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Clero

Te explicamos qué es el clero y en qué se diferencia el clero secular del clero regular. Además, que eran el alto y el bajo clero en la Edad Media.

¿Qué es el clero?

Se habla del clero (plural de “clérigo”) para referirse al conjunto de los servidores religiosos de un país, especialmente cuando se busca referirse a ellos como una casta o clase social, cosa que de hecho fueron en los tiempos del Antiguo Régimen. El clero lo constituyen los sacerdotes, obispos, presbíteros y diáconos, es decir, los ministros religiosos de cualquier tipo, iglesia o religión.

El clero bien puede definirse como el conjunto de los integrantes “oficiales” de una iglesia: sus dirigentes, sin contar a sus fieles y a los sacerdotes no ordenados. A diferencia de los teólogos, que son estudiosos del tema religioso, los clérigos se dedican a la administración y práctica del culto. Aunque estos últimos también poseen extensos conocimientos sobre su credo, los títulos de clérigo y de teólogo no son equivalentes.

De hecho, las palabras clero y clérigo provienen del latín clerus y clericus, con más o menos el mismo sentido que hoy. Remontándose un poco más en el tiempo los encontramos en la lengua griega (klíros), con el sentido de “herencia” o “dote”, es decir, de las tierras que se recibían de un antecesor. Con este significado llegó al latín, aplicándose a los terrenos que eran cedidos a la naciente iglesia cristiana y a quienes vivían de dichos bienes.

Desde tiempos antiguos, los integrantes del clero son «ordenados», es decir, pertenecen a una orden dentro de la estructura eclesiástica (o, en su defecto, a una diócesis), y se organizan  de acuerdo a ciertos principios de autoridad y jerarquía, de manera piramidal, similar al ejército. Al igual que este último, en muchos países el clero está financiado total o parcialmente por el Estado, y está sometido a legislaciones especiales (el fuero eclesiástico).

Por otro lado, además de llevar a cabo los ritos y sacramentos de su religión, los clérigos pueden hacer vida dentro de otras instituciones no religiosas, como las Fuerzas Armadas (en el caso de los capellanes), hospitales o instituciones educativas y de caridad. Algunos pueden incluso participar en la política, cosa que no siempre se encuentra bien vista en Occidente.

Por último, y como veremos en seguida, el clero se clasifica en dos grupos: el secular y el regular.

Ver además: Culto

Clero secular

El clero secular o clero diocesano es aquel que forma parte de una diócesis (o que “está en su siglo”, como se decía en latín: saeculum, saecularis), es decir, que no hace vida dentro de una orden monástica ni atiende sus reglas y votos, sino que se encuentran en el mundo, entre la gente, dirigiendo la vida espiritual del pueblo. Los sacerdotes, presbíteros, obispos y diáconos que podemos ver en las iglesias son, justamente, el clero secular.

Sus labores implican llevar adelante los ritos religiosos, brindar apoyo espiritual a la población y administrar los templos sagrados, entre otros, y dependiendo de la religión (o de la secta religiosa) pueden no estar sujetos a restricciones específicas, como el voto de castidad. No es el caso de la Iglesia Católica, en la que tanto el clero regular como el secular deben guardar celibato.

Clero regular

El clero regular es aquel que se encuentra ordenado, o sea, que ha tomado parte de una orden religiosa específica y que por lo tanto se rige por los votos y las reglas que este impone.

Sus vidas se hallan sometidas a los mandatos de esta regula, es decir, a los votos solemnes que han tomado, y por lo tanto suelen vivir en monasterios o comunidades apartadas de la población general. Se encargan de menos labores comunitarias que el clero secular, pero a cambio ejercen roles de predicación, cuidado de los enfermos, educación de la juventud y atendiendo en general a la “salvación de las almas”.

Alto y bajo clero

Los términos “alto clero” (o “clero superior”) y “bajo clero” (o “clero inferior”) tienen valor sólo en la historia de la Iglesia, dado que encarnan la principal división social que existía tanto en el clero regular como en el secular, durante la Edad Media.

Se trataba de una diferencia de nivel socioeconómico entre:

  • El alto clero, constituido por las autoridades eclesiásticas y los cargos de mayor jerarquía, reservados para los miembros que provenían de familias patricias y de un linaje real.
  • El bajo clero, integrado por sacerdotes, monjes y frailes descendientes de campesinos y artesanos urbanos.

Si bien ambos gozaban de las virtudes de pertenecer al clero, que junto a la aristocracia formaba parte de las clases sociales favorecidas, la distancia entre el nivel de vida de unos y otros era enorme.

Esta división perdió sentido tras la revolución liberal, cuando la Iglesia dejó de ser un actor político y económico de importancia en Occidente, dado que la separación entre Estado e Iglesia se llevó a cabo con éxito.

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Referencias