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¿Cómo restaurar las relaciones rotas?


Como animales sociales que somos, las relaciones personales son uno de los elementos más importantes de la vida de las personas. No se trata solo de redes de alianzas que ofrecen apoyo y ayuda en momentos clave; además, nos ayudan a conocernos a nosotros mismos y, por supuesto, nos ofrecen la posibilidad de amar y de conectar emocionalmente con gente importante para nosotros, una de las experiencias más enriquecedoras.

Ahora bien, sería un error asumir que las relaciones afectivas van a estar ahí siempre independientemente de lo que pase o de lo que hagamos; a veces se deterioran hasta el punto de prácticamente romperse, pero la buena noticia es que muchas veces esto tiene solución: la terapia familiar y de pareja son una muestra de ello.

5 claves psicológicas para reparar relaciones rotas

Estos son los principales pilares sobre los que se debe erigir cualquier estrategia para restaurar una relación afectiva rota o dañada.

1. Hay que saber cuándo plantear el diálogo para re-conectar

Intentar hablar con la otra persona y aclarar las cosas cuanto antes no siempre es positivo; en este aspecto, hay que tener en cuenta que la otra persona no es un robot y hay que tener en cuenta su estado emocional y el modo en el que este influye en su disposición para comunicarse.

Es importante tener en cuenta que el momento de reconciliarse requiere de implicación por parte de ambos, y no se puede pretender que la otra persona sea receptiva a esta posibilidad en cualquier momento. Por ejemplo, justo después de una gran discusión suele resultar precipitado si la otra persona está aún mucho más enfadada que nosotros. Hay que elegir un momento y un lugar en el que se disponga de privacidad, de tiempo que pueda ser dedicado a hablar, y de una disposición emocional que haga posible hablar de verdad, y no simplemente intercambiar palabras.

Eso sí, también hay que tener en cuenta los pensamientos-trampa que nos llevan a no atrevernos a hablar sobre lo ocurrido y exponernos a críticas y a opciones de cambio en la manera de relacionarse con el otro. Los motivos que lleven a dejar para luego esa conversación deben ser razonables y ajustarse a criterios objetivos.

2. No se puede lograr la reconciliación sin escuchar antes

Muchas personas dispuestas a reconciliarse con alguien importante para ellas tienen muchas ganas de expresar sus opiniones y puntos de vista sobre aquello que ha ocurrido y dañado la relación. Sin embargo, este enfoque suele resultar contraproducente, porque es demasiado unilateral, y lo que se debe buscar es un encuentro mutuo.

Por eso, al dar los primeros pasos para “hacer las paces” y/o iniciar una nueva etapa de la relación, hay que hacerlo mostrando desde el minuto uno un interés genuino por escuchar a la otra persona y aceptar que quizás es más importante que hable ella, dependiendo de lo que exprese y del contexto en el que transcurra esa conversación.

3. Las inseguridades personales se trabajan por separado

Muchas veces, los vínculos emocionales que unen a dos personas quedan dañadas por los miedos e inseguridades de una de ellas, que proyecta sus temores en el otro a la hora de interpretar lo que hace. Esto se ve claramente en el caso del exceso de celos: la creencia de que uno no es lo suficientemente valioso como para merecer la fidelidad de la persona a la que se ama lleva a asumir que hay muchas posibilidades de que nos abandone yéndose con alguien más, y eso genera una ansiedad y una actitud de hipervigilancia que deteriora la relación.

En estos casos, es importante saber que hay que empezar por aprender a valorarse a uno mismo, y esto es algo en lo que la otra persona puede participar, pero no podemos depender de su implicación, porque esta dependencia alimentaría esas inseguridades. La autoestima es algo que no puede depender de otra persona.

4. Las críticas son necesarias

Criticar no es malo de por sí, siempre que sean críticas constructivas. De hecho, son necesarias para corregir patrones de comportamiento que han dañado esa relación que queremos reparar. Eso sí, es importante establecer un pacto que os involucre a los dos: las críticas son dirigidas hacia comportamientos, no hacia la identidad o la esencia de la persona. De este modo, se enfoca la conversación hacia la necesidad de modificar una conducta determinada.

5. Hay que reparar daños

A veces, no será posible reparar totalmente el daño causado, pero siempre es importante intentar aproximarse a esa idea de retribución. La importancia de esto tiene que ver con demostrar compromiso para que las cosas en la relación cambien cualitativamente y ese vínculo afectivo pase a una etapa mejor que la anterior. Los hechos importan más que las palabras al disculparse y corregir una manera de comportarse.

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