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¿Cómo juegan los magos con nuestra mente?


La ceguera inatencional, o dicho de otro modo, ‘’el fracaso al detectar un estímulo inesperado que se encuentra en nuestro campo de visión cuando se llevan a cabo otras tareas que ocupan nuestra atención’’ es una de las estrategias que los magos e ilusionistas llevan practicando desde hace décadas para engañar a nuestro cerebro. Este fenómeno, llamado en inglés Inattentional blindness se clasifica como un ‘’error de atención’’ y no tiene nada que ver con ningún déficit visual. De hecho, es una estrategia de nuestra mente para tratar de atajar la sobrecarga estimular a la que nos exponemos constantemente.

No obstante, esta artimaña no es la única utilizada por los magos para despistarnos.

Entre los estudios realizados en el campo de la neurociencia existe un artículo muy interesante en el que dos investigadores, Stephen L. Macknik y Susana Martínez Conde se propusieron encontrar los mecanismos que se producen para que nuestro cerebro sea incapaz de percibir los trucos que usan los magos en sus actuaciones. Para ello, contaron con la colaboración de auténticos magos profesionales como Penn y Teller (ver artículo aquí).

Trucos y artimañas más utilizados por los magos

Estos autores exponen que entre las diversas artimañas que usan los ilusionistas para engañarnos se encuentran:

1) Las ilusiones ópticas y otras de carácter sensorial, que son fenómenos en los que la percepción subjetiva de un hecho no concuerda con la realidad física del mismo.

Un ejemplo muy plástico que ilustra esto es el truco de las cucharas que se doblan. En este número, el mago hace doblar la cuchara de forma que su mango parece flexible.

El hecho de que percibamos esta ilusión visual se debe a que las neuronas de la corteza visual sensibles, tanto al movimiento como a las terminaciones de las líneas, responden de manera diferente a las oscilaciones que otras neuronas visuales. El resultado es una aparente discrepancia entre las terminaciones de un estímulo y su centro; un objeto sólido parece flexionarse en el medio. Esta ‘’desincronización neuronal’’ es la que hace que nos parezca que se dobla la cuchara.

Otra variante de este truco consiste en utilizar dos cucharas que se doblan previamente en un momento de distracción de los espectadores. El mago las sostiene entre el pulgar y el índice de modo que se unan por la parte doblada de ambas. Parece que está sosteniendo dos cucharas sin doblar y cruzadas a la altura del cuello del mango. Al empezar a agitarlas, da la sensación de que las cucharas se ablandan y se doblan por el cuello. Este fenómeno óptico, también conocido como ley de la buena continuidad, hace que veamos las cucharas como si se cruzaran cuando el mago las sostiene, a pesar del hecho de que ya están dobladas.

2) Las ilusiones cognitivas como la ceguera al cambio en la cual el espectador no es capaz de percibir que hay algo diferente de lo que había antes. El cambio puede ser esperado o no, y puede ser repentino o gradual independiente de que haya interrupciones.

Entre las ilusiones cognitivas también se encuentra la ceguera inatencional o por desatención, que ya hemos mencionado anteriormente.

A continuación se presentan algunos vídeos que ilustran este hecho:

¿Se engaña al ojo o al cerebro?

Una duda que surge acerca de cómo los magos consiguen colarnos sus trucos es si se debe a que distraen nuestra mirada del momento en el que realizan el truco o en realidad, lo que manipulan es nuestra atención. Kuhn y Tatler (2005) realizaron un experimento consistente en controlar los movimientos de los ojos de los espectadores ante un simple truco que consistía en hacer desaparecer un cigarrillo (el mago lo tiraba debajo de la mesa) y lo que vieron fue que el espectador estaba mirando en todo momento el cigarrillo pero aun así no veían el truco. Las conclusiones del estudio fueron que lo que en realidad hacía el mago era manipular la atención del espectador más que su mirada, usando los mismos principios que se emplean para producir la ceguera inatencional.

¿Cómo aborda nuestro cerebro ‘lo imposible’?

En un estudio realizado en 2006 por Kuhn y otros neurocientíficos cognitivos, se les pidió a los sujetos experimentales que vieran vídeos de trucos de magia que parecían exhibir relaciones causales imposibles, como hacer que una bola desapareciese. Al mismo tiempo, se tomaban imágenes de resonancia magnética funcional de su cerebro. Un grupo de control observó vídeos muy similares, aunque sin incluir trucos de magia.

Los resultados indicaron una mayor activación en la corteza cingulada anterior entre los sujetos que estaban observando trucos de magia que entre los controles.

El descubrimiento sugiere que esta área cerebral puede ser importante para la interpretación de relaciones causales.

Este trabajo de Kuhn y sus colegas sólo deja entrever la medida en que se podría manipular con las técnicas de la magia la atención de los individuos y su capacidad de tomar conciencia de lo que está sucediendo, para, mientras tanto, investigar la fisiología de sus cerebros.

Referencias bibliográficas:

  • Kuhn, G. & Tatler, B. W. (2005). Magic and fixation: now you don’t see it, now you do. Perception 34, 1155–1161
  • Macknik, S.L., Martínez-Conde, S. (2013). Los engaños de la mente: Cómo los trucos de magia desvelan el funcionamiento del cerebro. Barcelona: Destino.
  • Stephen L. Macknik, Mac King, James Randi, Apollo Robbins, Teller, John Thompson, and Susana Martinez-Conde. (2008). Attention and awareness in stage magic: turning tricks into research. Nature Reviews Neuroscience. doi:10.1038/nrn2473