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¿Cómo es la primera sesión de psicoterapia online?


Cada vez más, la psicoterapia online se está perfilando como la opción favorita de muchos clientes y pacientes que ven con buenos ojos las ventajas de esta modalidad de intervención psicológica.

No resulta extraño, dado que la libertad que proporciona y la facilidad con la que se puede acceder a la consulta del psicólogo a través de Internet son factores de los que muchos se benefician. Las limitaciones del tiempo y el espacio no tienen por qué lastrarnos a la hora de acceder a los servicios de psicoterapia.

Ahora bien, es frecuente que la idea de asistir a terapia a través de Internet resulte algo confusa para quienes se plantean decantarse por esta opción y no están muy familiarizados con las opciones que proporciona el formato a distancia apoyado en las nuevas tecnologías de la interconexión. Veamos, pues, cómo es la primera sesión de terapia online.

Así empieza la primera sesión de psicoterapia online

Al principio, aquello que distingue la psicoterapia online de la presencial es mínimo. La toma de contacto entre el terapeuta y el paciente es fundamentalmente la misma en ambos casos, dado que actualmente la mayoría de primeros pasos a la hora de establecer la comunicación ocurre en Internet, ya sea a través de la web del psicólogo o a través de un directorio de psicólogos. Es, en definitiva, un mensaje de correo electrónico o una llamada telefónica.

A partir de ahí, el profesional puede plantear la posibilidad de realizar terapia online o presencial, o también puede darse el caso de que el potencial paciente exprese la intención de utilizar solo el formato online.

En cualquier caso, no hay que tener siempre en cuenta que aunque se vaya a recibir atención online, el servicio será proporcionado por un profesional de la salud mental claramente identificado por nombre, apellidos y número de colegiado, no por un programa informático ni por una interfaz virtual ajena a cualquier componente humano.

Tomás Santa Cecilia, experto en terapia online con más de 25 años de experiencia y uno de los pioneros en el uso de esta modalidad en España, señala que esta modalidad de terapia está sujeta a los mismos estándares de calidad que la atención presencial en consulta física, y los mismos psicólogos que pueden atender a través de Internet están capacitados para ejercer cara a cara: el tipo de servicio es el mismo, y solo cambia el medio en el que se proporciona.

A la vez que se establece el día y la hora de la primera sesión de terapia psicológica online, el paciente recibe unas sencillas instrucciones para saber qué hacer para iniciar la sesión, que tendrá lugar por videoconferencia.

Exploración del problema

Una vez iniciada la conexión, tanto el profesional como el paciente tienen en sus pantallas de ordenador una imagen en directo de lo que capta la webcam de la otra persona, que apunta a la cara: tanto la imagen como el sonido.

La videoconferencia es la base de la terapia online, ya que ofrece un contexto en el que ambas partes pueden compartir elementos de comunicación verbal como no verbal, y además se da la posibilidad de compartir contenidos audiovisuales en tiempo real (lo cual puede ser útil en varias fases de la terapia).

En los primeros minutos de inicio de lo que técnicamente puede considerarse primera sesión de psicoterapia online, se realizan las presentaciones formales. Esta fase está destinada a crear un flujo comunicativo en el que los pacientes se sientan cómodos. Luego, el paciente, invitado por el profesional, explica qué es lo que busca o cuál es su problema.

Esta explicación no tiene por qué estar muy preparada, y puede ser relativamente espontánea e improvisada, dado que más adelante paciente y terapeuta negociarán el establecimiento de objetivos mucho más concretos.

En cualquier caso, es importante señalar que estas explicaciones no se dan “a cámara”, dado que la sesión transcurre no mirando a la cámara (lo cual sería incómodo para muchas personas, sino mirando al terapeuta. El propio formato online está pensado para que sea una interacción muy similar a la que se produciría estando ambos en la misma habitación.

Por otro lado, a pesar de que en esta fase de la terapia el paciente tenga mucha información sobre el caso y el terapeuta aún no la tenga, este último suele intervenir frecuentemente para ayudar al paciente a estructurar sus explicaciones. Si es necesario, el paciente puede compartir vídeos o fotografías para aportar más datos sobre su caso, siempre que estos documentos no violen la privacidad de otras personas.

Una sesión a distancia pero no impersonal

La mayor parte de esta primera sesión por videoconferencia, que suele durar menos de una hora, es dedicada a que el paciente se explique y comunique sus preocupaciones y aspiraciones relacionadas con el problema o la necesidad a tratar.

El profesional ejerce como guía para hacer que esas explicaciones vayan hacia uno u otro ámbito de la vida, pero no da órdenes ni interrumpe bruscamente a la otra persona sin dar la oportunidad de seguir explicándose. Tomás Santa Cecilia señala que el hecho de que haya una pantalla de por medio no es en ningún caso una excusa para ofrecer un trato más distante e impersonal al paciente, sino un recurso a utilizar para permitir un tipo de comunicación que encaje mejor con la disponibilidad de ambas partes.

Por supuesto, los psicólogos adoptan un rol profesional y no intentan hacerse pasar por amigos del paciente, pero eso no significa que no se muestren empáticos y cercanos, ni que tomen decisiones relevantes de manera totalmente unilateral. Siempre se busca la creación de compromisos terapéuticos consensuados, que permitan hacer avanzar la terapia. Así pues, la primera sesión de terapia online finaliza apuntando ya hacia los objetivos de la siguiente sesión, en la que se realizará una recapitulación de lo que se ha puesto en común en la primera y se ahonda en las propuestas para empezar a caminar hacia los objetivos fijados.