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80 Proverbios Sabios para aprender sobre la vida


Alrededor de todo el mundo los proverbios han constituido un aspecto fundamental de cada cultura. Con ellos se transmite una reflexión o una lección de vida, con la intención de que las juventudes sean cuidadosas con su pensamiento y comportamiento.

Si nos pusieramos a hacer una lista extensa con todos los proverbios habidos y por haber, no acabaríamos. Los hay de todo: amor, sabiduría, respeto a la familia, valoración de la vejez… Todos ellos enriquecedores para nuestras vidas.

A continuación descubriremos 80 proverbios sabios comentados de todo el mundo, cuyas reflexiones no nos van a dejar indiferentes.

Los 80 mejores Proverbios Sabios para reflexionar y aprender

A continuación vamos a descubrir ni más ni menos que 80 proverbios sabios, de todo el mundo y cargados de significado. Todos ellos tocan temas tan diversos como la sabiduría, el amor, las raíces de cada uno...

1. Todos se quejan de falta de dinero, pero de falta de inteligencia, nadie

Este proverbio nos hace una crítica muy fuerte a cómo las personas, tradicionalmente, se han interesado más en la riqueza económica que no en la intelectual. Quien es rico pero no sabe gestionar bien su patrimonio es, desde luego, mucho más pobre que el inteligente que, con muy poca cosa, sabe lo que hacer con ello.

2. Quien no tiene hijos, los educa mejor.

Los padres con amor y conocimiento tratan de educar a sus hijos de la mejor forma pero, en muchas ocasiones, esto cuesta. La situación les desborda y no pueden aplicar la mejor enseñanza a sus hijos porque están muy quemados. En cambio, desde fuera y estando calmada, una persona sin hijos puede saber qué hacer ante una rabieta o enfado de los niños, puesto que podrá pensar de forma más fría, lógica y racional.

3. Mejor morirse de risa que de miedo.

Es mucho más preferible fallecer estando rodeado de felicidad y acompañado por buenas personas antes que morir de miedo y sufrimiento.

4. La experiencia es el nombre que la gente le pone a sus errores.

Nadie nace sabiendo todo. Es necesario que, para ser sabias personas, nos atrevamos a explorar. El ensayo y error es la técnica de aprendizaje más clásica en los seres humanos (y en los no tan humanos también). Solo atreviéndonos a cometer errores y aprender de ellos podremos lograr una verdadera experiencia.

5. El pelo gris es señal de vejez, no de sabiduría.

Es cierto que las personas mayores han vivido mucho, pero esto no es sinónimo de que sepan más. La vejez no deja de ser la prueba de que ha pasado el tiempo, no de que hayamos aprendido más cosas. Las cosas se aprenden mediante la experiencia y adquiriendo nuevo conocimiento, algo que no vendrá hacia nosotros, sino que nosotros debemos ir a él.

6. Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte.

El camino más fácil puede ser, también, el camino más inseguro y con mayor riesgo personal. Los grandes resultados se consiguen con los grandes esfuerzos, y en muchas ocasiones los caminos más difíciles son los que mejores resultados nos ofrecen.

7. Guardar silencio es más complicado que hablar bien.

Ser respetuosos y no hablar mal de otras personas es difícil. Nos cuesta contenernos y, a veces, no podemos evitar despotricar de un ser querido, un amigo, un vecino...

Callarse es sano para nosotros y para los demás, puesto que evitamos romper relaciones pero, ¡ojo! callarse las cosas no es siempre bueno y, por eso, debemos saber escoger bien cuándo es el momento y las palabras adecuadas para dar nuestra opinión.

8. El mundo desaparecerá no porque haya demasiados humanos, sino porque hay demasiados inhumanos.

Las buenas personas intentan hacer del mundo un lugar mejor, mientras que las malas lo perjudican. El mundo se irá al garete no porque haya demasiadas personas, sino porque unas pocas no sepan compartir, gestionar bien los recursos y cada una trate de satisfacer sus egoístas necesidades.

9. Dios, ayúdame a levantarme, caerme puedo yo solo.

Nos cuesta muy poco cometer errores, pero conseguir las fuerzas para levantarnos y seguir adelante es otra cosa. La vida son altibajos y, cuando estamos en los valles las cosas las vemos como mucho más difíciles de lo que son.

