Medicina

Fractura cerrada: qué es, primeros auxilios, tratamiento


¿Qué es una fractura cerrada?

Una fractura cerrada se define como la interrupción en la continuidad ósea, que puede ser parcial o total y que no se encuentra acompañada de heridas que comuniquen el foco de la fractura con el exterior. En algunas fracturas cerradas pueden existir heridas; estas son superficiales, así que no hay riesgo grave de infección.

Para que ocurra una fractura el hueso se debe recibir un traumatismo con una intensidad mayor de la que es capaz de soportar; sin embargo, existen otros tipos de fractura que son la excepción a esta regla. Dentro de este grupo entran las fracturas por insuficiencia, también conocidas como fracturas patológicas.

Las fracturas patológicas son aquellas que ocurren en segmentos óseos alterados por patologías generales que los afectan —por ejemplo: neoplasia, tumores, osteoporosis (causa más frecuente)— que se fracturan al recibir un traumatismo, aunque sea de baja intensidad.

También se describen fracturas por traumatismos de baja intensidad causadas por estrés o fatiga del hueso ante exigencias mecánicas cíclicas inversas, o a microtraumatismos a repetición en el mismo segmento óseo.

En el caso de estas últimas el diagnóstico puede complicarse, pudiendo llevar a la necesidad de realizar una gammagrafía ósea para revelar la hipercaptación en el foco fracturado.

Diagnóstico

Debido a que los segmentos óseos fracturados no son visibles, para el correcto diagnóstico de una fractura cerrada la clínica es el recurso inicial, para derivar en la realización de un examen de rayos X y confirmar de esa manera la interrupción ósea.

La clínica presentada en una fractura cerrada consta de signos de Celso, como lo son el rubor, el color, el calor, la tumefacción y la pérdida o disminución de la función del segmento corporal.

La deformidad y la impotencia funcional son las piezas claves en el diagnóstico clínico inicial, lo que justificaría la realización de un examen de rayos X simple para confirmar la sospecha clínica.

Sin embargo, dependiendo del sitio donde ocurra la fractura puede hacerse necesaria la realización de una tomografía axial computarizada (TAC), por la dificultad para su apreciación en un examen de rayos X simple; un ejemplo son algunas fracturas de pelvis o húmero proximales.

El resto de medios diagnósticos imagenológicos, como la resonancia magnética (RM) y la gammagrafía ósea, suelen utilizarse como último recurso.

Primeros auxilios

Las fracturas cerradas no constituyen en sí una urgencia médica a menos que la clínica demuestre lesiones vasculares; sin embargo, el traslado a un centro especializado para evitar complicaciones que vuelvan la situación una verdadera urgencia debe ser inmediato.

Una vez contactado el servicio de urgencia, debemos iniciar el monitoreo de los signos vitales para descartar signos clínicos de shock hipovolémico o algún otro traumatismo de importancia.

En el caso de una probable fractura cerrada, la recomendación más importante para quien realice los primeros auxilios en el sitio del accidente es evitar la movilización del miembro, tanto de forma activa como pasiva.

Es imposible saber a ciencia cierta el trazo de la fractura, y la probabilidad de que algún fragmento óseo lesione tejido blando o vascular es alta. Por lo tanto, no deben aplicarse maniobras de reducción de la fractura.

Para ello debe explicarse a la persona afectada la importancia de inmovilizar el segmento corporal afectado, pero también debe limitarse el movimiento corporal en general, para evitar desplazamiento de los fragmentos óseos.

El segmento corporal debe ser inmovilizado en la posición exacta en la que fue encontrado el paciente, sirviéndose de cualquier objeto que se tenga a la mano: cartón, palos de madera, cinturones, entre otros.

Tratamiento

Como cualquier tratamiento médico o quirúrgico, el objetivo final se centra en conseguir la recuperación funcional máxima del segmento óseo involucrado.

Para esto, son importantes el conocimiento del proceso de consolidación y todos los factores que lo promueven o lo dificultan, pues deben ser aplicados o evitados para favorecer la recuperación precoz.

El tratamiento conservador y el tratamiento ortopédico son los más recomendables en las fracturas cerradas, a excepciones de complicaciones o politraumatismos que requieran una intervención quirúrgica.

Cada segmento corporal cuenta con técnicas ortopédicas propias creadas para la anatomía de cada hueso en concreto. De esta forma, se puede mencionar la sindactilización, el uso de yeso, férulas o tracciones, que dependerán del tipo y el lugar de la fractura.

En algunos casos muy excepcionales, como en una fractura costal, incluso la abstención terapéutica puede ser considerada como tratamiento conservador.

Sin embargo, esto trae como consecuencia el recelo del paciente; por ello, el motivo de la abstención debe ser correctamente explicado.

Tratamiento quirúrgico

El criterio quirúrgico en fracturas cerradas obedece a ciertas características de las fracturas que, de no ser resueltas en el menor tiempo posible, pueden traer consigo limitaciones funcionales posteriormente, que en algunos casos pueden llegar a ser permanentes.

Algunas de las características que son consideradas criterio o indicación para el tratamiento quirúrgico son las siguientes:

  • Cuando hay lesión vascular asociada.
  • En casos de síndrome compartimental asociado, o si existe riesgo de síndrome compartimental.
  • Si hay politraumatismo con diversos focos de fractura.
  • Fracturas interarticulares desplazadas más de 2 mm.
  • Fracturas patológicas que no cumplen con factores suficientes que favorezcan la consolidación.
  • Fracturas de estructuras que, por naturaleza, son sometidas a distracción por parte de los músculos y tendones adyacentes (por ejemplo, la rótula).
  • Fracturas conminutas.
  • Fracturas en las que el tratamiento conservador no funciona.

Diferencia entre fractura cerrada y fractura abierta

La característica que diferencia esencialmente una fractura cerrada de una fractura abierta es que en la fractura cerrada no hay solución de continuidad en la piel o tejidos blandos circundantes que comuniquen el exterior con el foco de fractura.

Por el contrario, en la fractura abierta hay una herida visible que, si bien no tiene que estar justo al nivel de la lesión ósea, está en el mismo segmento corporal, convirtiéndose en un área de riesgo alto de contaminación.

Otra característica que las diferencia en algunos casos es que la fractura abierta es casi siempre evidente, aunque no en el 100 % de los casos; los fragmentos fracturados pueden asomarse o evidenciarse a través de la herida. En caso de no ser así, puede notarse más claramente la deformidad del segmento.

En el caso de las fracturas cerradas no siempre es evidente la deformidad y es preciso la realización de estudios imagenológicos para su diagnóstico.

Referencias

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  4. Christian Nordqvist. What is a fracture? Medical News Today. December 2017. Recuperado de: medicalnewstoday.com
  5. Richard Bucley MD. General Principles of Fractures Care Tratment & Management. Medscape. 2018. Recuperado de: emedicine.medscape.com