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¿Cómo podemos saber cuándo una relación de pareja es sana?


Las relaciones de pareja pueden vivir muchos altibajos, pero eso no necesariamente nos indica si va bien o no. Cada relación es única y las herramientas de las que disponen para hacer frente a los problemas pueden ser muy variadas.

No obstante, hay ciertos comportamientos y actitudes que pueden indicarnos si una relación va por el buen camino. Estas señales de que una relación de pareja va bien son a veces sutiles, mientras que otras son muy evidentes como por ejemplo que haya respeto o que ambos se lleven bien con la familia del otro.

A continuación vamos a descubrir varias de estas señales, entendiendo cuál es su importancia con respecto a lo sana que es la relación.

Las 15 señales de que una relación de pareja va bien

Cada pareja es diferente y única, al igual que lo son las personas que las conforman, por tanto, intervendrán múltiples variables, individuales, sociales, culturales, familiares, etc., que influirán en las dinámicas que se establezcan en la relación, en cómo nos relacionamos con el otro.

Sin embargo, podemos afirmar que hay una serie de señales universales que nos indican si la relación va por buen camino o, por el contrario, tiene algún problema que debería superar si pretende continuar a largo plazo.

Naturalmente cada pareja pasa por etapas, pero hay ciertos comportamientos y actitudes dentro de ellas que pueden indicarnos cómo de sana es la relación. A continuación vamos a conocer en detalle cuáles son las 15 señales de que nuestra relación de pareja va bien.

1. Se practica el respeto mutuo

Toda relación amorosa sana se basa en el respeto mutuo. Si en la relación de pareja aparecen comportamientos de burlas, comentarios peyorativos, manipulación, control del espacio y de la privacidad, nos indicará que la relación de pareja no está en equilibrio. En casos extremos en los que no hay ningún tipo de respeto encontraríamos situaciones de maltrato físico y psicológico.

Relaciones tóxicas largas

2. Hay escucha activa

Un aspecto fundamental en toda relación de pareja es que haya buena comunicación, y esta se evidencia en forma de una fructífera retroalimentación. Es decir, nuestra pareja nos responde a lo que le decimos en forma de gestos de apoyo y comprensión, además de contestar a lo que le preguntamos y muestra reacciones emocionales acordes a lo que le estamos diciendo.

Un ejemplo de no estar en escucha activa, en sintonía, sería sí nuestra pareja a menudo empieza a mirar el móvil cuando queremos compartir vivencias o tener una conversación con ella, ya que esto irá aumentando la desconexión entre ambos.

3. Se da una fuerte complicidad

La complicidad es una de las mejores señales de que una relación de pareja va bien. En las buenas relaciones el punto de conocimiento el uno sobre el otro llega a ser tan grande que basta con una mirada cómplice para saber qué es lo que siente u opina nuestra pareja sobre un determinado tema o situación.

Pero esto no ocurre por adivinación, lectura de pensamiento o por arte de magia, sino porque se han permitido ambos, a lo largo de su relación, saber y conocer cómo se siente la pareja, en qué está pensando, qué le preocupa y que le alegra. Porque la complicidad implica un sentimiento de solidaridad, lealtad y confianza absoluta con la persona a la que amamos.

4. La felicidad del otro se vive como propia

La felicidad de la otra persona nos trae gozo, alegría y placer. Sin olvidarnos de nosotros mismos, disfrutamos y deseamos que nuestra pareja sea feliz, ya que es de vital importancia tanto el bienestar propio como el del otro. Siempre y cuando esa felicidad y bienestar no sea a costa de nuestro estado de salud o felicidad, será indicativo de que la relación va viento en popa, porque no hay que olvidar que una pareja es un equipo y ambos tienen que sentirse y estar en equilibrio.

5. Se aplica la ley de transparencia

Hay transparencia en la relación, es decir, la honestidad define a la pareja, al punto de que ambos confían el uno en el otro y esto se evidencia en las decisiones que se toman. Se es sincero con el otro en lo que se dice y se hace.

6. Lo propio se comparte

El concepto de lo mío y de lo tuyo se desvanece en una relación amorosa sana. No es que se renuncie a la propiedad privada, sino que se respeta las cosas de cada uno pero eso no es impedimento para que se puedan compartir.

No hay recelos ni miedo a que uno pueda romper o hacer un mal uso de las cosas del otro, y si sucediera por accidente tampoco pasaría nada porque se sabe que no han habido malas intenciones.

