Anatomía y fisiología

Fosa pterigopalatina: límites, contenido, comunicaciones


La fosa pterigopalatina es un área en forma de cono invertido que se encuentra ubicado en el cráneo y sirve de canal de comunicación hacia otras zonas. Hay dos fosas pterigopalatinas a cada lado de la apertura nasal del cráneo, justo por encima del maxilar. Estas fosas comunican varias de las cavidades que se encuentran en el esqueleto de la cara.

Para entender su anatomía es importante conocer los huesos que conforman la cara, así como todos los reparos anatómicos que sirven de guía para establecer sus límites. Las fosas nasales, la fosa que forma el hueso temporal, el espacio de las órbitas y la fosa craneal, son los espacios que están comunicados con las fosas pterigopalatinas.

Por si sola, esta zona no tiene una función específica. Sin embargo, su importancia radica en que dentro de este espacio discurren importantes elementos vasculares y neurológicos. Por lo tanto, las lesiones que involucran las estructuras que la limitan pueden dañar cualquiera de esos elementos, ocasionando graves daños para la salud del paciente.

Una variedad de tumores, benignos y malignos pueden localizarse en la profundidad de esta área y su diagnóstico y tratamiento resultan un reto clínico para el médico tratante.

Las vías de comunicación de la fosa pterigopalatina con los espacios del esqueleto facial, hacen que las enfermedades malignas se propaguen rápidamente. Por este motivo, el diagnóstico de patología neoplásica en esta zona debe hacerse de manera rápida para que el paciente pueda recibir tratamiento oportuno y mejorar su pronóstico.

Índice del artículo

Anatomía

El esqueleto de la cara consta de 14 huesos, siendo 6 de ellos huesos pares. Cumplen una función de estructura y de protección de las estructuras internas. Estos huesos tienen la particularidad de formar espacios internos, algunos llenos de aire, que se comunican unos con otros.

La fosa pterigopalatina es uno de esos espacios comunicantes. Su forma es de pirámide o cono invertido y se encuentra ubicada posterior al maxilar, a ambos lados del esqueleto facial, entre el proceso pterigoideo, una saliente del hueso esfenoides, y el vértice de la cavidad orbitaria.

A través de ocho orificios, este conducto comunica con la cavidad nasal y la oral, también con la órbita, la fosa infratemporal, la faringe y la fosa craneal media.

Límites

Situada inmediatamente por detrás del seno maxilar, posteriormente la fosa pterigopalatina limita con el hueso esfenoides, específicamente con el agujero y conducto pterigoideo y la apófisis pterigoidea, mientras que su límite anterior es la cara posterior del hueso maxilar, exactamente la fisura orbitaria inferior.

Hacia la parte media se encuentra la lámina perpendicular del pequeño hueso palatino y lateralmente limita con la fisura pterigomaxilar.

Su límite inferior está representado por la apófisis palatina, que es una protuberancia del hueso maxilar, y la apófisis pterigoidea del hueso esfenoides.

Por su parte, el límite superior, se encuentra representado por una pequeña fisura del hueso orbitario.

Comunicaciones de la fosa pterigopalatina con los espacios del esqueleto facial

El espacio pterigopalatino por sí solo no tiene una función específica, pero sus relaciones y conductos hacen que sea una región importante a través de la cual se comunican muchos de los espacios huecos de los huesos faciales.

A través de todos estos accesos se abren paso importantes estructuras vasculares y neurológicas, fundamentales para el funcionamiento adecuado de los músculos de la cara y órganos cerebrales.

Su vértice, que se encuentra hacia la parte inferior, es la entrada al canal palatino mayor. Esto quiere decir que inferiormente la fosa pterigopalatina se comunica con la cavidad oral.

Lateralmente, a través de la muesca pterigomaxilar, está comunicada con la fosa infratemporal. En su parte medial o interna, se encuentra en comunicación con la cavidad nasal a través del agujero esfenopalatino.

Por medio de la escotadura y el foramen infraorbitario, en su parte anterior, está conectada con la órbita; mientras que posteriormente se comunica con la fosa craneal media a través del agujero redondo.

Contenido de la fosa pterigopalatina

Los canales de comunicación de la fosa pterigopalatina son un medio para que varias estructuras de importancia encuentran un camino para llegar a otras regiones de la profundidad del esqueleto de la cara.

Los elementos vasculares se ubican en un plano anterior a los neurológicos. Algunos de los elementos vasculares, como la arteria maxilar, tienen un trayecto muy variado por lo que no se incluye como contenido de la fosa. No así sus ramas que están siempre ubicadas dentro de esta cavidad.

Las estructuras neurológicas dentro de la fosa tienen una posición posterior a las vasculares y se ubican en la parte superior interna, estas son:

– Ganglio pterigopalatino.

– División maxilar del nervio trigémino que, además, da sus propias ramas en su recorrido. Estas son: el nervio zigomático, nervio alveolar superior posterior y nervio infraorbitario.

– Nervio pterigoideo o Vidiano.

– Ganglio neurológico esfenopalatino.

– Ganglio neurológico palatino mayor.

Los vasos sanguíneos que se encuentran dentro de la fosa se encuentran por delante de los elementos neurológicos, y son los siguientes:

  • Ramas directas de la arteria maxilar, como son la arteria faríngea, la arteria esfenopalatina y la nasal posterior. La arteria maxilar tiene un trayecto con múltiples variaciones anatómicas normales. A pesar de que puede encontrarse su tercio distal dentro de la cavidad, no es una constante.
  • Venas tributarias de la vena maxilar

Consideraciones clínicas

La tomografía axial computarizada (TAC) es el examen de imagen más importante y confiable para evaluar las lesiones ubicadas en la fosa pterigopalatina.

En muchas ocasiones, las lesiones tumorales en esta región son difíciles de diagnosticar, por lo tanto el médico debe hacer una aproximación diagnóstica a partir del interrogatorio y el examen físico.

El diagnóstico oportuno de una lesión maligna que se encuentre en la profundidad de la fosa pterigopalatina mejorará el pronóstico del paciente, ya que una vez que se conoce la patología puede iniciarse un tratamiento adecuado y a tiempo.

El 4% de los tumores de origen neurológico están ubicados en la cavidad nasal y se extienden a la fosa pterigopalatina por contigüidad.

El cirujano que realiza la resección de este tipo de lesiones debe estar familiarizado con la anatomía de la región, ya que los daños a las estructuras cercanas pueden ser permanentes y representar una disminución importante de la calidad de vida del paciente.

Referencias

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