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Alfred Binet: biografía del creador del test de inteligencia


Hoy en día la mayoría de nosotros sabemos que es un test de inteligencia. Empleados en los ámbitos de la clínica, la escuela y el mundo laboral, gracias a ellos podemos tener una medida aproximada de la capacidad intelectual de cada uno, cosa que permite por ejemplo ajustar la educación y formación a las necesidades específicas individuales de aquellos sujetos con un nivel muy por encima o por debajo de la media.

Sin embargo, los tests de inteligencia no siempre han estado ahí, siendo de hecho un invento relativamente reciente. El primero de todos ellos fue creado por Alfred Binet; a continuación repasaremos brevemente su biografía.

Biografía de Alfred Binet

De padre médico y madre pintora, Alfred Binet nació en Niza durante el ocho de julio de 1857.

Sus padres se separarían pronto, trasladándose junto a su madre a París. Allí continuó su educación en el Liceo Louis-le-Grand, donde terminaría secundaria. Una vez acabados dichos estudios, y tal haría Piaget tiempo después, Alfred Binet decidiría estudiar la carrera de derecho, en la Sorbona. Sin embargo, terminaría desarrollando cierto interés por la psicología, en la que se iniciaría de forma autodidacta.

Binet se casó con 1884 con la hija del embriólogo Edouard-Gérard Balbiani, el cual le incitó al estudio de las ciencias naturales, y posteriormente sería animado por Ribot a continuar sus estudios de psicología.

Inicio e investigación en el área psicológica

Atraído por el trabajo psicológico sobre hipnosis y sugestión, temas de gran interés en la época, acabaría trabajando junto con Charcot en la Salpêtrière en aspectos como la hipnosis, la transferencia y la polarización perceptiva. Permaneció en ese hospital hasta el año 1891, en que fue obligado a reconocer públicamente como propios una serie de errores metodológicos cometidos por Charcot como director de la investigación durante la investigación con sujetos supuestamente hipnotizados. Tras ello dejaría la Salpetriere y a su hasta entonces mentor, así como la investigación sobre la hipnosis y la sugestión.

El nacimiento (en 1885 y 1888) y crecimiento de sus hijas le ayudaría a centrarse en otros aspectos de la psicología, contribuyendo en gran medida a que centrara sus investigaciones en el desarrollo evolutivo. Realizaría gran cantidad de observaciones respecto a su crecimiento, que le llevarían a desarrollar un concepto de inteligencia e incluso a empezar a desarrollar unas bases de cara al surgimiento de la psicología diferencial.

Con el paso del tiempo contribuyó a fundar el primer laboratorio de investigación psicológica de su país en 1889. Llegaría a ser director de dicho laboratorio, ostentando el cargo hasta su muerte.

Durante el año 1892 contactaría con él el psiquiatra Théodore Simon, que con el tiempo colaboraría con el en la creación de las primera escala de inteligencia. Binet tutorizaría su tesis doctoral respecto a niños con discapacidad intelectual.

Además de ello, en el año 1895 Binet creó la primera revista francesa de psicología, l''Année Psychologique.

Midiendo la inteligencia

En aquella época el gobierno francés declaró la escolarización obligatoria de todos aquellos infantes de entre seis y catorce años de edad. Sin embargo, el repentino surgimiento de dicha ley provocó que se observara una gran diferencia en el nivel basal de conocimientos y habilidades de los alumnos, con lo que la administración decidió que era necesario poder clasificar a los alumnos que presentaran grandes dificultades para seguir una educación formal.

Para ello, el gobierno galo organizó una comisión que estudiara de forma científica cómo identificar a aquellos individuos con dificultades para seguir una educación ordinaria, así como la manera en que podrían ser educados y las medidas que habría que tomar con ellos. Binet formaría parte de dicha comisión, la cual terminó dictando que era necesario establecer un método para identificar a los alumnos con retrasos educativos e/o intelectuales. Se determinaría también la necesidad de separar a dichos alumnos de las clases ordinarias, surgiendo la educación especial.

Si bien de cara a clasificar las capacidades de los alumnos era necesario emplear algún tipo de mecanismo o instrumento, en aquella época las únicas mediciones psíquicas existentes se basaban en el método biométrico de Galton, el cual obtenía datos a partir de la medición de atributos físicos y fisiológicos. Sin embargo, la inteligencia es un constructo que no podía ser medido del mismo modo, de modo que se solicitaría a Binet que desarrollara algún tipo de instrumento con dicho fin.

La escala Binet-Simon

Con la ayuda de Simon, Binet desarrollaría en 1905 la primera escala de medición de la inteligencia, la escala Binet-Simon. Dicha escala emplearia un criterio de tipo ejecutivo en el que los niños debían emplear sus capacidades para resolver determinadas tareas. Dichas pruebas iban desde lo más sensorial a pruebas más abstractas que forzaban el uso de la capacidad intelectual. Se procura medir lo que tanto Binet como Simon entendían como factor fundamental de la inteligencia, el juicio práctico o sentido común (basado en la capacidad de comprender, juzgar y razonar correctamente).