10. Si la vida no cambia para bien, espera… cambiará para mal.

Si la vida no sigue un buen cauce, tarde o temprano algo saldrá mal y las cosas empeorarán. El mensaje aquí no es que no debemos hacer nada porque las cosas van a ir mal igualmente, sino que debemos tratar de impedirlo y no quedarnos sentados viendo la vida pasar.

11. Por más dulce que sea el amor, no te alimentará.

Todos queremos amar y ser amados. El amor es un sentimiento maravilloso pero que no deja de ser eso, un sentimiento. No podemos dejar que nuestro amor hacia los demás sea prioritario en nuestras vidas porque no nos va a alimentar, ni hará que consigamos un buen trabajo o que consigamos nuestros objetivos vitales. Pensar en los demás está bien, pero más importante es conseguir que nuestra vida tire hacia adelante.

12. Cuando no hay nada que hacer, se inician los proyectos más grandiosos.

No hay que desesperar nunca. Muchas grandes cosas se han conseguido cuando todas las opciones se había agotado. A veces puede surgir un milagro que resuelva todo o que nos ofrezca una nueva forma de hacer las cosas. Lo más importante es no abandonar.

13. Al elegir entre los males, el pesimista elige ambos

Muchas cosas pueden salir mal en la vida. Si siempre vemos las cosas mal, no nos vamos a conformar con uno de esos males, sino que nos podremos en el peor escenario posible y nos vamos a imaginar que todo, absolutamente todo, puede salir mal.

14. Si la caridad no costara nada, todos seríamos filántropos.

La caridad siempre cuesta algo, puesto que implica, en mayor o menor medida, un sacrificio. Ya sea dando dinero, bienes o invirtiendo tiempo, la caridad implica ofrecer algo nuestro a otras personas quienes más lo necesitan. Debido a esto, la caridad no es gratis y por esto no todo el mundo lo es. Si no costara nada todo el mundo intentaría hacer del mundo un lugar mejor.

15. Los padres les enseñan a los hijos a hablar, y los hijos les enseñan a los padres a guardar silencio.

Siempre debemos estar agradecidos a nuestros padres porque ha sido gracias a sus esfuerzos que han conseguido que nosotros tengamos lo que tenemos, tanto en lo material como en lo intelectual y personal. Nos han enseñado a hablar para que podamos expresarnos, dar nuestras opiniones y pedir. Muchos, lamentablemente, mandan a callar a sus padres porque no les interesa saber qué dicen en un acto de terrible egoísmo.

16. Desde lejos toda la gente es buena.

A medida que conocemos más de cerca a alguien vemos sus virtudes y, claro está, sus defectos.

17. Tanto un invitado como un pescado empiezan a oler mal al cabo de tres días.

Hay que saber poner límites de tiempo a nuestras visitas. Si dejamos que alguien pase demasiado tiempo con nosotros, ya sea en nuestra casa o en nuestros círculos sociales, tarde o temprano empezará a asquearnos. Poner distancia, en muchas ocasiones, es lo mejor para una amistad.

18. El conocimiento no ocupa mucho lugar.

Aprender nunca está de más. Cuanto más sepamos, mejor. Por muchos años que tengamos o muchas carreras que hayamos logrado nunca debemos dejar de aprender, sentir curiosidad hacia el mundo que nos rodea y expandir nuestro conocimiento.

19. El ser humano debe vivir, aunque sea por curiosidad.

Nuestras vidas pueden ser muy tristes o aburridas, pero no es excusa para dejar de vivirlas. Siempre pasará algo que nos despierte el interés y la motivación, algo que, quizás, sea un giro de 180º y cambie por completo nuestra vida.

20. El sordo escuchó cómo el mudo dijo que el ciego vio cómo un cojo corría más rápido que un tren.

El significado de este proverbio es claramente muy instructor. Viene a decir que no podemos fiarnos de la palabra de alguien que no sabe o no tiene habilidad de lo que está hablando.

Al igual que el sordo no puede oír o el ciego no puede ver, no podemos fiarnos de la opinión de alguien quien, sin saber ya de base, ha oído la opinión de otra persona que tampoco sabía de qué estaba hablando.