7. No hay secretos

En las relaciones sanas y basadas en la confianza no existen los secretos. Ambos miembros de la pareja conocen los momentos bajos del otro y sus vulnerabilidades. No está presente la recriminación si no el apoyo y el respeto hacia los tiempos que necesita la pareja para poder compartir los momentos o las situaciones difíciles que tenga o haya vivido.

8. Se cultivan los intereses compartidos

Las buenas parejas hacen lo posible para que aquellos intereses que los unen se fortalezcan. Es por ello que una señal de buena relación es que se dedique tiempo a los temas que los unen, como pueden ser un deporte, ir al cine, escuchar música, viajar…

Sea lo que sea que disfrutan ambos miembros, trabajarlo juntos y fortalecerlo demuestra un interés no solo en mantener vivo lo que los unió, sino en pasar también tiempo significativo juntos.

9. Se piensa a largo plazo

Es evidente que una buena relación de pareja tiene planes de futuro. Proyectarse a largo plazo es muestra de que esa relación tiene asentadas sus esperanzas en continuar la relación planeando una vida juntos.

En las parejas en sintonía hay entusiasmo por establecer, crear proyectos juntos, y no se asustan ni evaden los temas que tienen que ver con qué cauce va a seguir la relación en un futuro lejano.

10. Ver la familia de la pareja como a la propia

Las parejas sanas intentan considerar la familia de su pareja como si fuera la suya propia. Existe respeto hacia los padres y hermanos ajenos, y se pretende establecer un vínculo con ellos de unidad, aceptación, sintonía y tolerancia.

En las parejas en las que hay tensiones con la familia política, si bien esto no es indicativo de que esta relación sea tóxica, pero sí se observa que estos desencuentros generan conflictos y desconexiones dentro de la relación.

11. Se está en las buenas y en las no tan buenas

Las parejas que van por buen camino no únicamente están juntas en las buenas situaciones, sino también en los malos momentos. La relación va bien si no se abandona al otro cuando se siente mal o tiene algún problema grave.

De hecho, una señal de que la relación es prometedora es que tanto en las duras como en las maduras se da apoyo al otro.

12. Se aceptan los puntos de vistas diferentes

Por muy pareja que se sea, es inevitable que cada uno tenga su propio punto de vista y haya puntos en los que se disiente. Eso no es nada malo, de hecho, es síntoma de que la relación es saludable pues pese a que se sigue saliendo con alguien no se ha perdido la individualidad.

Ahora, es saludable también respetar los puntos de vista del otro, tratándolos con delicadeza sin recurrir al ataque personal ni menoscabar la opinión del otro. Hay respeto mutuo, aceptando que no se puede coincidir en absolutamente todo.

13. Uno se alegra de los éxitos del otro

Los logros de la otra persona son vividos y celebrados como propios. No existen éxitos personales, sino que ahora es de ambos y la alegría inunda a los dos amantes de forma igualmente intensa cuando uno de ellos consigue algo que tanto había ansiado.

14. Las decisiones se conversan antes de ser tomadas

La pareja es concebida como un entorno de diálogo, en el que uno no puede hacer lo que quiera a costa del otro o sin consultarlo.

Naturalmente, hay pequeños aspectos de la relación que no hace falta que la otra persona esté pendiente, pero otros sí que deben ser discutidos antes de tomarse una decisión. Una señal de que la relación no va bien es cuando uno toma decisiones sin consultar al otro, imponiéndosela y esperando que el otro acabe aceptando porque ya se ha decidido así y no hay más que hablar.

15. Se reconocen los errores propios

Se desea y se ve como un ideal que dentro la relación no haya discusiones, pero sería vivir una utopía porque los conflictos en las relaciones son inevitables. Ambos miembros de la pareja son diferentes, cometen errores y a veces también discuten, pero es totalmente normal disentir en un aspecto y que este acabe en una discusión.

Naturalmente, esto no es una buena señal de que la relación va bien, sino lo que viene después. Si tras discutir el miembro de la pareja que ha cometido el error (o los dos) lo reconocen, estamos ante una muestra de que la relación es madura y saludable.

Tratar de llegar a un acuerdo después del conflicto es también señal de que se preocupan el uno por el otro, que no quieren que haya ganadores y perdedores en esta discusión, sino que ambos estén cómodos y lleguen a una nueva situación en la que hay concesiones y esfuerzos a partes iguales.