Se elaboraron un total de treinta tareas, especialmente vinculadas al aspecto verbal y a la resolución de problemas. El objetivo principal era ser capaz de distinguir a aquellos niños de entre tres y trece años que tuviesen dificultades para seguir una educación normativa con el fin de poder ofrecerles un refuerzo. Se tenia en cuenta la edad del sujeto, subiendo con la edad la dificultad y el nivel de abstracción de las pruebas. No se pretendía una medición precisa del nivel intelectual, de modo que en su versión original esta escala no incluye un método de puntuación preciso.

Esto cambiaría en 1908, momento en que Binet realizaría una revisión de dicha escala en la que incluiría el concepto de edad mental, entendida como la edad a la que la mayor parte de las personas consideradas normativas son capaces de resolver un mismo número de problemas. Ello permitió establecer si había retrasos más o menos significativos, así como una mejor clasificación de los individuos.

Alfred Binet era contrario a la idea de que las capacidades intelectuales fuesen inmodificables, planteando la necesidad de que aquellos niños con capacidades por debajo de la media realizaran cursos de formación especial con el fin de aumentarlas. Consideraba que el entorno tenía una importancia fundamental en el desarrollo de las capacidades, no creyendo que las diferencias de inteligencia se debieran únicamente a causas biológicas.

Esta escala fue popularizada rápidamente debido a la necesidad de ella y a su facilidad de aplicación. Binet continuaría realizando mejoras en ella, más poco después de publicarse su tercera revisión murió debido a un derrame cerebral, en 1911.

El legado de Binet en la Psicología

Posteriormente a su muerte e incluso antes de ésta, otros muchos autores se interesaron por la escala creada en colaboración con Simon. Un año antes de su fallecimiento Goddard traduciría al inglés dicha escala e intentaría llevarla a Estados Unidos, si bien la presencia de diferencias significativas entre la población francesa y estadounidense provocaba que existiesen dificultades metodológicas.

Poco después, en 1912, Stern trabajaría sobre los resultados obtenidos de la escala y haria incapié en que la presencia de retrasos concretos en diferentes edades tiene un significado más relevante y supone mayor o menor alteración a determinada edad, creando el concepto de Cociente de Inteligencia.

Consciente de las dificultades de aplicación debido a las diferencias poblacionales y en conocimiento de los conceptos que otros autores como Stern elaboraban, Terman realizaría una revisión de la escala de Binet, que recibiría el nombre de escala Stanford-Binet. En dicha escala incluiria la medición del Cociente de Inteligencia de Stern, multiplicandolo por cien con el fin de eliminar fracciones. Crearía pues el Cociente Intelectual que se conoce hoy en día, permitiendo una medición más precisa del nivel de inteligencia.

La escala Stanford-Binet sería la principal prueba de inteligencia durante décadas, hasta verse aventajadas por el nacimiento de las escalas de Weschler.

En conclusión, las aportaciones de Alfred Binet a la psicología han sido de gran importancia, siendo sus trabajos inspiración para muchos otros autores como Weschler o Piaget. Sin embargo, su trabajo ha sido empleado en muchas ocasiones para separar, etiquetar y disgregar a los niños con dificultades intelectuales, siendo su escala aplicada con un propósito opuesto al pretendido por el autor (reforzar y ayudar a los niños con dificultades).

Otras aportaciones

Si bien Alfred Binet es principalmente conocido por ser el creador del primer test de inteligencia, su obra no se versó exclusivamente en este aspecto.

Por ejemplo, Binet trabajó en la definición de lo que hoy en día consideramos fetichismo, entendiéndolo como el producto del recuerdo de una excitación sexual aparecida durante la infancia, siendo el objeto fetiche el elicitador de dicho recuerdo. Asimismo, también propondría una diferenciación entre pequeño fetiche y gran fetiche, siendo la conducta parafílica propia del segundo.

También realizó diversas aportaciones durante su época en la Salpêtrière, como diversos estudios respecto a hipnosis y la sugestionabilidad, u otras aportaciones como algunas referidas al estudio de la personalidad.

Otros trabajos de interés incluyen varios estudios sobre memoria visual e inteligencia, que llevaría a cabo en base al juego del ajedrez. Si bien inicialmente se planteaba que el buen jugador poseía una memoria visual elevada y ello inducía que fuera capaz de jugar correctamente, las conclusiones del estudio mostraban que también era necesaria la creatividad y la experiencia.

Por último, también resulta conocido su trabajo respecto a la grafología, o como la manera de escribir de una persona nos puede proporcionar información sobre su manera de ser y percibir.

Referencias bibliográficas:

  • Binet, A. (1887). Le fétichisme dans l’amour. Paris, Payot.

  • Gregory, R.J. (2001). Evaluación psicológica. Conceptos, métodos y estudio de casos. Ed. Pirámide: Madrid.

  • Sanz, L.J. y Álvarez, C.A. (2012). Evaluación en Psicología Clínica. Manual CEDE de Preparación PIR. 05. CEDE: Madrid.