21. Dios protege a los pobres al menos de los pecados caros.

Cuanto menos se tiene, menos lujos se consumen, y entre esos lujos siempre hay algún vicio pecaminoso o algo que remueve conciencias. Dentro de lo que cabe, las personas que menos tienen pueden estar protegidas de adicciones en las que se invierte mucho dinero.

22. Si un problema puede ser resuelto con dinero, no es un problema, es un gasto.

Este proverbio se entiende muy fácil. Quien tiene dinero prácticamente tiene la vida resuelta. Todo problema que le pueda surgir lo hará desaparecer poniendo dinero, algo que no le supondrá mucho esfuerzo.

23. Dios le dio al ser humano dos oídos y una boca para que escuchara más y hablara menos.

Debemos escuchar todo lo que nos tienen que decir antes de dar nuestra opinión. No podemos opinar sin saber todos los detalles de la situación en concreto, de lo contrario, corremos el riesgo de llevarnos una falsa impresión.

24. No seas dulce, o te comerán. No seas amargo, o te escupirán.

Hay que ser amables con las personas, pero no dejar que se aprovechen de nosotros. Tampoco debemos ser desagradables con los demás, por mucho miedo que tengamos de que se puedan aprovechar de ello. Todo tiene su moderación: debemos ser amables pero saber cuándo poner límites y defendernos de la injusticia.

25. No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás y a un tonto por ningún lado.

Debemos ser cuidadosos con quienes nos acercamos. Si nos acercamos a una cabra por delante, esta nos embestirá y nos hará daño. Si nos acercamos a un caballo por detrás, este nos dará una coz y nos hará daño. Si nos acercamos a un ignorante, que no sabe lo que hace o dice, tarde o temprano recibiremos algún daño. Hay que evitar a las personas necias a toda costa.

26. Los pájaros cantan no porque tienen respuestas sino porque tienen canciones.

Los pájaros cantan no solo para llamar a su potencial pareja reproductiva, sino porque pueden disfrutar de sus bellas melodías. Lo mismo pasa con quien tiene una oportunidad o una habilidad: la usa porque puede. Si podemos tocar el piano, jugar al futbol, darle un beso a nuestra pareja o bailar lo aprovecharemos y lo haremos, así de simple.

Proverbios sabios

27. Con tiempo y paciencia, la hoja de morera se convierte en seda.

La paciencia es lo que hará que grandes proyectos puedan salir a la luz. No podemos esperar respuestas y resultados rápidos que sean de calidad. Todo lo bueno se hace esperar, empezando por lo más caótico y simple para acabar en un completo proyecto, sea el que sea.

28. Un viaje de mil millas ha de comenzar con un simple paso.

Para conseguir que un proyecto siga adelante es necesario tomar un simple paso, el primero. Para llegar al final de la meta que nos hemos planteado es fundamental haber superado el inicio del camino.

29. Rápido es despacio, pero sin pausas.

Todos queremos que las cosas buenas acaben pasando, como pueden ser nuestros más deseados proyectos, pero debe haber constancia y dedicación. No podemos hacer las cosas al final y deprisa, dado que así no vamos a tener buenos resultados. Es preferible dedicarle un poco cada día, dedicándole su tiempo y cuidado, antes que pretender conseguir inspiración divina y acabar un proyecto u objetivo de una sola vez.

30. Aquel que no viaja no conoce el valor de los hombres.

Todos nos hemos criado en una cultura que ha moldeado nuestra forma de ver al mundo y a las personas. Viajando y conociendo las visiones de otras partes del mundo nos permite conocer más a fondo como es el ser humano, sin tener el sesgo que nuestra cultura nos ha dado.

31. Mientras andas el camino de la vida, verás un gran abismo. Salta. No es tan ancho como crees.

Nuestra vida es un camino y son pocos los momentos en los que será un lecho de rosas. Tarde o temprano nos encontraremos con una dificultad que tendremos que enfrentar si queremos continuar nuestro camino. Es necesario un poco de riesgo y exploración para poder seguir adelante y conseguir aquello que nos planteemos.

32. Agua que no has de beber, déjala correr.

Aquello que no necesitamos no debemos esforzarnos en conseguirlo. Si no es algo que nos vaya a beneficiar o que pueda ayudarnos a ser más felices o mejores personas, ¿para qué luchar por ello?

33. Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.

La tristeza es una emoción muy humana, desagradable aunque necesaria. Es cierto que nos duele, pero más nos dolerá no compartir con alguien por qué nos sentimos así. Liberando esta emoción evitamos sentirnos peor después.

