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Origen de la materia

Te explicamos todo sobre el origen de la materia, las teorías actualmente aceptadas y su proceso hasta la formación de la vida.

¿Cuál es el origen de la materia?

Para explicar cuál es el origen de la materia hace falta remontarse a las teorías actualmente aceptadas respecto al origen del universo, pues dadas las leyes de la física, la cantidad de materia y energía en el universo ha de ser constante.

Esta teoría sobre el origen de lo que existe es la del llamado “Big Bang (La Gran Explosión), y explica que el universo fue originalmente una partícula hiperconcentrada que contenía toda la energía y la materia que conocemos muy densamente acumulada.

Este punto era de por sí tremendamente inestable y hace 13.798 millones de años se produjo en él una gigantesca explosión que liberó una cantidad enorme de calor (que se estima en 1032 °C) y que inició el proceso se expansión y, por lo tanto, de enfriamiento del universo.

A medida que la temperatura disminuía, empezaron a formarse los distintos elementos conocidos, a raíz de las partículas subatómicas que conocemos: protones, neutrones y electrones, que empezaron a combinarse para construir átomos.

Se estima que los primeros aparecieran alrededor de los 3 minutos 20 segundos de transcurrida la explosión, cuando la temperatura del universo había descendido hasta los 1000 millones de grados centígrados.

Inicialmente, los únicos elementos creados fueron el hidrógeno y el helio, los más simples conocidos, en gigantescas nubes de gas suspendidas en el vacío. Los átomos empezaron a atraerse entre sí debido a la gravedad de su propia masa y se fueron formando nubes cada vez más densas de gas cuyo peso y presión interna empezó a ascender al punto tal que sus núcleos atómicos empezaron a fusionarse, liberando gigantescas cantidades de energía, como ocurrió con las bombas atómicas o en el interior de los reactores nucleares, pero a mucha mayor escala. Así nacieron las primeras estrellas.

En el interior de las estrellas se produjo (y aún se produce) una reacción nuclear masiva que emite mucha luz y mucho calor, y que al fusionar los núcleos atómicos de los elementos que las constituyeron, da origen a nuevos elementos más complejos.

Estas estrellas eran masivas (entre 3 y 16 veces el tamaño de Sol), por lo que su gravedad descomunal era la suficiente para forzar a los núcleos atómicos, cada vez mayores (y por lo tanto con mayor carga eléctrica), a fusionarse a pesar de las fuerzas de repulsión que los alejan, generando más y más energía y calor.

Esa misma gravedad es la que impide que las estrellas se disipen en su propia explosión, manteniendo junto el material generado en una gran bola de fuego espacial.

Así nacieron el oxígeno, el nitrógeno o el carbono y, posteriormente, elementos todavía más pesados. Eventualmente eran tantos que se empezaron a organizar por capas, los más densos hundiéndose hacia el interior de la estrella, dando origen todavía a más elementos complejos, hasta casi alcanzar el total de los elementos conocidos.

Eventualmente estas estrellas originarias cumplieron su ciclo de vida y estallaron en grandes supernovas, tras quemar todo su combustible o alcanzar niveles de materia que interrumpieron el ciclo de reacciones nucleares.

Entonces los elementos encerrados en su interior se esparcieron a toda velocidad por el universo, con una fuerza tal que en el trayecto muchos sufrieron cambios y combinaciones, dando lugar así a los elementos más pesados y finales de la tabla periódica.

Estos distintos elementos, desperdigados por el espacio, empezarían eventualmente a juntarse y a enfriarse, combinándose entre sí para formar ya no nuevos átomos, sino moléculas y sustancias químicas complejas.

Dichos cúmulos de materia compleja más adelante serían planetas, asteroides y todos los cuerpos astrales que conocemos, incluido el planeta Tierra y también nuevos soles, jóvenes, como el nuestro.

Dicha materia es, también, la que en el interior de nuestro planeta se combinaría en sustancias cada vez más complejas y eventualmente en cadenas de moléculas que darían inicio a la vida misma.

Ver además: Energía nuclear