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​Tecnoestrés: la nueva psicopatología de la “era digital”


La irrupción en nuestras vidas de la tecnología en forma de ordenadores, internet, smartphones tablets... ha provocado cambios sociales, culturales y económicos que han afectado a muchos individuos. Nadie puede dudar de los beneficios que la tecnología, y su uso puede ser muy útil pues nos permite estar constantemente en conexión con casi todos los rincones del planeta. Las nuevas tecnologías nos facilitan nuevos cauces de relación y comunicación y nos facilitan el acceso a la información en tiempo record, además de proporcionarnos nuevas oportunidades de ocio.

Pero no todo es tan bonito: los expertos llevan décadas avisándonos sobre los riesgos del mal uso de la tecnología. Desde hace dos décadas, los psicólogos han puesto nombre a nuevos trastornos que han surgido en la “era de la información” (también llamada era digital o era informática), como el Síndrome FOMO, la Nomofobia y el Tecnoestrés. De este último vamos a hablar en el artículo de hoy.

¿Qué es el tecnoestrés?

El concepto de tecnoestrés está directamente relacionado con los efectos negativos del uso de la tecnología.

Fue bautizado por el psiquiatra norteamericano Craig Brod en 1984 en su libro Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution, quien primeramente definió este fenómeno como "una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”.

Características del tecnoestrés

En 1997 la palabra tecnoestrés se hizo popular gracias a un libro de Larry Rosen y Michelle Well llamado Technostress: Coping with Technology @Work @Home @Play. Los autores definen tecnoestrés como “cualquier impacto negativo (directo y/o indirecto) de la tecnología en las actitudes, pensamientos, comportamientos o la fisiología del cuerpo de un individuo”. Para ellos, la forma más común y documentada de este fenómeno es el exceso de información, conocido como infoxicación.

Pero ambas definiciones eran poco específicas hasta que Marisa Salanova, profesora de psicología en la Universidad Jaume I de Castellón, definió el tecnoestrés de la siguiente manera: "El tecnoestrés es un estado psicológico negativo que se relaciona con la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación o con la amenaza de su uso en un futuro. Ese estado viene condicionado por la percepción de un desajuste entre las demandas y los recursos relacionados con el uso de las TIC que provoca un alto nivel de activación psicofisiológica, malestar y el desarrollo de actitudes negativas hacia las TIC".

El tecnoestrés es un problema para las empresas

Pese a que el tecnoestrés afecta a todos los ámbitos de la vida, es en el entorno laboral donde más se ha prestado atención a este fenómeno. La visión de Salanova sobre el tecnoestrés está relacionada con el paradigma “demandas-recursos” que ha dominado el panorama organizacional de las últimas décadas. Es en el mundo laboral, y concretamente en los departamentos de prevención de riesgos laborales, donde se empieza a tomar en serio este fenómeno.

Estar todo el día conectado al ordenador en el trabajo, mirar el teléfono móvil cada 5 minutos, llegar a casa y seguir conectado a la tablet mientras miras el televisor… ¿te suena? Si te sientes identificado, no eres el único: pasamos las 24 horas del día enganchados a las nuevas tecnologías.

Esta situación es lo que causa tecnoestrés, y según un estudio reciente de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) el tecnoestrés “se convertirá en un nuevo riesgo laboral, pues las nuevas formas de trabajo (como el teletrabajo) y la omnipresencia causada por las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) pueden originar en el trabajador sentimientos de incapacidad, desfase o una adicción”.

Antonio Cano, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) insiste en que hay que educar a los individuos, pues el mal uso de las TIC puede generar problemas como el nerviosismo y ansiedad.

Según los datos recogidos por en la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo que se realizó en 2011, un 25% de los trabajadores se sienten agobiados por su trabajo. Principalmente, este malestar es causado por un ritmo rápido de trabajo, con presión sobre plazos de entrega y la gestión simultánea de tareas, todos ellos, factores relacionados con las nuevas tecnologías. Los trabajadores más expuestos al cambio tecnológico, la sobrecarga y la velocidad informativa (los trabajadores de sectores como la comunicación, finanzas, administración o ciencia y tecnología) son los que más tecnoestrés padecen.

Tipos de tecnoestrés

Al igual que ocurre con el estrés, el tecnoestrés es un fenómeno complejo que presenta distintos síntomas. Según el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo de España existen distintos tipos de tecnoestrés. Te los explicamos a continuación.

1. Tecnoansiedad

La tecnoansiedad es el tipo de tecnoestrés más habitual. La persona que lo padece suele experimentar niveles altos de activación fisiológica que le produce malestar. La tensión y la sensación no placentera es un rasgo característico por el uso presente y futuro de las nuevas tecnologías.

Algunos individuos desarrollan un miedo irracional hacia las nuevas tecnologías, lo que se conoce como tecnofobia. Los síntomas de la tecnofobia son: evitar la tecnología (incluso evitar hablar sobre ella), ansiedad ante la presencia de la tecnología y pensamientos hostiles y agresivos hacia ésta.

2. Tecnofatiga

La tecnofatiga es parecida al síndrome del quemado (o burnout), pues está caracterizada por sentimientos negativos como la fatiga, el cansancio mental o el agotamiento cognitivo por el uso continuado de las nuevas tecnologías. También puede manifestarse con actitudes escépticas y creencias de ineficacia ante el uso de las TIC.

Algunos autores hablan de un tipo específico de tecnofatiga: el síndrome de la fatiga informativa. Éste es producto de la exposición, consumo y manejo excesivo de información.

3. Tecnoadicción

La tecnoadicción se caracteriza por el deseo incontrolable de estar conectado a las TIC a todas horas.

Este comportamiento causa malestar y un deterioro en la vida del individuo, y se relaciona con la capacidad que entornos digitales como Internet tiene para generarnos FOMO (o "fear of missing out"), dado que siempre nos ofrece una fuente constante de noticias y estímulos visuales acerca de lo que ocurre tanto en el mundo virtual como en el mundo físico. El hecho de saber que en un par de segundos podríamos estar experimentando algo que los demás viven y que nosotros nos estamos perdiendo hace que suframos estrés y desarrollemos dependencia hacia dispositivos como los smartphones.