34. Cuando naciste, lloraste y el mundo se regocijó. Vive tu vida de modo que cuando mueras, el mundo llore y tú te regocijes.

Cuando nacemos, todos lloramos. Parece que lleguemos al mundo con miedo y tristeza. A lo largo de la vida viviremos todo tipo de vivencias, pero lo más importante es que, en su conjunto, nuestra vida haya sido feliz y plena. Si es así, al llegar al lecho de muerte veremos que hemos tenido una gran vida y que partimos siendo felices, en compañía de quienes nos han amado y que nos echarán de menos.

35. Donde el agua manda, la tierra debe obedecer.

El agua es el origen de la vida. La tierra, por muy estéril que haya sido, en el momento en que le caen unas pocas gotas puede convertirse un un verdadero vergel. Este agua representa el conocimiento de las personas mayores, que “riegan” a los más pequeños como si fueran macetas en donde van a albergar la semilla del conocimiento.

36. Nunca llovió que no se despejara.

La vida tiene momentos en los que nos sentimos tristes y desesperanzados. Puede que hayamos perdido a un ser querido o que nuestra pareja haya roto con nosotros. Son situaciones desagradables pero que forman parte de la vida y, tarde o temprano, el desánimo se pasará y vendrán tiempos felices. Después de la tormenta siempre viene la calma.

37. Al nopal lo van a ver sólo cuando tiene tunas.

Las tunas son los frutos dulces del nopal, un tipo de cactus. Los cactus pinchan, al igual que las personas tóxicas o desagradables. Cuando estas personas tienen buenas noticias o algo que ofrecer a los demás, de repente, son más populares y se convierten en el centro de atención, fama que les durará bien poco.

38. Cada uno ama al árbol que le da cobijo.

Cada uno busca la seguridad y la comprensión en la persona que crea más conveniente, sea o no verdaderamente un buen apoyo. Hay quienes lo buscan en la familia, otros en los amigos y otros en algunas malas compañías que, pese darles cobijo, también los meten en problemas.

39. Cuando el pastor regresa a casa en paz, la leche es dulce.

Cuando estamos satisfechos con lo que hemos hecho y no tenemos ningún remordimiento ni asunto pendiente, vivimos la vida con mayor felicidad y tranquilidad.

40. Incluso los monos se caen de los árboles.

Este proverbio tiene un mensaje muy importante, y es el de que incluso las personas que más saben pueden cometer errores. Errar es humano, algo que incluso los más expertos y versados en una determinada materia hacen. Nunca debemos reprocharle a alguien que se haya equivocado como si fuera un incompetente en lo que hace, puesto que un mal día lo tenemos todos.

41. No importa cuán hermoso y bien hecho esté el ataúd, no hará que las personas deseen la muerte.

Podemos haber vivido una vida llena de dones y beneficios, en la que no nos faltó ni nos arrepentimos de nada. Sin embargo, todos queremos vivir un poco más, especialmente si nuestra vida no es un continuo tormento. Por muy bonito que sea el final de nuestras vidas nunca querremos que llegue.

42. Aquel que corre buscando dinero, se aleja de la paz.

El dinero es necesario en nuestras vidas, pero tampoco debe ser lo que nos obsesione. El amor, la familia, nuestras aficiones y, en definitiva, lo que nos hace ser felices son aspectos que no debemos dejar de lado, por mucho que necesitemos el dinero. Si nos centramos única y exclusivamente en el dinero, desesperados cada vez más para conseguirlo, no lograremos tener calma ni felicidad.

43. Si levantas un extremo del garrote, también levantas el otro.

Cuanto más radicales nos volvemos con respecto a nuestras opiniones, es esperable que nuestros “adversarios” también lo hagan. Pasamos de ver el mundo en matices a verlo en blanco y negro, algo peligroso puesto que “matamos” el sano ejercicio de relativizar lo que decimos y pensamos, fundamental para relacionarse prosocialmente con los demás.

44. El pequeño pájaro no canta hasta que oye a los mayores.

Este sabio proverbio africano viene a decir que los niños aprenden de sus mayores, tanto en conocimiento como en opiniones. Un niño es como una tábula rasa: no sabe hablar, no sabe cómo va el mundo ni sabe cómo opinar. Es estando en contacto con su entorno que aprende cómo funciona lo que le rodea, además de sacar sus propias conclusiones, sesgadas por lo que sus adultos de referencia le hayan inculcado.

