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Cobarde

Te explicamos qué significa ser cobarde, el origen del término y por qué ha sido considerado un defecto a lo largo de la historia.

¿Qué es ser cobarde?

Cuando hablamos de cobardía o acusamos a alguien de cobarde, generalmente nos referimos a la falta de valentía y de arrojo para enfrentar una situación difícil o retadora. Es decir, que una persona cobarde es aquella que abandona en situaciones difíciles o que se niega a dar la cara a las consecuencias de sus actos. Similarmente, las acciones llevadas a cabo de manera artera, traicionera, también pueden ser catalogadas de cobardes.

La palabra cobardía proviene del francés couard, versión moderna del vocablo coart medieval, que hace referencia a la cola (coue). Esto último debido a que perros y lobos meten la cola entre las piernas para indicar miedo o sumisión, y porque los cobardes, al escapar de la confrontación, dan la espalda (o sea, “muestran la cola”).

Desde tiempos antiguos se considera la cobardía como un defecto, contrario al espíritu heroico y al coraje con que, tradicionalmente, se asocian la hombría y el honor. Muchos proverbios sentencian a los cobardes a “morir mil muertes” (en comparación la muerte única de los valientes) y en la iconografía tradicional se los asocia con animales asustadizos como el conejo, o bien con el avestruz que sumerge la cabeza en la tierra.

Incluso, en su descripción literaria del infierno, Dante Alighieri (1265-1321) ubica a los cobardes junto a los pusilánimes y los negligentes en el “anteinfierno”, la cámara previa a los infiernos, en donde sufren eternamente por no haber sabido elegir un bando, ni el bien ni el mal. A estos pobres pecadores los bautiza Dante como los ignavos.

Este término, hoy en día, se vincula más con las posiciones éticas y morales, o incluso afectivas, que con las visiones antiguas del honor (que solían resolverse en duelos a muerte). Se tilda de cobardes a los amantes incapaces de afrontar la verdad de sus sentimientos, o a quienes no saben dar la cara al conflicto y prefieren dejar “las cosas como están”, pudiendo incluso resolverlas en su favor.

De esa manera, la cobardía se asocia con la falta de espinazo y de amor propio, más que con la ausencia de heroísmo. Se diferencia del miedo en cuando a una actitud fundamental: es posible sentir miedo y aun así dar la cara, mientras que el cobarde prefiere siempre huir. Dicho de otro modo, el cobarde le tiene miedo al miedo.

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Referencias