Cultura general

Teoría asiática de Aleš Hrdlička


La teoría asiática o teoría monogenista asiática es una teoría científica que propone que el origen común para todas las razas humanas es el actual continente asiático. El autor y principal defensor de esta teoría fue Aleš Hrdlička (1869-1943), antropólogo de origen checo asentado en Estados Unidos a principios del siglo XX, quien sostuvo que los primeros pobladores del continente americano entraron desde Asia por el Estrecho de Bering -entre Siberia y Alaska-.

Esta teoría monogenista asiática se contrapone con la teoría autoctonista promovida por Florentino Amenghino (1854-1911). Amenghino, apoyado por los estudios científicos de Charles Darwin, sostenía que el hombre americano se originó en este continente como producto de una evolución propia o autóctona y que de ésta se originaron el resto de las razas. Esto lo planteó en 1890 basándose en restos óseos encontrados y que los adjudicó a la Era Terciaria.

Uno de los principales detractores de la teoría autoctonista fue precisamente Hrdlička, quien fue llamado junto con otros sabios de la época para conocer y opinar sobre ésta. Finalmente se concluyó que los restos humanos sobre los cuales apoyó Amenghino sus investigaciones, no eran en realidad tan antiguos.

Debido al auge del pensamiento evolutivo a finales del siglo XIX, la teoría asiática ganó adeptos, muchos de los cuales creían que el famoso “eslabón perdido” se encontraba en Asia.

Fundamentos de la teoría asiática

Resultado de imagen de site: lifeder.com Aleš Hrdlička

Aleš Hrdlička tomó en consideración muchos elementos para fundamentar su teoría. Los más sólidos fueron:

  • Fundamento geográfico: la cercanía del continente asiático con el americano.
  • Fundamento etnológico: características comunes entre los indígenas de toda América que suponen un origen común, como por ejemplo, el uso de lenguajes poli sintéticos y aglutinantes (lenguas que aglutinan en una sola palabra varios significados o ideas compuestas).
  • Fundamento antropológico:similitudes físicas de los habitantes de ambos continentes, entre las que se destacan los pómulos salientes, dientes en forma de pala, poca vellosidad facial y corporal, el color de la piel y los ojos, la forma y grosor del cabello.

Otro rasgo físico a tener en cuenta es la llamada brida mongólica (pliegue cutáneo del párpado superior que se extiende hacia adentro, tapando el lagrimal), distintiva de los asiáticos, así como también de los aborígenes americanos.

Según la teoría asiática, el paso de los pobladores asiáticos al continente americano se realizó a fines del período Pleistoceno, cuando se produjo un considerable descenso del nivel del mar (Glaciación de Wisconsin) que dejó más de 1.800 kilómetros libres de agua, permitiendo una migración a pie.

Teoría asiática y teoría africana

Existen otras teorías monogenistas, como la teoría africana, que defiende la idea de que cada ser humano vivo desciende de un pequeño grupo en África que luego se dispersó por el mundo.

Esta hipótesis tomó fuerza a principios de los 90 con los estudios de ADN mitocondrial realizados por los científicos Allan Wilson y Rebecca Cann, que sugirieron que todos los humanos descendían de una hembra: la Eva Mitocondrial.

Auge y declive de la teoría asiática

Ya Charles Darwin y varios de sus partidarios habían abogado en su momento por la monogénesis de la especie humana, considerando que el origen común de todos los seres humanos es esencial para la teoría evolutiva.

Hay cierto consenso dentro de la comunidad científica sobre la posibilidad de una importante migración desde Asia hasta América. Pero por otro lado, el hecho de que existan diferentes tipos sanguíneos o lenguas que no son polisintéticas y aglutinantes, demuestra que no todos los pobladores americanos vinieron de un único origen.

Todo esto hace concluir que, además de los asiáticos, también hubo otras corrientes migratorias como la melanesia y la australiana, lo que convierte a la teoría monogenista asiática en una teoría de origen múltiple (teoría poligenista).

Robert Knox, un anatomista escocés considerado el padre del poligenismo científico, debatió que las razas debieron haber sido creadas separadamente debido a las evidentes y extremas diferencias visuales de algunas razas.

Muchos argumentos han sido esgrimidos por numerosos científicos a través de los siglos para apuntalar la teoría monogenista, como por ejemplo, el monogenismo ambiental, que alega que las diferentes condiciones ambientales a través del tiempo fueron las que produjeron cambios en la apariencia de las posteriores migraciones.

La teoría asiática fue cayendo en declive, sobre todo a partir de los estudios de Franz Weidenreich(1873-1948) que combinó la hipótesis de Asia con el origen multiregional de los humanos.

Jia Lanpo (1908-2001), arqueólogo chino y uno de los últimos defensores de la teoría asiática, argumentó que la cuna de la humanidad estuvo en el suroeste chino.

El académico Sigrid Schmalzer desestimó cualquier evidencia científica sobre ello, llegando a afirmar que los únicos defensores modernos de la teoría asiática tienen sus creencias firmemente enraizadas en el nacionalismo chino.

Sin embargo, cada tanto vuelve a surgir con fuerza científica la posibilidad veraz de la teoría asiática: un equipo internacional de científicos desenterró en 2012 un nuevo fósil en el sudeste asiático.

Lo llamaron Afrasia djijidae: Afrasia, como una forma de interconectar África y Asia; djijidae por la aldea de Mogaung en Myanmar central, donde los restos fueron encontrados.

Afrasia tiene 37 millones de años y sus cuatro dientes (recuperados luego de seis años de tamizar toneladas de sedimento) se parecen mucho a los de otro antropoide temprano: Afrotarsius libycus, de 38 millones de años, descubierto en el desierto del Sahara de Libia.

La estrecha similitud entre Afrasia y Afrotarsius sugiere que los primeros antropoides colonizaron África desde Asia.

La comunidad paleontológica está todavía dividida en lo que respecta a este antiguo debate: Por ejemplo, John Hawks (2010) argumenta que “todos somos multiregionales ahora“; pero Chris Stringer (2014) refutó: “todos somos africanos que aceptan algunas contribuciones multiregionales“.

Sigue siendo una pregunta abierta cómo los antropoides tempranos emigraron de Asia a África. En aquel entonces, los dos continentes estaban separados por una versión más extensa del Mar Mediterráneo actual. Pueden haber nadado de una isla a otra, o haberse transportado en balsas naturales de troncos.

Referencias

  1. Encyclopaedia of the History of Science, Technology, and Medicine in Non-Western Culture. Americas: Native American Science. Kluwer Academic Publishers. Dordrecht, The Netherlands, 1997. Helaine Selin, Editor. 60.
  2. K. Kris Hirst. Out of Africa Hypothesis – Did All Humans Evolve in Africa? Recuperado de thoughtco.com.
  3. Charles Darwin. The Descent of Man.D. Aplleton and Company, 1871.
  4. Arun B. Late Evolvers: Life is All About Timing. Bloomington, Indiana, 2013, p. 35.
  5. Arun B. Late Evolvers: Life is All About Timing. Bloomington, Indiana, 2013, p. 38.
  6. Sigrid Schmalzer The people’s Peking man, popular science and human identity in twentieth-century China University Of Chicago Press, 2008, p. 252.
  7. The Journal Proceedings of the National Academy of Sciences, a cargo de Jean-Jacques Jaeger, paleontólogo de la Universidad de Poitiers en Francia. Junio, 2012. Recuperado de livescience.com.
  8. Stringer C. Why we are not all multiregionalists now. Trends in Ecology & Evolution, 2014.