45. Se necesita una aldea para criar a un niño.

Este proverbio es tradicional de África, y no es de extrañar puesto que ahí la educación, sobre todo en las aldeas, es asunto de toda la comunidad. No son solos los padres quienes se encargan de sus hijos, sino que, también, los niños mayores, los vecinos, otros parientes y demás miembros de la aldea ofrecen un poco de su conocimiento para que el niño vaya adaptándose al mundo que le ha tocado vivir.

46. A nuestros hijos, deseamos legarles dos cosas: la primera es raíces, la segunda es alas.

Todos los padres quieren que sus hijos recuerden el sitio donde se criaron, que no olviden lo mucho que le deben a sus padres y otros adultos de lugar. Pero, además de esto, todos los padres quieren que sus hijos sean libres, que puedan prosperar en la vida sin necesidad de recurrir a sus padres una vez ya son adultos.

Proverbios sabios niños

47. Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.

Por muy tristes, solos y desesperanzados que estemos, teniendo buenos amigos, familiares que nos apoyen o gente a la que le importemos podremos encontrar algo de calor dentro del gélido invierno que se puede convertir una mala época. Gestos tan simples como una buena palabra, un abrazo o un gesto de empatía cualquiera pueden ayudarnos a superar la adversidad.

48. Piensa lo que quieras pensar, pero no olvides que tienes que convivir todos los días con tus propios pensamientos.

Cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero no es libre de deshacerse de sus pensamientos. No puede evitar que esas palabras, positivas o negativas, resuenen como un eco en lo más profundo de la cueva de su mente. Debemos pensar bien lo que opinamos, para relativizarlo y evitar quedar atrapados en el rencor o en los malos recuerdos.

49. Aquel que no es capaz de bailar dice que el piso es pedregoso.

Quien no sabe y no quiere intentar mejorar dirá que la situación que le ha tocado vivir es difícil. Es cierto que puede que haya cosas que no podamos controlar, pero desde luego la fuerza de voluntad, las ganas de probarlo y el interés en mejorar son aspectos que vienen de nosotros.

50. El que siembra su maíz, que se coma su pinole.

Este proverbio mexicano tiene el mismo significado que el de “cada uno cosecha lo que siembra”. Lo que decimos y hacemos tendrá unas consecuencias, positivas o negativas, pero siempre proporcionales. Por eso hay que vigilar con lo que se hace.

51. No hables demasiado, si no quieres errar.

Quien habla mucho tarde o temprano hablará de algo de lo que no tiene ni idea y, por lo tanto, cometerá errores. Por eso es mejor hablar lo justo, de aquello que sí sabemos y, así, evitar situaciones incómodas.

52. Una mosca puede perturbar a un león más de lo que el león puede perturbar a la mosca.

Incluso las personas más grandes, expertas en lo suyo o muy seguras pueden, a veces, tener dificultades o inseguridades por las más simples y pequeñas cosas.

53. Una rana en un estanque no sabe que existe el mar.

Quien nunca ha salido de su zona, sea su lugar de nacimiento o la zona de confort, no sabe lo que se pierde ahí afuera. Explorar siempre ensancha nuestros horizontes, nos ofrece nuevas experiencias y nos hará tener una vida más rica.

54. Si tu única herramienta es un martillo, todos los problemas te parecerán un clavo.

Las personas más cortas de vista verán en todas las situaciones el mismo problema y, por lo tanto, intentarán aplicar la misma solución. Tratar de tener una visión más amplia, consultando a otras personas qué es lo que harían o, en caso de que sea necesario, acudir a varios profesionales es la mejor manera de curarse de espanto.

55. La sabiduría es como un árbol de baobab: nadie puede abarcarlo individualmente.

El conocimiento es tan extenso que una sola persona no lo puede dominar. Es por esto que necesitamos la opinión de varias personas que tengan dominios de los más variopintos para poder abordar en su conjunto todo el saber habido y por haber.

