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¿Existen plantas capaces de ver?


El reino vegetal está compuesto por seres vivos que han sido una pieza fundamental para dar forma a la actual vida presente en el mundo. Sin los vegetales, no hubiera sido posible la producción masiva de oxígeno que ahora se encuentra en la atmósfera, todo generado a partir de dióxido de carbono, que permitió la aparición de otras clases de seres pluricelulares como son los animales. Además, son la principal fuente de alimento de muchos organismos.

Las plantas tienen la capacidad de crecer así como la de sentir, aunque no lo hagan de un mismo modo como los animales, ni experimentando dolor. Pueden detectar cambios en el exterior y "aprender" de estas experiencias. Por ejemplo, existe el fototropismo, que es la capacidad de dirigir el crecimiento en la dirección de los rayos de luz. Pero, ¿pueden las plantas presentar un sentido similar a la visión como los humanos? Esta es una idea na idea negada rotundamente por los científicos desde hace décadas, pero recientes estudios aportan datos en contra de esta creencia.

La posible visión de las plantas

La hipótesis de que las plantas tienen la capacidad de la visión no es nueva. Ya en 1907, el botánico Francis Darwin, hijo del naturalista y padre de la teoría de la evolución Charles Darwin, pensó en ello. Conocido por sus estudios sobre el fototropismo antes mencionado, Francis dejó caer que podría existir un órgano que estuviera formado por la combinación de un célula que actúa como lente y de otra que presenta sensibilidad a la luz, ofreciendo la característica de ver.

Experimentos de principios del siglo XX comprobaron la existencia de un órgano que conocemos hoy en día como ocelo, u ojo simple, pero que está presente en invertebrados y no en las plantas. Por ello, la idea de la visión en las plantas cayó en el olvido … hasta finales del año pasado, momento en el que con la aparición de una nueva línea de investigación se vuelve a revivir la idea.

Una bacteria con vista

En una reciente publicación del medio Trends in Plant Science por František Baluška, biólogo especializado en células vegetales de la Universidad de Bonn en Alemania, y Stefano Mancuso, fisiólogo vegetal de la Universidad de Florencia en Italia, aparecen nuevas evidencias de que las plantas puede que sí vean.

El primer punto que remarcan los investigadores es que en 2016 se descubrió que la cianobacteria Synechocystis tiene la capacidad de actuar como un ocelo. Las cianobacterias, que anteriormente también eran llamadas algas verdeazuladas, forman una categoría biológica (un filo) que comprende organismos unicelulares que tienen la capacidad de realizar la fotosíntesis. Al ser células procariotas, es erróneo considerarlas como algas, término que está limitado sólo a algunas células eucariotas.

El mecanismo que usa la Synechocystis para generar visión, se basa en un curioso truco: usa su propio cuerpo como si fuera una lente para proyectar una imagen de la luz que llega a través de su membrana celular, al igual que hace la retina en los animales. Baluška opina que si en unos seres tan primitivos existe esta capacidad, puede que en las plantas superiores exista una posibilidad de que presenten un mecanismo similar.

Otras evidencias a favor

Otros puntos que destacan estos investigadores se fundamentan en estudios recientes que revelan que algunas plantas, como la col o la mostaza, fabrican proteínas que está involucrada en el desarrollo y funcionalidad de la mancha ocular o estigma, una clase de ojo muy simple que está presente en algunos organismos unicelulares como las algas verdes, que permiten captar información relativa a la dirección de la luz.

Estas proteínas forman parte específicamente de la estructura de los plastoglóbulos, unas vesículas que se encuentran en el interior del cloroplasto (orgánulo celular encargado de la fotosíntesis) y cuya función es todo un misterio. Baluška sugiere que este descubrimiento puede que revele que los plastoglóbulos actúan como si fuesen una mancha ocular para las plantas superiores.

Otras observaciones realizadas por investigadores, dejan caer la idea que la capacidad de visión de las plantas puede que utilice sistemas totalmente diferentes a lo que actualmente conocemos en organismos complejos, estando de momento fuera de nuestra comprensión. Por ejemplo, en 2014 apareció un estudio que mostraba que la planta enredadera Boquila trifoliolata puede modificar el color y la forma de sus hojas, imitando a las que tiene la planta que le da soporte. Se desconoce cuál es el mecanismo que usa para conseguir esta mimetización.

A pesar de todo lo dicho, al fin y al cabo se trata de evidencias y no de una descripción del mecanismo concreto que las plantas usarían para ver. A pesar de ello, se abre la puerta a un nuevo camino de investigación alrededor de la fisiología y biología vegetal en busca de si realmente puede existir uno o distintos métodos para captar información visual del medio, recurso que permiría a las plantas superiores poseer el sentido de la visión, al igual que lo tiene una bacteria como la Synechocystis.