejan un fenómeno psicológico que se conoce como compulsión.

¿Qué son las compulsiones?

La idea de lo que son las compulsiones puede ser definida de forma ligeramente distinta según dos enfoques psicológicos diferentes: el psicoanálisis nacido con Sigmund Freud y la psicología cognitivo-conductual.

Las compulsiones según el psicoanálisis

El concepto de compulsión se utilizaba mucho en el ámbito del psicoanálisis, y desde este enfoque se entendía que su significado era el de un comportamiento repetitivo que se utiliza para dar salida a la frustración de no poder satisfacer deseos que nacen en la parte más inconsiente y pasional de la mente.

De este modo, las compulsiones serín formas de compensar la imposibilidad de dar respuesta a un deseo de tipo emocional a la vez que se mantiene a la consciencia distraída y alejada de la verdadera fuente de la frustración. De este modo, para el enfoque psicoanalítico la compulsión es una manera de enmascarar una necesidad cuya idea se intenta reprimir para que no pase a la parte consciente de la psique.

Pero este engaño no se corresponde con la realidad, y de hecho no es eficaz para terminar definitivamente con la necesidad, ya que es un arreglo superficial y momentáneo; es por eso que ese deseo prohibido sigue latente en lo inconsciente, y hace que las compulsiones tengan que repetirse todo el rato.

Las compulsiones según el paradigma cognitivo-conductual

Según esta corriente de la psicología, no hay una entidad consciente que trata de suprimir contenidos almacenados en otra entidad inconsciente, así que la definición de compulsión renuncia a estos conceptos. Así pues, desde este punto de vista una compulsión es un comportamiento (como estirarse el pelo o lavarse las manos) o un acto mental (como repetir mentalmente una palabra) que se transforma en un ritual repetitivo sin que tenga por qué conducir a una finalidad clara de la que la persona tenga conciencia.

Con el paso del tiempo, las compulsiones pueden llegar a repetirse con tanta frecuencia que llegan a dañar significativamente la calidad de vida de la persona al no permitirle realizar planes y tareas normales en su día a día.

Causas

Como hemos visto, la definición de lo que es una compulsión cambia significativamente dependiendo de a qué corriente prestemos atención. Desde la psicología actual, sin embargo, se considera que el concepto psicoanalítico de compulsión no es útil, ya que no permite someter a experimentación hipótesis; es por eso que la segunda es la dominante.

Según el concepto de compulsión utilizado por la corriente cognitivo-conductual, la causa de este fenómeno se debe a una asociación desadaptativa. Es decir, que las compulsiones son fruto de un aprendizaje que trata de dar respuesta a una sensación de malestar que se produce con asiduidad y que resulta igual de malo o peor que aquello que quiere combatir, ya que se repite todo el rato y hace que la persona o se sienta bien si no realiza una serie de pasos muy determinados y rígidos.

El papel de las obsesiones

Se considera que ese estímulo desagradable que hace que la persona realice compulsiones repetidamente es algo que se llama obsesión. Una obsesión es una idea o una imagen mental (es decir, una idea que en vez de poder comunicarse con palabras es más bien visual) que resulta insoportable o demasiado intrusiva.

Por ejemplo, es posible que se piense con mucha frecuencia en una escena que produce mucha vergüenza, o que se piense en una fotografía que resulta repugnante.

Estas obsesiones aparecen sin previo aviso y sin que la persona lo quiera, y generan malestar. La compulsión es la estrategia improvisada que se realiza para tratar de reducir el malestar. Lamentablemente, con el tiempo la compulsión llega a ser tan incontrolable e impredecible como la obsesión, porque a medida que se ha ido repitiendo ha quedado totalmente asociada a ella. Este mecanismo es el fundamento del Trastorno Obsesivo-Compulsivo.

Síntomas en casos de compulsión

Estos son algunos de los síntomas más frecuentes relacionados con las compulsiones y con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Hay que tener en cuenta que si no hay sensación de incapacidad para controlar estas acciones y si no se percibe un empeoramiento de la calidad de vida debido a ellos, es precipitado considerar que se presentan compulsiones. En cualquier caso, el diagnóstico debe ser realizado por psicólogos clínicos o por otros profesionales especializados en tal clase de prácticas dentro del sistema sanitario.

  • Ritual frecuente de lavarse las manos
  • Necesidad de tener cierta zona de la casa muy bien ordenada, con objetos perfectamente alineados, organizaciones simétricas, etc.
  • Ritual frecuente de lavar un objeto siguiendo siempre los mismos pasos en el mismo orden
  • Necesidad de comprobar varias veces si se ha cerrado con llave una puerta
  • Necesidad de comprobar muchas veces si se ha cerrado la llave del gas