56. La muerte de un anciano es como la quema de una biblioteca.

Los ancianos son sabios. No es que la edad sea sinónimo de sabiduría, pero sí de haber vivido más experiencias de las cuales, en caso de que hayan sabido cómo extraerles el jugo, habrán ganado conocimientos. Cuando fallecen, son tantos los conocimientos que se pierden que compararlo con una quema de una biblioteca se queda corto.

57. El enojo y la locura son hermanos.

El enfado es una emoción natural, sin embargo, si dejamos que nos domine habrá un momento en que perderemos el control y la cordura. No responderemos de forma adaptativa ante las adversidades de la vida, lo cual nos hará perder muchas oportunidades. Nos sentiremos muy frustrados y desdichados.

58. No sigas a una persona que está huyendo.

Si alguien tiene sus propios problemas, debemos evitar ser uno más para él. Además, para evitar acabar como él lo más importante es evitar cometer sus mismos errores.

59. Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.

Las personas merecemos el mismo respeto en tanto que somos seres humanos. Ahora, también debemos entender que cada uno es como es. La premisa fundamental de este proverbio es que debemos respetar la diversidad, sin olvidarnos de que todos merecemos los mismos derechos y cumplir con las mismas obligaciones.

60. El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.

Nadie es perfecto. Todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades. No podemos pretender rodearnos por personas perfectas, lo mejor de lo mejor, porque siempre tendrán algún defecto, además de que nosotros mismos tampoco somos un ejemplo de perfección. Lo mejor es saber valorar lo que se tiene y aceptar a nuestros seres queridos tal y como son, puesto que de sus defectos podemos aprender mucho.

Proverbios sabios

61. Para ver los errores ajenos no se necesitan gafas.

Nos cuesta ver lo bueno de los demás, pero lo malo es muy sencillo de ver. Los errores que han hecho otras personas es, en muchas ocasiones, lo primero que vemos. Lo difícil de aceptar es que esas demás personas hagan ese mismo ejercicio.

62. Antes de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu casa.

No podemos mejorar el mundo si no mejoramos nuestras propias vidas ni entorno más cercano. Hay muchas cosas que tenemos la capacidad de cambiar, pero que no lo hemos hecho todavía porque o bien no somos conscientes de ello o bien no nos hemos atrevido. Si no empezamos por aquí, muy difícilmente mejoraremos el mundo. De este proverbio podríamos extraer la idea del “actúa local, piensa global”.

63. Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.

Lo hecho está hecho, no lo podemos cambiar. El futuro todavía no ha llegado, así que, de momento, no lo podemos cambiar. Sin embargo, el presente sí que lo podemos cambiar, puesto que está ocurriendo ahora mismo. En vez de lamentarnos por el pasado o desear el futuro, lo que debemos hacer es trabajar el tiempo actual para que, así lo que tenga que venir sea mejor.

64. La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?

Las personas nos preocupamos más por nuestra imagen exterior, como la belleza o las falsas apariencias, antes que nuestra salud emocional. Este proverbio nos hace reflexionar sobre cómo deberíamos darle más importancia a nuestro bienestar psicológico antes que preocuparnos por la imagen visual que ofrecemos.

65. Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio no lo digas.

Si vamos a decir algo que sea para enriquecer la conversación. Nadie quiere escuchar una opinión que no aporta nada o que se diga algo que todos ya sabían, ¿qué necesidad hay en decirlo? En muchas ocasiones, estarse calladito es lo mejor.

66. La primera vez que me engañes, será culpa tuya; la segunda vez, la culpa será mía.

Engañar está mal, pero dejarse engañarse es peor. Las personas debemos aprender de nuestros errores, siendo el caer en el engaño uno de ellos. Repetir el mismo error una y otra vez es, indiscutiblemente, culpa nuestra, una demostración de que muy espabilados no somos.

67. Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.

Los libros son una fuente de conocimiento indiscutible. Siempre debemos leerlos y tratarlos bien. Lo que nunca se debe hacer es destruirlos, puesto que con ellos se pueden perder muy interesantes conocimientos o la visión de un gran pensador.

68. Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.

Las palabras nos dicen muchas cosas, pero los gestos que hace una persona nos puede indicar cómo se siente, si está nerviosa, triste o insegura. Si no sabemos reconocer estas microexpresiones es muy difícil que podamos comprender la profundidad de lo que nos tenga que explicar.

69. La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.

La paciencia es fundamental si queremos lograr buenos resultados en nuestra vida. Es difícil tener que esperar pero, una vez lo hemos conseguido, los resultados sientan verdaderamente bien.

70. Si te caes siete veces, levántate ocho.

Nunca debemos rendirnos. Por muchas veces que nos haya salido algo mal, deberemos repetirlo tantas veces como sea necesario hasta que nos salga bien. El fracasado no es quien ha perdido, sino quien ni lo ha intentado.

71. Caer está permitido, levantarse es una obligación.

Muy en la línea del proverbio anterior, solo que esta vez con un tono más imperativo. Viene a decir que tropezarnos, fallar en la vida o errar es algo natural e inevitable. Es normal que no lo hagamos siempre perfecto, queramos o no. Lo que sí que podemos controlar es el volverlo a intentar. No podremos prosperar si lo dejamos ahí.

72. Estaba furioso de no tener zapatos; entonces encontré a un hombre que no tenía píes, y me sentí contento de mi mismo.

Todos deseamos muchas cosas en nuestra vida, y nos comparamos con quienes tienen más. Sin embargo, ¿qué pasa con quienes tienen menos? Saber valorar lo que se tiene es un aspecto fundamental para lograr la verdadera felicidad.

73. Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.

La felicidad, el enfado y la tristeza junto con otras emociones forman parte de nuestras vidas. Las emociones son adaptativas, pero hay que saber controlarlas y evitar que nos hagan cometer graves errores. Las emociones nos pueden cegar y hacernos tomar malas decisiones, las cuales, una vez estemos más calmados, nos harán arrepentirnos profundamente.

74. Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.

Si nos pasamos mintiendo habrá un momento en el que habremos dicho tantas mentiras que cualquier verdad entrará en directo conflicto con ellas. No podremos seguir con ello por mucho más tiempo, habiendo un momento en el que tendremos que reconocer cuánto hemos mentido, sintiendo vergüenza y humillación. Es por esto tan importante no decir mentiras, ser honesto siempre y explicar los hechos, sean buenos o sean malos.

75. Bienaventurado el hombre que halla sabiduría y el hombre que adquiere entendimiento.

Aprender nunca está de más, por eso todo conocimiento es portador de dicha y felicidad, y debemos agradecer que esto sea así, porque no todas las personas tienen la oportunidad de poder recibirlos.

76. Ciertamente sufrirá el que sale fiador por un extraño, pero el que odia salir fiador está seguro.

Debemos confiar únicamente en aquellas personas que se lo merecen, que son dignas de nuestra confianza. De lo contrario podríamos llevarnos más de una decepción, como que alguien cuente nuestras intimidades o nos mienta descaradamente con la intención de aprovecharse de nosotros.

77. Delante de la destrucción va el orgullo, y delante de la caída, la altivez de espíritu.

Pecar de orgullo, teniendo una actitud demasiado prepotente y menospreciar a los demás puede hacer que nos ganemos muchos enemigos. Esto puede hacer que nuestra vida social se desmorone, quedándonos en la más profunda soledad y tristeza. Debemos ser humildes, saber ver lo bueno en los demás y enorgullecernos de lo que realmente sí somos buenos.

78. Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una bolsa.

Cada persona debe asfaltar su propio camino, independientemente de lo que las demás personas opinen, hagan o digan sobre ella. Cada uno es responsable de su propio destino, es decir, se labra su propio porvenir.

79. El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.

Los conocimientos que vamos adquiriendo a lo largo de nuestras vidas son aquellos que nos librarán de disgustos. Cuando más tengamos, más precavidos seremos puesto que detectaremos más fácilmente quienes no saben de lo que están hablando o quienes tienen interés en aprovecharse de nosotros.

80. El que detiene el castigo aborrece a su hijo, pero el que lo ama se esmera en corregirlo.

Aquella persona que más nos quiere más nos hará sufrir. Las personas que se preocupan por nuestro bienestar y felicidad intentarán corregir, desde el amor, el respeto y la empatía, aquello malo que estamos haciendo y que, de continuar así,nos acabaría haciendo daño.

Referencias bibliográficas:

  • Bailey, Clinton. (2004). A Culture of Desert Survival: Bedouin Proverbs from Sinai and the Negev. Yale University Press.
  • Dominguez Barajas, Elias. (2010). The function of proverbs in discourse. Berlin: Mouton de Gruyter.